galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

APUNTES SOBRE LA GALICIA VACÍA

La piedra básica de lejanos orígenes. La atmósfera atlántica y cantábrica de sus dos mares. El prolijo tapiz vegetal de sus fragas. Los montes en sierra dulce. Los valles ampliamente articulados por mil ríos. Así es el paisaje de Galicia, que en la aldea vieja tiende a la expresividad de los matices, porque…

Ostenta la huella del pasado. Esculpe relieves de expresivo titanismo. Alcanza la perfecta belleza de la armonía. Se concierta con la obra geórgica que busca degradaciones cromáticas de atardecer. Encuentra el paralelismo de las formas artísticas con el salto del agua…

Esta semana, vente conmigo a la aldea bonita que se instaló en la pendiente de vértigo desde la que se avista el valle profundo, que, aunque hoy no lo parezca, es la misma que tuvo vida social en la plaza, alrededor del cruceiro.

Ya ves como asoma la sierra entre la niebla y como penetra entre nubes la luz especial para que brille el río pequeño bajo el puente medieval, mientras un rayo de sol se posa en la torre de la iglesia románica…

¿Cómo es posible que la gente, mi gente de América, haya abandonado este lugar fulgurante, esta Tierra que sabe a pueblo antiguo y que huele estos días a otoño de madera de castaño, el árbol sagrado que trepa por las laderas desafiando los precipicios…?

Verás. Dicen que la vida es mucho más dura por aquí arriba… que junto a los dos mares.

Es verdad. Las autopistas unen el territorio pero también dividen el país ofreciendo desiguales oportunidades. En la Galicia del nuevo siglo hay un eje Atlántico que limita la igualdad entre lo marinero y lo rural, un hecho que pone en duda el futuro de casi 3.500 pueblos en los que también nacieron y crecieron gallegos.

La Galicia más próxima a su capital y a la costa se desarrolló mucho más que el interior de Lugo o de Ourense, donde la emigración y el cese de la actividad agraria, su consecuencia,  dejaron una amplia herencia de casas abandonadas, ruinas y aldeas fantasma.

De este fenómeno social se salvan solo 111 municipios. Lugo, con 611 aldeas abandonadas es la primera provincia de este triste ranking. A Coruña concentra 540 núcleos vacíos; y Ortigueira con 104 y As Pontes con 75, son los dos ayuntamientos con mas aldeas vacías del país. Ourense parece resistir el abandono con solo 122 núcleos, mientras la Pontevedra interior registra 135 pueblos que viven sumidos en el olvido.

Pero reconforta saber que unos pocos de esos lugares se hallan en pleno proceso de resurrección y la esperanza vuelve a engrandecer geografías que parecían imposibles.

Por eso hemos de mirar con optimismo hacia el futuro. Por eso y también por los planes oficiales de revitalización del medio rural mas deprimido, que incluyen no solo la rehabilitación de viviendas, sino también un nuevo impulso a la agricultura y a la ganadería, ahora que parece posible la vuelta al campo de la gente joven; mejor preparada y con muchas más capacidades que esa generación perdida, errante y necesariamente aventurera que abandonó todos estos pueblos, el siglo pasado.

Ahora ya no vale hacer planes turísticos para rehabilitar el patrimonio, como ocurrió en su día. Las aldeas por recuperar volverán a tener vida si en su entorno hay trabajo y cultivos de productos exportables. Y esto es posible. Que ahí están, como ejemplo, los éxitos de nuestros vinos, de la castaña, de las cooperativas agropecuarias que abastecen de huevos a la gran flota americana, de la ternera gallega, de nuestros quesos…

“Si somos capaces de vender roedores a los japoneses, también lo seremos para adecuar nuestra producción agropecuaria”

La imaginación y el esfuerzo deben devolverle al agro gallego su valor de mercado; que, si somos capaces de vender tulipanes en Holanda o roedores a los japoneses, también lo seremos para adecuar nuestra producción agropecuaria a los nuevos tiempos, esos que se avecinan con nuevas leyes europeas que, por el momento, no contentan a nadie.

Es más, si Galicia es el gran bosque de España, la esperanza de aumentar la población rural pasa por aplicar nuevas políticas de reordenación forestal, que ya se sabe que el negocio de la madera demanda mayores servicios. 

En este país, se precisa una estructuración industrial de la nueva producción agropecuaria para generar una muy necesaria cifra de empleo y poner en valor el producto. Y no olvides nunca que por ahí fuera… ¡Galicia es calidad de marca!

Pese a todo,  la vuelta al rural se ha convertido en una opción atractiva y barata para familias asfixiadas por el paro, la crisis y el elevado coste que supone vivir en cualquiera de las siete grandes urbes gallegas, aunque por el momento esta aparente reconciliación con el campo y la vida rural no es suficiente para su revitalización total.

Y pese a que el turismo rural, con unas tres mil plazas en oferta permanente,  se considera suficiente para nuestro volumen turístico de interior, reconforta saber que una  veintena de pueblos deshabitados están a la venta por internet desde 55.000 euros.

Resulta que comprarse un piso en una ciudad ya no está al alcance de cualquiera, pero adquirir una aldea entera puede resultar más asequible. Pueblos enteros en el interior del país y también en en zonas de costa se venden por menos de lo que costaría una hipoteca media en cualquier ciudad española.


Páginas como www.aldeasabandonadas.com ofrecen un extenso abanico de aldeas, compuestas por solo dos construcciones y una pequeña franja de terreno o conjuntos de seis o siete viviendas con finca. De la veintena de núcleos que vende esta web en Galicia el más barato cuesta 55.000 euros aunque en algún caso se ofrece también la opción de comprar una sola casa, por 15.000 euros o menos.

Este tipo de ofertas tiene un hueco en el mercado y son cada vez más los inversores interesados, sobre todo extranjeros. Desde algunas inmobiliarias apuntan que, debido a los nuevos modos del crédito hipotecario, ha cambiado el perfil de comprador.  Antes era gente interesada en rehabilitar con fines turísticos y ahora, compran particulares con recursos que buscan un lugar tranquilo como segunda residencia o incluso como vivienda habitual.

Si te animas, ya sabes… Galicia siempre te abre sus puertas.