UN GILA APÓCRIFO

Por J.J. García Pena

A Miguel Gila lo admiro desde antes de enterarme qué significa admirar. Para mí fue, y es, el Chaplin español, pero aún mejor que el original, capaz de reírse de sus propias miserias, de las miserias de una época y país en que la mayoría de sus habitantes subsistían entre “el hambre, las humillaciones y el miedo…”,  según sus propias palabras.

Hoy quiero honrar a mi modo su ya muy  honrada memoria, escribiéndole un libreto póstumo,  tratando de imitar, por un ratito, su genio irrepetible. El genio de un hombre  único, incapaz de odiar. Todo su mucho dolor lo convirtió en sonrisas que regalaría a todos, incluso a los fusileros chambones, aquel pelotón de chapuceros que, borrachos, no comprobaron que Gila, artista al fin, se hizo el muerto tras la etílica descarga que lo resucitó en un nuevo ser.

Me mataron mal” nos cuenta Gila, sin rencor.  Y, al oírlo, ya me suelto a reír y llorar a la vez, asombrado de su inimitable falta de odio. 

Vaya para vós, maestro de la alegría absurda, casi tanto como la vida misma, este esperpéntico monólogo. No conociste, por suerte, a Trump ni a Kim Jong-Un,  ni a Madurín, pero los hubieses incluido en tu repertorio de monstruos universales. Yo  invento para vos este libreto apócrifo y lo imagino monologado por tu querida voz carente de odio.  Tu admirable virtud, maestro…

EL MURO-FOSO

—- ¿Hablo con el Cielo? ¡Ah!, buenos días…!

—- ¿Cómo que  con nubes y estrellado? ¿Y de noche, dice usted?

—- No se ponga así, hombre, perdone usted… es que desde aquí abajo…como  se ve todo despejado…

—- Sí, sí… comprendo su mal humor. ¡También…! Mire que yo… ¡qué bruto!, ¡despertarlo en plena eternidad….! Disculpe usted.

—- Mire, quería hablar con Dios para…

—- ¿Cómo con cuál? ¡Con el de toda la vida, hombre!

—- ¿Tres? ¿Y en el mismo Cielo?. 

—- ¡Ah, claro!, por economía…Cosa de los tiempos…ni me hable de los gastos comu… ¡Si yo le contar… Ni dios se salv… ¡Claro que le entiendo!, sale más en cuenta por cabez…

—- Oiga, perdone que lo interrumpa, pero estoy un poco apurado: que se ponga el dios mío… el  que yo le rezo,  el malhumorado de barbas…

—- ¿Que los tres tienen barbas y ríen poco…? Déjeme ver cómo le explico… ¡el de la sucursal en Roma, toma! Por más datos, el que mandó al niño desnudo  y desnudo se lo devolvieron, eso sí: ya crecidito y con tres clavos así de grandes…

—- Ya.  Que los tres están reunidos con Abraham, el Patriar… .¿Y sabe usted hasta que hora durará la reu… ¿Diez mil años de los míos, dice?  ¡Jolines! ¡Anda la osa!

—- No, no… si no es descortesía, ¡qué va!, es que no creo que pueda aguardar tanto…Es que ya quedé para una partidita de tute y…

—- ¿En el libro de sugerencias? Es que me pilla usted sin tinta ni lápiz…

—- ¿Grabar mi reclamo? ¡Hombre! Eso ya es otra cosa… ¡cómo han cambiado los tiempos! 

—- ¿Con quién tuve el gusto de hablar? Pietro…Pietro…Dirá usted Pedro, el de las llaves.

—- Pues nada, Pedrín, seguiré tus instrucciones, que sigas en las nubes.  ¡Hala! ¡Abur!  ¡Adiós!

—- Que síii, Pedrín, que síii. ¡ Atresdiós, entonces!

—- ¡ Piiiip! Libro de sugerencias ¡Píiiip!

—- Estooo….. Ya me avisó el portero que sois tres, pero yo quiero hablar con el que me tocó de nacimiento… 

—- Mira Padre Eterno Mío, que te fijes un poco más en quienes nos mandas como conductores, que nos ha salido un fulano de labios de pato, que tiene muchas ínfulas y va a contrapelo del común

—- Un tal Trán. Dicho así suena como el Fary o Manolo Caracol templando,  o como un tambor:  Un taltrán, un taltrán…¡Já, já, já!  ¡Tiene guasa…!

—- Pues que  dice el del flequillo amarillo (rima y todo)  que lo del calentamiento global son paparruchas de los avivados de Grimpís y ya le dio portazo a la ”bobería” de los gases invernales, para que veas cómo se las gasta..

—- Encima, le salió un irritante competidor coreano y gordito que se viste a lo Mao y se corta el pelo que no veas cómo le agranda la carota de consumidor de comida chatarra que tiene.

—- El Trán es americano y no se queda atrás, pero es más… formalito, blanco y cariserio, casi como tú,  mientras el Qim  Buda se ríe por todo y se divierte jugando a la rula coreana con cohetes de verdad.

—- Entre él y el Trán se han cuadriculado el planeta como si fuera un ajedrez y me temo que, en llegando al jaque mate, no quedará vivo ni el loro.

—- ¡Que no te enteras, padre! ¡Que para tanto loco junto hiciste un solo planeta y, a bordo, ni un salvavidas de corcho, moños!

—- El Trán ese anduvo de gira por la China, acopiando ideas para hacer un muro que aísle a su país del pobrerío latinoamericano, 

—- Que  si no les dan trabajo de este lado, pronto cruzarán la valla, si o si, colgados de  drones de  dos arneses.

—- Digo yo, ¿no sería mejor, en lugar de un muro violable y sin gracia, hacer un canal navegable de barcos floridos a pedal o remo y sin quilla, con charros de cananas cantando mañanitas de  océano a océano?

—- Un canal que, además de oficiar de Gran Barrera, tendría ocupados por  doscientos años a todos los sureños pobretes que anhelan el “américandrin”, sin necesidad de entrar a USA y que,  desde su construcción, ya sería una  atracción turística universal?

—- Luego tenemos a un chusco que trata a los pajaritos libres como a personas y a las personas como a pajaritos enjaulados. ¡Que no te enteras, Dios mío! ¡Qué amontonas  de todo en tu viña y le hace falta una buena limpieza, leñe!

—- Madurín no es tan peligroso como los Locos del Ajedrez, pero mientras va para tirano, fastidia a todo su pueblo como un grano en el c…óccix.

—- Que no te fíes de él, que el insignificante del bigotito empezó convenciendo a tres borrachos cerveceros y ya viste la que montó…

—- Fíjate si le puedes enviar al Espíritu Santo  para que lo ilumine, que a él le hará caso, ya que, como te dije, son dos  buenos pájaros y se entenderán.

—- Y con esto se me agota el tiempo, que no las sugerencias.

—- Sigue viviendo en la gloria y hazme un lugarcito a tu diestra, pero no dejes salir del sótano ardiente al pequeñajo agraciado de voz aflaut…

—- ¡Piiiiip!  Tiempo expirado.

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