UNA HERMOSA LEYENDA DE OUROL

Goidniu era el rey del pueblo galaico de  los lemavos, antiguos pobladores de las Mariñas Occidentales.

Cuenta la leyenda que un buen día,  al regreso de una cacería se cruzó con una cierva  en el monte Castrobó. Toda la comitiva inició una feroz persecución, pero todos los cazadores se fueron quedando atrás,  menos el rey y sus dos perros, Cred y Cian. Goidniu los trataba como amigos porque, según se decía en todo el territorio, habían sido concebidos por su tía, a la que una bruja convirtiera en perra.

Ocurrió que la cierva se detuvo agotada y los perros del rey comenzaron a lamerla y a jugar con ella, hecho por el que nadie le hizo daño y Goidniu ordenó que regresara con la comitiva al pueblo.

Avanzada la madrugada, despertó el rey sobresaltado y admiró, sentada en su cama, a la mujer más hermosa de cuantas había conocido…

—- ¿Quién sois?

—- Era la cierva a la que perdonasteis la vida.

—- ¿Tú? ¿Tan bella?

—- En realidad soy Saba, una mujer encantada por un brujo al que negué mi amor.

—- ¿Y cuanto tiempo llevabais siendo cierva?

—- Casi un lustro, mi señor. Pero nunca perdí la esperanza porque sabía que me toparía con vos y si me traías a Alien desaparecería el embrujo.

Ni que decir tiene que el amor todo lo puede. Saba y Goidniu fueron muy felices largo tiempo hasta que los vikingos entraron por la ensenada de Viveiro y el rey de los lemavos hubo de enfrentarse a ellos. La batalla duró siete días tan solo, pero al regresar a Alien…

—- Mi señor, su esposa salió a recibirle pensando que era su alteza, pero en realidad se trataba un brujo con dos canes que no eran los suyos. Con una varita de avellano la convirtió de nuevo en cierva y ella escapó hacia el monte.

Y el buen vasallo le contó al rey como desesperados fueron en su busca pero no la encontraran… Lo mismo le pasaría en sucesivas batidas que se le prolongaron en el tiempo hasta que un día, en medio del bosque apareció un jovencito en medio de los ciervos…

—- ¿Quién sois?

—- No lo sé.

—- ¿Y tus padres?

—- No los conozco.

El pequeño contó al rey, sin embargo, que de vez en cuando veía a un hombre extraño y que este le hablaba a una cierva, amenazándola con una varita de avellano… y dirigiéndola hacia él.

Goidniu supo enseguida que la cierva de la que hablaba el pequeño era su esposa. También, por los rasgos físicos, reconoció en el pequeño a su hijo. Lo llamó Oisin que significa en dialecto lemavo “pequeño ciervo”. Lo llevó a Alien y lo educó en las armas y en la cultura.

Oisin sucedió en el trono a Goidniu, pero ninguno de los dos supo nada de Saba…

Es leyenda que se cuenta en las tierras de Ourol, pero bien merecía la pena, por lo hermosa, que se tratase de historia verdadera.

Un Comentario

  1. Sen falar da calidade literaria, esto non é unha lenda senón un conto. Parece un plaxio dos contos galegos medieváis cos nomes “gaeliquizados”, que non galeguizados.

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