TODA SEMEJANZA CON LA REALIDAD ES VÁLIDA

Por J. J. García Pena

Un muchacho termina el liceo y no quiere estudiar nada. Así que se lo dice al padre y éste le amenaza:

—-  ¿Ah? ¿No querés estudiar, pedazo de  bruto? Bueno, pues yo no mantengo vagos, así que vas a trabajar… ¿Me oíste?

El padre, que es un político con mucho dinero y con amigos muy influyentes, aunque honesto, trata de conseguirle un empleo y habla con uno de los compañeros de su partido y le dice…

—-  Rodríguez, ¿Te acordás de mi hijo? Bueno, fijáte que terminó el liceo y no quiere estudiar más. Si podés, necesitaría que le consiguieras un puesto para que empiece a trabajar y no esté por ahí de atorrante, ¿Me entendés?

A los tres días llama Rodríguez…

—-   Cacho, ya tengo el trabajo para tu hijo… ¡Asesor del Presidente del Gobierno! Unos $190.000 (*) líquidos al mes. ¿Qué te parece?

—-   ¡No, no jodas Rodríguez! ¡Es una locura!, Tiene que comenzar desde abajo; además, con mucho dinero, se va a echar a perder! 

A los dos días, de nuevo llama Rodríguez:

—-  Cacho, ya lo tengo. Le conseguí un cargo de Asistente Privado de un diputado. El sueldo es más modesto, apenas $85.000 en la mano  al mes…

—-  ¡Noooo, Rodríguez!, ¡Acaba de terminar el liceo! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de volver a estudiar, ¿Me entendés?

Al otro día:

—-  ¡Cachito, ahora sí, ya está! Le conseguí el puesto de Jefe de Compras en la Secretaría de Comunicaciones, claro que el sueldo es bien bajo… Serán $46.000 mensuales nada más… 

—-  Pero Rodríguez…¡Por favor! ¡Conseguíle algo más modesto! Está empezando… Algo de unos $12.000 o $13.000 estará bien.  En casa tiene todo pago…

—- ¡No, Cacho, no me pidas eso! Es totalmente imposible…

—- Pero…  ¿Por qué, Rodríguez?

—- Porque esos cargos son por concurso. Necesita: currículum, inglés, título universitario, haber hecho por lo menos una maestría o un post-grado en el extranjero… disponibilidad de horario y por supuesto, experiencia previa. Lo siento, Cachito. Perdonáme, ché.  ¡Trabajos así no se consiguen tan fácil!

Si alguien encuentra muy conocido este relato y cree que  solo se  puede haber originado en nuestro imperfecto y amado  Uruguay, le informo que lo tomé prestado, al azar, de una publicación española.

Solo le puse algunas tildes en ciertas palabras para darle color local  y cambié la moneda y  el apodo de Cacho, el raro político decente, que originalmente era Toño.  

A  Rodríguez no hizo falta reformarlo. 

Los Rodríguez, como mis  García, abundan en ambos lados del Atlántico. Somos tantos, que hasta es posible encontrar gente buena entre ellos. Doy fe.

 ( *)  $190.000 pesos uruguayos equivalen a unos U$S 6.080 (dólares USA), unos 7.220 Euros.

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