URDANGARIN SUSTITUYE A LA INTERNA

Iñaqui Urdangarín da gusto. No solo sirve para lucir su orgullo estirando el cuello a la entrada y salida de los tribunales de injusticia, cuando le abuchean por haber robado dinero público. Además es un primor como sustituto de la “interna” que los ex duques se “han visto obligados a despedir”.

Les ha contado a sus vecinos que los tiempos ya no son como los que eran y ahora solo tienen una empleada doméstica con la que ha de colaborar diariamente. Es él quien se encarga de llevar los niños al colegio y de hacer la compra en un mercado de productos frescos próximo a su domicilio, ubicado en un barrio de los del centro de Ginebra, prácticamente al lado de la catedral de San Pedro.

Claro que ahora cruza más a menudo la frontera de Francia para, como hacen los ginebrinos menos pudientes, aprovecharse de los precios más bajos en la cesta de la compra. Se le ve mucho por el Carrefour de Annemasse.

Tiene que ahorrar porque la economía familiar no está nada boyante e incluso dice que le cuesta llegar a fin de mes

¿Sabes? Sus vecinos son gente muy fina, gente con clase, pero eso no les impidió contarle a “Vanitatis”, obviamente por dinero, todo este nuevo rol familiar del marido de Cristina de Borbón, la “Florero”.

Ahora se entiende el auto dictado por las tres magistradas de Palma tras “la vistilla”… ¿Cómo le iban a pedir que depositara una fianza de 200.000 euros? ¿Y cómo iban a mandarlo a la cárcel si dejaban sin servicio a una infanta de España que aún lo es?

—– Entonces… ¿De qué viven?

Solo del sueldo de Cristina. Ya sabes, trabaja para la Fundación La Caixa como coordinadora de los programas que mantiene la entidad con agencias de la ONU y también con la Fundación Aga Khan.

—– ¿Y cuanto cobra?

Pues lo que consta son solo 538.000 euros al año por su trabajo en las dos fundaciones.

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