SOMOS ASÍ

Estoy harto de que me estereotipen. De esa gente que menosprecia a los que hemos nacido en una aldea. De los que dicen sandeces de quienes vivimos entre versos sencillos. De los que nos acusan sin conocernos más que de oídas. De los adjetivos que nos adjudican algunos mesetarios cretinos. De este menosprecio continuo a mi gente y a mi tierra por parte de los imbéciles y oscuros. De la falta de memoria de quienes hablan de las naciones. De los que llaman dialecto a nuestro idioma y región a nuestro país. De los que no nos entienden porque no quieren. De los tópicos que llevo aguantando una larga vida…

A esos estúpidos e ignorantes les diré que los gallegos nos hemos distinguido siempre a través de la historia. Por las múltiples variaciones del paisaje,  por la manera en que nos desarrollamos cómo pueblo y por nuestro propio estilo, tan personal, de vivir la vida.

Entendemos que las formas de la perspectiva social y la cultura están íntimamente vinculadas entre sí. Por eso ahora somos hospitalarios cuando hemos sido viajeros incansables por el planeta,  buscando la vida.

También nos distinguimos porque entremezclamos la vida tradicional con el estilo vanguardista, que hemos cambiado la artesanía por el arte y los obradoiros por las universidades.

Nuestras mujeres ya no se casan tan pronto como antes, porque son profesionales y madres de un solo hijo. La familia, sin embargo, sigue siendo el mismo concepto básico de siempre, la que llora o se divierte toda junta, al menos el día del entierro o en el día de la fiesta.

Nos gusta el pasado en forma de historia o de leyenda, pero entre las paredes de las experiencias religiosas somos capaces de interpretar el rock que inventamos en idioma propio, tocado con gaita.

Conservamos romerías ancestrales pero muy cerca construimos auditorios para escuchar a los músicos de los conservatorios clásicos.

Seguimos publicando en papel, pero también tenemos una amplia producción literaria en soporte digital.

Los gallegos, mi amigo, tenemos como base los símbolos culturales que nos legaron los siglos de los siglos; pero sabemos desenvolvernos, como el que más, en los más actuales espacios creativos y socio culturales, simultáneamente, en la economía y en las humanidades.

Nosotros también construimos el futuro de Europa… pero conservando las viejas costumbres, el buen vivir, el mejor comer, la fiesta y por supuesto, la tradición xacobea, que nos sigue protegiendo el Apóstol Santiago. Y su Catedral sigue siendo el segundo gran santuario de la Cristiandad, después de Roma y Jerusalén…

 Así somos. Cuando te cuenten memeces por ahí cuéntales tú lo que has visto por aquí…

* (Dedicado a los sabelotodo de las teles para quienes “o falar non ten cancelas”).

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