TOÉN – Aquel entrañable loco.

Sanatorio Psiquiátrico de Toén. Ya no quedan locos por aquí…

El Capitán Toxo, recién engalanado con la chorima primaveral de nuestros montes, era un gran caminante. Se hacía ver por la ourensana calle del Paseo y todos le teníamos un especial afecto.

Un día me lo encontré en Toén ya cuando mi amigo el “Gran Lamas” dirigía el Sanatorio. Y, en estado cuerdo, me dijo que aquella era su casa, porque ya era muy viejo para bajar a la ciudad. Entonces, ya vestía vaqueros y jersey de lana, y ya no llevaba encima ninguna flor de toxo…

Toén siempre fue un lugar famoso por su psiquiátrico; y cierto alcalde solía decir que, sin sus “locos” entrecomillados, este bello municipio se habría muerto de olvido, enfermedad muy común en algunas tierras ourensanas.

Pero Toén, vosotros ya sabeis, es algo más que la mirada perdida del Capitán Toxo, desde la atalaya del Miño. Sus días primaverales transcurren en calma, por eso esta es la bella proximidad de la ciudad de las Burgas.

A nadie que visite el municipio se le escapa su riqueza arquitectónica popular y el pintoresquismo de un paisaje bellísimo de vino y río.

El escritor Manuel Rego Nieto, omnipresente en mis recuerdos, fue quien me descubrió Moreira, uno de los pueblos más bellos que puedes encontrar en Galicia.

Luego está esa gente magnífica que te ofrece o “viño da casa” é un pouco de tetilla…

Eso le hacía mucha gracia a Blancoamor. No sé si por lo erótico que suena o tal vez por el sabor inconfundible que combina con los caldos ribeiro de Alongos… Con Eduardo, con el ribeiro y desde Toén, brindamos mas de una vez por los ausentes…

Desde Ourense, Toén municipio está solo a siete kilómetros y medio. Su norte lo marca el Miño, uno de sus principales paisajes. Y sus límites,  el propio Ourense, Castrelo do Miño, Cartelle y Barbadás.

Esta es la bella proximidad ourensana y eso se nota especialmente en la configuración de algunos de sus lugares.

Alongos, por ejemplo; mira hacia el Miño y es parroquia conocida por su banda de música, de las míticas, y porque aquí nació Juan Antonio Saco y Arce, considerado padre de la Lingüística gallega y uno de los primeros directores que tuvo, a finales del siglo XIX, el Instituto de Ourense. Su gramática aún tiene aspectos vigentes.

Alongos mira hacia el Miño y hacia el salto de Castrelos, espacios naturales de gran belleza.

San Pedro de Moreiras. Una gran mezcla de estilos.

Moreira es, como os decía, mi  lugar preferido y el de los visitantes curiosos que prefieren el turismo cultural. Es un pueblo de piedra, reconstruido para el presente pero conservando una buena parte de su historia. La más importante está en su iglesia, de fachada barroca, con algunos restos del románico inicial y también renacentistas; el retablo de su altar mayor es del siglo XVI.

La iglesia más antigua, sin embargo, es la de Santa María de Feá, del siglo XII, románica, de planta tan bella como su entorno, en la ribera del Miño.

Siguiendo el curso del río, más al sur, nos sorprende la Torre de Puga, el único resto de un pazo del siglo XVIII.

Y en Mugares, hay una iglesia de estilo plateresco, con pinturas murales del siglo XVI.

Son solo algunos ejemplos de las parroquias de un municipio eminentemente residencial, que trabaja en las industrias de los polígonos próximos de San Ciprián das Viñas y en la propia ciudad de Ourense.

Aunque como curiosidad se cuenta que algunos de sus habitantes trabajaron más de media vida en el Circo. Dicen ellos que se salvaron de la emigración gracias al Circo Feijóo, uno de los más afamados de los años sesenta del siglo pasado.

Porque, allá por los años cincuenta, la mitad de la gente que aquí vivía se fue en barco o en tren en busca de mejor fortuna. Es decir, a América y a Centroeuropa.

Fervenzas del Cielo y del Infierno.

En Toén hay una Casa dos Fantasmas y una fervenza do Inferno. Son los restos de un pasado de emigración y la leyenda heredada de nuestros ancestros, que situaban el infierno bajo la ciudad de Ourense.

La casa nos recuerda el superado pasado de miseria y la cascada que esta es tierra fértil, porque el agua abunda.

La llevan por todo el territorio numerosos regatos como el Rego de Puga, el Rego de Xestosa o el Rego de Fragoso. Su destino final será el gran Miño.

Los paisajes de vino nos recuerdan que esta es la otra orilla del Ribeiro del Miño, que tiene unas características orográficas muy especiales lo que proporciona un sabor singular a los caldos de la zona.

Los principales paisajes de agua los dibuja el Miño, de manera especial en tres lugares muy distintos: en el área de Xestosa, en Alongos y en el embalse de Castrelos.

Castrelos es un mar interior, a cuyas orillas se asienta un club náutico que nos ofrece la posibilidad de practicar cualquier tipo de deporte de agua. Esta muy cerca de Alongos aunque en el ayuntamiento vecino, casi enfrente del Balneario de Laias, atractivo que añadir, por su cercanía, a los muchos que ofrece Toén.


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