CADA RÍO RIEGA SUS VINOS

Habla el vino y la vida se alegra. Si no fuera por el vino, en la Tierra Única no nacería el sol que acaba con la negra sombra.

El vino es el alma de la vida campesina en la Galicia de los mil ríos. Y nace en las cepas buscando sus ribeiras.

El Miño, el Sil, el Umia, el Támega y el Avia, son las venas fluviales de las cinco denominaciones de origen de los vinos gallegos.

El Miño es el río de la Ribeira Sacra, juntamente con el Sil. Y también riega buena parte del Ribeiro, del Condado y de O Rosal, las fértiles tierras donde crecen buenos blancos.

El Sil, fertiliza,  antes de llegar a la Ribeira Sagrada, las tierras de Valdeorras, entre O Barco y Quiroga, de cuyas cepas salen los buenos tintos.

El Umia es el río del albariño, cuyas cepas crecen en sus márgenes, cerca del mar, entre Ribadumia y Cambados.

El Támega reverdece el Valle de Monterrei, donde se da el blanco mas internacional, el vino noble crecido entre Verín y Chaves.

Y el Avia, embellece y humedece aquellos parajes del Ribeiro a los que cede apellido; es decir, los de Cenlle y Leiro además de Ribadavia. Por eso, a esta zona de buenos blancos se le conoce como el Ribeiro do Avia.

El sol que no quema y el agua de los ríos, tienen mucho que ver con la reconocida calidad de los cinco grandes caldos de Galicia: Valdeorras, Monterrei, Ribeira Sacra, Rías Baixas y Ribeiro.

Todos ellos tienen fama internacional.

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