galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

“CAMBIARÁS DE MUIÑEIRO… PERO NON CAMBIARÁS DE LADRÓN”

A Maise

Por J.J. García Pena

Hay palabras, frases, arrullos, rumores, caricias, sonidos, perfumes e imágenes que tienen la virtud de transportarnos a tiempos y paisajes que creíamos casi desvanecidos, o acaso perdidos, tras una cortina de años.
Los gallegos somos herederos -como el que más- de un acervo rico en sentencias emanadas de la experiencia de siglos y más siglos de convivencia de nuestros esforzados ancestros con corrientes migratorias internas y externas que le fueron moldeando, lustro a lustro, su inconfundible carácter.
Tales proverbios (que otra cosa no son las mentadas sentencias) han llegado a nuestros días las más de las veces en forma coloquial y algunas otras (las menos) recogidas y atesoradas en libracos ilustrados, en su día, con primorosas miniaturas de pluma y suave guedeja en la sacra quietud de algún monasterio de muros musgosos y rezos cantados.
La sabiduría que rezuman muchos (por no decir todos) de los añejos asertos galaicos, tiene tan alto grado de vigencia y frescura, que su contenido e intención bien pudieran haber sido enunciados y escritos ayer de tarde, no más.
Somos los gallegos maestros en la “retranca”, o el arte de aclarar todo sin decir mucho.
(Aunque a veces sale alguno como yo que dice mucho para aclarar poco o nada.)
No es ese el caso del enunciado del título: “Cambiarás de muiñeiro, pero non cambiarás de ladrón”.
Tiene infinidad de aplicaciones críticas, desde connotaciones sociales a políticas, pasando por comerciales, militares y confesionales, que no hay gremio humano al que no le quepa el sayo de la sospecha prima face. Ante la duda, ahí tenemos de testigo a la Historia Universal.
Bien halle el juez, ya humano, ya cibernético, que sepa aplicar esa vieja máxima con ecuanimidad y justicia entre aquellos que se hallaren subordinados a su potestad.
Que una cosa son los corporativismos gremiales y otra los individuos que los componen.