UN PASEO POR VEDRA

Desde este sábado ya puedes salir a pasear por tu proximidad más próxima y dentro de unos días podrás elegir destino en tu misma provincia para desplazarte y conocer los lugares secretos que hasta ahora te resultaban ignotos. Entonces, mi amigo, procuraré descubrirte algunos de mis códigos para que te sientes en el rincón mágico del espacio más bello, junto al río que entona el canto rumoroso del agua, mientras los pájaros cantores entonan la banda sonora de cada tarde, a la que pone fin la campana de la iglesia, bicentenaria y románica.

Pongamos que resides en la provincia de A Coruña…

TIERRA DE GRACIA

Te hablaré de Vedra

Para unos tan cerca y para otros tan distante. Tierra próxima a la Compostela universal y sin embargo lejana de esa América donde aún habitan gentes  de alma emigrante que atravesaron el océano en un barco lleno de sueños para buscar la vida.

Los de aquí son tantos como los de allá según me dijo una vez mi inolvidable amigo Gerardo García Campos, que fue de los primeros en hallar en Vedra la paz de los vivos y esa otra que dicen es la eterna.

Para él –mi primer guía por estos fulgurantes lugares donde el agua te entusiasma- todo este territorio fue siempre un extenso jardín natural, y el gran río espejo de la estancia perfumada, que viene de viejo la tradición de tener pazo en estos lares.

Aquí converge la belleza de las “carballeiras” con capilla y la de los pequeños edenes de cada familia ilustre. Por eso el alcalde le llama “Tierra de Gracia”.  

PARA VIVIR

—- ¿Y cómo es Vedra, el municipio?

—- Una zona residencial en la que conviven agricultura, industria y servicios, con influencia directa de Santiago, que por algo, desde hace diez siglos,  la Vía de la Plata atraviesa estas tierras.

Verás. Hubo un tiempo gozoso de hipotecas para todos y banqueros generosos,  que permitieron su desarrollo como zona residencial. Vedra creció así en número de habitantes. Por eso debe su mayor proyección a su proximidad a Compostela, donde trabaja esa gente que encontró aquí su paraíso.

Pero tiene también sus propios recursos con pequeñas industrias agroalimentarias, de la madera, distribuidoras de combustibles, algunos talleres textiles y sobre todo un pujante sector servicios que, por una parte se dedica a bodas y banquetes,  y por otra al turismo rural, sin olvidar algunos restaurantes que gozan de merecida fama.

En las parroquias de interior, la agricultura y la ganadería son básicas. Su modernización ha sido espectacular en los últimos años. Coexiste aquí el policultivo tradicional con la especialización en la hortofloricultura. Las explotaciones ganaderas generan, además, pequeñas industrias de productos lácteos.

Y en los últimos años, las explotaciones de albariño han proporcionado una especial relevancia al cultivo de la vid y a la instalación de bodegas. El vino tiene aquí su fiesta, al igual que el aguardiente, cuyos tradicionales métodos de elaboración fueron sustituidos por modernas fábricas, que alcanzan hoy en día impensables cotas de comercialización.

EL CAMINO

—- ¿Y qué hay que ver en Vedra?

—- Muchas cosas. El románico de sus medievales templos; los pazos y sus jardines; y por supuesto, los inigualables entornos naturales  creados por el Ulla entre el Paso da Cova y el coto de Ximonde.

Vedra se asienta a la sombra del Pico Sacro, que anuncia a los peregrinos la proximidad de Compostela. Esta ruta xacobea atraviesa todo el municipio; seguirla es un buen modo de conocerlo, ya que conserva buena parte de sus tramos originales.

En la parroquia de Vilanova se encuentra la capilla de Santiago, en el lugar de Outeiro. Es del siglo XVIII y detrás de ella, la fuente que se conoce como de la Reina Lupa, una hermosa construcción barroca que se trasladó a este lugar en el 1724. En realidad está dedicada a las tradiciones xacobeas, con las figuras de Joel y David, y Santiago peregrino.

