galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

ALEJANDRO F. FIGUEROA

EL EMPRENDEDOR “BRASILEGO”

 

        Hacía no mucho tiempo que a Lugo llegaran los primeros tractores, importados por Gonzacoca; pero en el campo pocos estaban convencidos de su rendimiento, porque la concentración parcelaria aún estaba por hacer. 

        En esto llegó a la ciudad de la muralla un joven vigués, alto, rubio, bien parecido y con un don de gentes muy especial. Su simpatía y modo de vender lograron que aquella buena gente se convenciese de la idoneidad de la mecanización del agro. En un “sanfroilán” me contaron que había vendido, él solo, más de diez mil tractores en sus tres primeros años…

       Cuando yo llegué a Vigo, tras dos años en Donosti, descubrí la “centolla francesa” en el Restaurante Rías Baixas, que estaba ubicado frente a la vieja Radio Popular de García Barbón. No era la “gallega”, la nuestra,  pero se dejaba comer y el precio era muy asequible para bolsillos semivacíos.

        Hice un reportaje de aquel asunto el día que un avión arrojó a la Bahía de Santander miles de kilos de centolla procedentes de Francia. El avión era de la compañía valenciana “Aeroflot”, lo pilotaba Fortunato, a quien yo conocía de vernos a menudo en el Aeropuerto; y también iba a bordo un joven vigués, alto, rubio y bien parecido, el socio principal de “Viveros de Vigo S.L.”.

        Un día de radio, mi compañero José Antonio Plaza me habló de un local diseñado para discoteca en los bajos del antiguo Cine Fraga, también en Vigo. Al terminar el programa fuimos a verlo, pero aquello metía miedo… solo  al pensar en la fuerte inversión que habría que hacer para decorar la sala.

        Pero Plaza fue a ver a aquel chico alto, rubio, bien parecido y con don de gentes, que dirigía el vivero más importante de mariscos del Berbés, e hizo lo propio que conmigo: lo llevó a ver aquel local.

       Aquel joven reunió a sus socios, fueron al banco, pidieron un crédito y en un año se inauguraba en Vigo la mejor sala de fiestas de la historia, por cuyo escenario pasaron las más grandes figuras de la música internacional… Tom Jones, Raphael, Roberto Carlos, Al Bano… Y varios cientos de artistas nacionales e internacionales.

       Tengo muchos amigos que se enamoraron en esa sala, al igual que medio Vigo. Si las estadísticas no fallan, la mitad seguirán aún felizmente enamorados, treinta años después…

        Nova Olimpia fue la rampa de despegue de este emprendedor que se convirtió en uno de los mayores empresarios del mundo, en lo que se refiere a locales de grandes eventos y espectáculos.

         Alejandro Fernández Figueroa es admirable por sus brillantes ideas, por su visión del negocio y por ese atrevimiento que hace falta en un mundo tan difícil que, para otra gente menos capacitada, supuso la ruina.

         Recuerdo cuando rescató de los escombros el Castillo del Monte Castro y montó aquel restaurante espectáculo, que se quedó luego solo en restaurante con cafetería-mirador, pub y  sala de bingo incorporada. Se dio cuenta rápidamente de que Vigo no era Río de Janeiro y aquel toque personal, aquel cambio de rumbo, salvó empleos y uno de los locales más agradables de la ciudad atlántica.

          En el 2008 un pavoroso incendio destruyó el magnífico local, cuya propiedad había recuperado el Ayuntamiento de Vigo. Los hosteleros de la primera ciudad de Galicia quieren que vuelva a ser el símbolo que fue.

           Tengo otros recuerdos personales de Alejandro Fernández Figueroa que incluso me emocionan, como aquel programa que patrocinaba en “La Voz de Vigo”, el “Nova Olimpia Show”, los domingos por la mañana. Yo lo presentaba en el estudio pero teníamos amigos-colaboradores que nos hacían reír muchísimo desde cuatro coches –unidades móviles de la época- , desde un globo aerostático y desde una avioneta.

