UN PAISAJE QUE ENAMORA

Se llama Quico, Quico de Cariño. Es intelectual, músico, poeta, fotógrafo y trotamundos. Nació en el norte más norte y presume de ello cada vez que conoce a alguien. A mí, justo es decirlo, me contagió su pasión por este paisaje de mar, sierra y río al que, irremediablemente tienes que ir a propósito.

Pero cuando vas, te enamora. Y por eso vuelves. Una y otra vez. Porque no te cansarás nunca de contemplar tanta belleza concentrada en un mismo lugar. Aquí, me parece a mí, está la paz de los vivos.

Por eso siempre prefiero ir a Cerdido por Cariño, que hasta suena bien al decirlo. Porque cuando asciendes, la sierra te regala una perspectiva casi cenital del mar, la fotografía de la ría en calma y todo ello, después de haberte asombrado en el lugar fulgurante donde se abrazan nuestros dos mares… Os Aguillóns o Farallóns, el extremo más extremo y esta vez punto de partida de la excursión.

Cerdido es un municipio pequeño que engrandece el paisaje mientras te encaramas a él por la carretera de siempre, entre postales de mar y ríos como el Mera que te salen al paso para darte la bienvenida. El río Mera marca los límites municipales, con su curso encajado, antes de entregarse con calma a la ría de Ortigueira.

Me preguntaba de donde salía Cerdido cuando hallo la referencia histórica en una vieja guía de mi ya anciana biblioteca: viene de un mesón que estaba situado al pié del camino entre Ferrol y Ribadeo, cuando aquellas tierras pertenecían a la Casa de los Andrade y las administraban los marqueses de San Saturniño.

Cuando llegas a Vila da Igresa, donde está la casa consistorial,  te das cuenta de que este ayuntamiento desarrolla su vida social los domingos y fiestas de guardar entre Cedeira y Cariño. Porque aquí solo se trabaja o se descansa tras muchos años de dar el callo.

La gente vive del bosque y del sector agroganadero. Y de las pensiones, esas mismas que ahora están congeladas y que si fuera alguno nos las meterían en la nevera para siempre.

Solo tres parroquias configuran el territorio municipal de Cerdido. 1.900 personas viven en A Barqueira, Cerdido y Casares. Las aldeas son de un atractivo especial y en ellas abundan los elementos etnográficos y los hórreos, donde se sigue guardando el maíz.

Como te decía, la producción de leche y carne es fundamental, juntamente con un sector forestal altamente especializado. Y sorprende, en un municipio tan pequeño, su excelente política medioambiental.

Aquí, en Cerdido,  el bosque es fantástico. Lo que era una superficie de monte bajo donde abundaba el toxo es hoy una de las explotaciones forestales ejemplares de Galicia.

Maravilla comprobar cómo evitan en verano los incendios forestales, fruto de una magnífica política de prevención. Por eso es fácil ver ciervos entre los pinos y como abunda aquí la caza de todo tipo.

Además de suponer riqueza, el bosque distingue el paisaje.

También entusiasman los pequeños cursos fluviales, esos que riegan los prados verdescentes con el agua de la vida. Además del Mera, que prefirió Ortigueira, como te contaba, puedes seguir el curso del río das Mestas, el Pontella y el Porto do Cabo, que prefieren verter sus aguas en la ría de Cedeira.

No te pierdas el paseo fluvial por el río Pontella, aunque lo más impresionante y lo que realmente te sorprenderá es el mágico paisaje de la desembocadura del río das Mestas.

Desde aquí podrías comenzar a navegar por la ría de Cedeira

(2) Comentarios

  1. La Galicia del norte, toda ella en conjunto, es una postal bellísima. El tramo entre Cedeira y Bares debería ser declarado todo en conjunto patrimonio natural de la Humanidad. Me encanta Galicia Única, enhorabuena.

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