UN VIGUÉS ENTRE LOS «MASAI»

Carlos da Silva, en Tanzania, con un «masai»

Carlos da Silva no es un hombre conocido en el Vigo en que nació,  pese a ser uno de mis aventureros más admirados. Lo es por ese carácter solidario y ese espíritu emprendedor, que le llevaron a navegar por los siete mares, viajar por los continentes pobres y desarrollar toda una serie de proyectos, a cada cual más interesante.

Porque, veréis.

Este experto en ciencias medioambientales tiene una vida de película que comienza en las ONG’s; sigue por el mar a bordo del “Guerrero del Arco Iris”, el buque insignia de Greenpeace; y continúa como autor de proyectos de investigación de gran interés.

Como por ejemplo, el genocidio del Bosque Atlántico Europeo, para Amigos de la Tierra; la instalación de sistemas fotovoltaicos para refrigeración de vacunas, de Médicos sin Fronteras; un censo de mamíferos acuáticos para la Fundación internacional de Protección Animal… ¡Y ahora convive en Tanzania con los “masai”!

—- Sí, un poco nómada como mis amigos los “masai”, sí que lo soy; porque me considero un ciudadano del mundo, por eso cuando tengo morriña no se concreta en Galicia o en Vigo, sino en todos los lugares que he recorrido.

—- ¿Qué te queda en Vigo?

—- Mi familia, porque los amigos los tengo repartidos por todo el planeta.

—- ¿Cómo llega un gallego urbanitas a enamorarse de la Naturaleza más exótica?

—-  Seguramente porque desde niño fui fiel a mis pasiones, como el senderismo, el mundo de los caballos. Disfrutaba ya descubriendo el bosque gallego, su flora, su fauna…

Algo muy especial tienen los caballos para que Carlos da Silva se fuese a Sevilla, a una prestigiosa escuela de equitación y se especializase en entrenar caballos de pura raza.

Ahora trata de sacar adelante un proyecto de ecoturismo en Tanzania que propone disfrutar del país de forma responsable y ecológica, es decir, a caballo.

—- Fundé la escuela de equitación Chuo cha Farasi para que el turista pueda participar de sus vacaciones de un modo ambientalmente responsable. Organizo safaris a caballo por regiones poco frecuentadas, como la de mis amigos “masai”, cuya cultura, costumbres y riqueza natural son extraordinarias. Estas expediciones contribuyen a aliviar la pobreza en zonas muy perdidas del continente africano.

A Carlos da Silva se le nota muy identificado con África y a sus 35 años parece vivir feliz entre esta gente.

Pero su espíritu nómada, aventurero, está solo dormido. Y seguramente emprenderá mas viajes en busca de otras culturas…

Si yo tuviera sus años, me hubiera gustado acompañarle hacia el norte de Tanzania y sentarme a las orillas del lago Natron,  para admirar el Ol Doinyo Lengai, el único volcán activo de esta parte de Africa.

Porque para los “masai” esta es la montaña de los dioses, en cuya cima habita Ngai, entre vapores y lavas, a tres mil metros de altitud…

¡África es la diversidad!

La montaña sagrada de los «masai»

(7) Comentarios

  1. ¡Es un fenómeno nuestro Carlos! Vigo está lleno de gente emprendedora y solidaria pero Carlos es mucho. Un abrazo para él y un saludo para vosotros.

  2. Carlos es de mi quinta y de mi pandilla. Presumo de amigo porque es un crack y se merece que lo hayais sacado aquí. Xerardo, enhorabuena por la web, que es muy buena…

  3. ¡Es un cielo! Allá por donde va impresiona a cuantos le rodean. Me alegro que lo hayais sacado en la revista, que ya considero mía, porque la leo todas las semanas, al menos una vez por semana.

  4. La verdad es que los gallegos siempre fuimos muy solidarios, como Carlos, sobre todo cuando estamos fuera del país. Puede que necesitemos serlo un poco más aquí, donde nos ponemos a parir los unos a los otros sin pudor ninguno.

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