SALCEDA DE CASELAS

 

              Te abrimos esta vez la puerta del paisaje que se extiende entre los fértiles valles y las montañas que ponen límite a las pontevedresas tierras de O Condado.

               Esta es la frontera de la fraternidad,  en donde es posible levantar la copa del mejor vino, ese que despierta la memoria de los ausentes; y procurarnos tan exquisitos como ancestrales manjares.

             Aquí, en Salceda de Caselas,  nos asombrará el rostro de la piedra que surge entre los colores terrestres para ser embajadora del desarrollo de este país.

 

EL ROSTRO DE LA PIEDRA

 

 

             Las Penas de “San Cibrán” quizá hayan marcado el camino a seguir. Tal vez fueron la inspiración de  los empresarios que han convertido la industria de la piedra en el estandarte económico de la importante área industrial que se ubica entre Salceda y Porriño.

             Las piedras ornamentales han revolucionado la economía de este territorio y son sus embajadoras en el mundo: emblemáticos edificios de Nueva York, Tokio, París o Londres mantienen esta piedra como verdadero estandarte de la moderna arquitectura. Cualquier arquitecto que quiera distinguir su obra habrá de emplear en las fachadas y en los suelos, granito transformado en estas empresas.

             Es la gran industria, pero no la única. El auge que en los primeros años de este siglo cobraron sus polígonos hizo aumentar su población, que se aproxima a los diez mil habitantes.

LA TIERRA FÉRTIL

 

 

           Salceda de Caselas conserva, sin embargo, su vieja vocación agrícola con imaginación, modernizando sus explotaciones: las vitivinícolas, continuación de toda la comarca del Condado; y los cultivos que diferencian la agricultura de tiempos pasados. Así coexiste lo tradicional con imaginativas técnicas que emanan de una de las mejores escuelas de capacitación agraria de Galicia, la de Entenza.

           Vas por los caminos que conducen a los campos de cultivo y ves como el del kiwi se lleva la palma, entre los invernaderos para cuatro cosechas anuales de productos de la huerta y flores; flores de todo tipo para exportar, como el tulipán, la rosa o el clavel. También las setas y los champiñones son otra opción de invierno.

LA GASTRONOMÍA

 

   

 

           Una vez en Río de Janeiro, José Pombo, viejo taxista porque…“Eu quixen ser taxista e namais que taxista”; me contestó así a la pregunta de por qué no regresaba a su tierra…

           — Eu aquí teño casa, teño carro e teño “mulleres”. En Salceda podo ter casa, podo ter carro pero “mulleres” nao, só unha muller…

           Lo dijo medio en broma medio en serio y añadió:

           — Pero sempre botei en falla a comida…

           Recordé entonces que los japoneses no se llevan todas las angulas del Miño  porque tiene Salceda el mejor y más grande vivero.

           Y hablando de Brasil, valoré aquella primera vez que mi amigo el gran empresario Alejandro Fernández Figueroa me llevó a comer a Casa Nito, xantar que tuvo continuidad muchas veces con mi amigo Sindo, el director general de Granisa y gran cazador de conejos y perdices.

            En Nito puedes entrar a las dos de la tarde y salir del restaurante a las nueve de la noche ya cenado, después de haber probado unas buenas angulas, la mejor lamprea a la bordalesa o en embutido, conejos guisados o chuletón de buey, postres variados, licores varios y rosquillitas de esas para acompañar al café…

            — ¡Non me botes mais que revento…!

            Esa es la frase más pronunciada no solo en Nito sino también en otros varios restaurantes de Salceda de Caselas a donde sí, se va a propósito para comer bien.

LOS SEÑORÍOS

 

 

       A pesar de la crisis, esta villa crece y sus habitantes disfrutan de una envidiable calidad de vida. Porque Salceda de Caselas, además, ha sido siempre tierra de señoríos.

       Así lo comprobarás si paseas por sus parroquias donde pazos y cruceiros singulares te salen al paso como si estuvieras viviendo en el siglo XVII. De esa época es el Pazo de A Picoña, pero yo no dejaría de ver –si se me permite-   el Pazo de Pegullal; el de Aballe que posee una suntuosa escalera pétrea; y la Casa de la Marquesa de Atalaya.

       Destacaré tres cruceiros: El de A Picoña, que es de una sola pieza. El de A Esfarrapada, bellísimo, conocido como O Cristo. Y sobre todo el de Entenza, barroco, del 1.680, único en el sur de Galicia.

       Los cruceiros, ya se sabe, fueron erigidos en recuerdo de cuantos un buen día decidieron buscarse la vida más allá de nuestras fronteras… Detrás de cada cruceiro hay muchos emigrantes.

LO MÁS NATURAL

 

 

      Pero si te gusta la naturaleza tírate al monte conmigo y escucharás la gran sinfonía del viento sobre los árboles y la piedra. San Cibrán, Espicho do Faro, Penedo Redondo o Alto da Cruz son miradores excepcionales a los que se accede por rutas marcadas de extraordinaria belleza.

      Pero lo que nadie se debe de perder es el único espacio natural protegido de esta zona, “As Gándaras de Budiño”, con miles de aves migratorias y una bella laguna con juncales.

       En ella nace el Louro, que transcurre por todo este territorio en busca del Miño,  en donde desemboca. Como el Tea y el Caselas, dos ríos con espacios únicos. Te recomiendo el puente medieval del Tea y si es en verano o en este septiembre caluroso, disfruta de sus aguas limpias y cristalinas.

 

Un Comentario

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