Viana do Bolo

La villa que se mira en el espejo

El paisaje que enamora desde la carretera antigua.

Por su plaza y por sus calles empedradas con granito de montaña vieja se escuchaba, ya en tiempos muy antiguos, el martilleante paso de cientos de caballos que montaron galaicos, romanos y nobles defensores del País do Bibei, que así se  llamaba la comarca cuya capital es Viana.

La Villa se mira a si misma en el espejo del río convertido por la modernidad energética en un hermoso lago. Y es la cabecera de un municipio de cinco mil habitantes  que distribuyen su vida y su quehacer en 52 pequeños pueblos, que poseen la gracia y el tipismo de las casas de piedra con techos de pizarra y se esconden entre soutos en los que aún dan fruto castaños centenarios.

La castaña y la ganadería son los factores que constribuyeron a la revitalización de estos lugares cuyo valor paisajístico es excepcional.

El rural de Viana posee un gran interés natural, etnográfico y arquitectónico.  Por el románico de sus iglesias, los señoriales pazos, las huellas medievales de sus caminos y puentes, y la belleza de la alta montaña próxima, desde donde descienden los ríos menores que abastecen al Bibei.

La villa de Viana se alza sobre un antiguo castro prerromano y fue de vital importancia en la edad media, de cuya época son los restos de su castillo, que gozó de fueros y gobierno propio.

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