SOBRADO DOS MONXES

La fantástica fachada de la iglesia del monasterio de Sobrado

Desde Ribadeo, puerta de entrada a Galicia por los caminos del norte, llegaron peregrinos a través de Esgreva al lugar donde los monjes fundaron el monasterio más poderoso de la Galicia rural.

Sobrado, el municipio coruñés de los cien pueblos y las diez parroquias, se apellida por eso dos Monxes.

Cuando el caminante llega a Sobrado dos Monxes, aún en el tercer milenio, se siente impresionado por la belleza y la espléndida monumentalidad de su cenobio.

Por eso detiene aquí sus prisas por llegar a Compostela y procura admirar con calma este edificio con más de mil años de edad.

Este es el lugar ideal para perseguir la calma de los días de meditación, como hacen los benedictinos, sus actuales moradores, empeñados en devolverle el esplendor que tuvo cuando administraba nada menos que cincuenta y un prioratos.

Pero el viajero curioso que llega a Sobrado quiere conocer aún más y seguirá el trayecto de agua dulce y saltarina de los regatos, buscando entre ellos no solo el paisaje de un antiguo condado suevo, o las huellas del campamento romano de Cidadela.

Seguirá los caminos que conducen a esas pequeñas aldeas que salpican su geografía vibrante, verde sobre el otro verde, en donde un solo habitante nos abre las puertas del conocimiento rural de esta Galicia interior, bella y hospitalaria.

Porque Sobrado, sigue siendo escuela del servicio divino, tan antigua como la propia cristiandad centrogalaica.

El monasterio lo es todo en Sobrado

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