Pero es la Iglesia de Santa Eulalia de Vedra la que despierta un mayor interés: su cruceiro, el atrio y la fuente, suponen un magnífico conjunto arquitectónico, cuya construcción se atribuye al compostelano José Gambino. En el interior  podemos admirar tres hermosos retablos barrocos.

LOS PAZOS

El Entroido del Ulla y sus principales personajes, “Los Generales”, no es más que el reflejo de la tradición señorial de estas tierras. Porque el carácter residencial de Vedra viene de muy atrás en el tiempo… Hace más de 500 años que aquí se construyeron los primeros pazos y las casas nobles, pertenecientes en su mayor parte a la alta burguesía de la Compostela medieval.

Si hacemos un recorrido por algunas de estas edificaciones reviviremos una buena parte de la historia de este territorio.

El pazo más emblemático es el de Santa Cruz de Ribadulla, también conocido como de Ortigueira, que pertenece a la familia Armada. También es de los Armada, Marqueses de Santa Cruz de Ribadulla, el Pazo de Guimeráns, muy próximo al anterior.

El de Ximonde, en Sarandón, es propiedad de una sociedad agraria, pero perteneció a los Cisneros, descendientes del Rey Alfonso XI. Y el Pazo de Vista Alegre, hoy conocido como establecimiento de hostelería, tiene también su historia.

EL RÍO

El Puente del Ferrocarril sobre el Paso da Cova fue una de las grandes obras de la ingeniería ferroviaria de la época. Es el viaducto de mayor altitud de España. Desde el podemos contemplar como el río Ulla dibuja su trayecto en Vedra. Este es su verdadero símbolo.

Se dice de antiguo que el río Ulla formaba una extensa laguna en las tierras que hoy se conocen como el Valle de Sucira y Ponte Ledesma. El Paso da Cova, en donde el río tiene solo 4 metros de ancho, es un estrechamiento que pudo dar origen a este humedal.

El Ulla va creando a su paso por Vedra diferentes paisajes: desde los rápidos iniciales tras el Paso da Cova, a la tranquilidad con la que discurre pasado Ponte Ulla,  con frondosas márgenes de abedules.

También tiene su coto de pesca en Ximonde y en Couso, en donde se encuentra el centro de recuperación de salmones. Una cascada marca los límites de Vedra con el vecino ayuntamiento de A Estrada.

LOS MOLINOS

El agua configura paisajes de extraordinaria belleza y en Vedra también mueve molinos. Los ríos Pereiro, Bugueiros, San Cristobo y Tomonde, bajan desde el Pico Sacro hasta las frondosas riberas del Ulla, al que tributan sus aguas. Un recorrido a pié por algunos de estos paisajes resultará muy agradable para cuantos aman la Naturaleza en su estado más puro.

Por ejemplo, podemos seguir la Ruta dos Muiños, que parte de la parroquia de Vedra y culmina en una pequeña cascada en San Fiz de Sales. En este recorrido por el río Pereiro, podemos conocer seis molinos y el puente medieval de Busacos.

Otro espacio natural, el más apreciado en verano, es la Playa Fluvial de Vedra, cuyo acondicionamiento ha sido de lo más respetuoso con el entorno.

Y si queremos abarcar toda la perspectiva del valle hemos de subir al monte de As Penizas, el gran mirador.

LA FLOR

La camelia es la flor emblemática de Galicia. Nuestro clima favorece su reproducción. Hay, en este País, casi un millón de variedades. Es también flor de certámenes y concursos. Y no hay jardín que se precie en el que no crezca una camelia.

Es la flor de Vedra y la pasión de los habitantes del Pazo de Santa Cruz, desde hace 500 años. La cuidan con especial mimo y también la comparten, porque de sus viveros salen camelias para toda España y para media Europa.

Claro que Santa Cruz de Ribadulla tiene un bosque-jardín con interés histórico. Comenzando por el Paseo de los Olivos , toda una delicia  y tal vez el más antiguo testigo del paso del tiempo. Aunque en su bosque podemos encontrar especies únicas de la flora gallega.

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