          José Mosquera Mera era el rey del chiste. Al mismo tiempo que informábamos de cómo estaban las carreteras, las playas y los lugares turísticos de Galicia, divertíamos al personal. ¡Qué tiempos!

          Yo hice en “Nova Olimpia” muchos programas de radio, festivales benéficos e incluso un programa de televisión, “Venres Show”, aquel musical por el que desfilaban las principales figuras de la época… Lo presentaban Esteban Plaza y Begoña Fontenla… ¿Te acuerdas?

           Por aquel entonces no había noche que no me tomase un cubata con Alejandro en Nova Olimpia, cuando terminaba “Galicia de Noite” en Radio Popular… Y presumo de ser su amigo aunque no corresponda a la invitación de sus cumpleaños multitudinarios, porque uno ya no está para muchas fiestas.

          También recuerdo cuando organizó en Lugo los mejores conciertos de San Froilán, con los más grandes artistas de la época. Se celebraban en un congelado Pabellón de Deportes, en el que pasamos el mayor frío de nuestras vidas. Yo era el presentador y el primer día estrené smoking para presentar a Karina y a Los Pekenikes. Debía de haber estrenado abrigo y de los de pieles.

          Otras muchas aventuras, profesionales y personales, hicieron que sintiese verdadera admiración por este emprendedor, capaz de enfrentarse a un alcalde como Manolo Soto, que ahora es amigo común, al que arrolló con la mayor campaña popular que se hizo en Vigo. Alejandro fue el primer “indignado”, por una cuestión de tasas…

          —- ¿Te acuerdas cuando, durante una semana entera, una avioneta voló alrededor del ayuntamiento con un cartel que decía “Soto mata la hostelería”…?

          Alejandro y Soto terminarían siendo socios con Pelé y Gene Cabaleiro, en la fabricación y venta de aquellos “Pantalones Vaqueros Pelé”, de no mucho éxito en el mercado textil. Recuerdo que en la presentación, en Madrid, los vaqueros interesaban menos que la “chaqueta de diseño” que lucía el ex alcalde de Vigo.

          Podría pasar horas escribiendo sobre el Alejandro, vigués, alto, ahora mucho menos joven, con canas, aún bien parecido y poseedor de un especial don de gentes… Porque, es verdad, pasamos juntos muchas horas de nuestra mejor juventud…

          Pero Alejandro Fernández Figueroa decidió un buen día ser “brasilego”. Primero se fue a Río de Janeiro en donde invirtió en múltiples negocios, entre los que destacaba el “Scala Río”. Luego cambió de escenario y se instaló en Sao Paulo.

         En la ciudad más grande de Brasil tiene diferentes locales para eventos. Pero el más destacado es ese gran complejo, “Villa Country”, conocido a nivel internacional, donde se celebran los principales eventos de Brasil y en donde actuaron primeras figuras de la música y el espectáculo mundial. Si vas a Sao Paulo, es de visita obligada.

        Sin embargo, lo admirable de Alejandro F. Figueroa, un año mayor que yo, – anda ya por el otoño de la vida-, es que siendo rico-rico y habiendo trotado tanto por este mundo… aún tiene ganas de nuevas aventuras.

        La última se inaugura el próximo martes, 4 de Diciembre, por todo lo alto. 3.100 invitados asistirán a la selecta fiesta, con la que se baja el telón de la mejor sala de eventos y shows de América Latina

        No sé quien convenció a quien, pero en este “emprendemento”, hace “pull” con Roberto Carlos… Entre los dos, ya tienen al menos dos millones de amigos. ¡Será un éxito!

         Y a pesar del triunfo, Alejandro F. Figueroa no se pierde un partido de su Celta, viene a Vigo la mitad más cálida del año y derrocha aquí esa simpatía que le ayudó a vender aquellos primeros tractores en el Lugo de los sesenta… 

        Para mí es… ¡Un personaje único!