Santiago de Compostela

La selva de piedra

La catedral de Compostela es una magnífica selva de piedra.

Santiago tiene en sus calles de piedra el espejo de su alma medieval y las paredes graníticas de sus nobles edificios son la caja de resonancia que amplifica el eco de las campanadas que miden el tiempo de la universal Compostela.

Hasta aquí llegan gozosos caminantes, aún en la modernidad de los siglos, para pedirle al Apóstol el gran secreto de su historia y el regalo de su arte barroco, gótico y románico. Arte que se plasma  en los edificios de piedra  labrada por artistas sabidos e incluso por los que son anónimos.

En estas urbanas piedras que se suceden como las arterias peregrinas está escrito el misticismo, la leyenda y la aventura que hicieron posible la magia de la ciudad:

La Compostela de  romántico señorío. De nobles plazas, con fuentes y cruces también de piedra. De monasterios habitados por influyentes monjes. De grandes templos que aún alzan hacia el Cielo sus brazos, igualmente pétreos,  repiqueteando el perdón…

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