galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

CAMELIAS EN JUNIO

He vuelto a pisar el lecho seco de camelias en el jardín del invierno. Las lluvias de junio permitieron que algunas flores se quedasen en las ramas, para asombro de aquellos que nos fijamos en los cambios del clima. Estos camelios son los únicos árboles que viven a la sombra todo el día, tras recibir unos minutos de sol por la mañana temprano y el riego del hombre cuando no le llueve. Por eso florece hasta que avanza julio. Siempre le agradecí las flores tardías.  

El árbol me lo descubrió cuando comenzó mi afición por la jardinería Antonio Odriozola, ilustre biólogo de la Misión Biológica de Salcedo, en Pontevedra e investigador capaz de aumentar el censo de variedades de una misma especie que tiene en la actualidad, según los expertos,  tres mil caras. Yo solo conozco unas cien y de ellas tengo dos o tres favoritas, a las que he cuidado con mucho esmero en mis jardines.

Digo jardines porque tuve, por motivos profesionales, varias casas y en su entorno siempre hubo tres especies arbóreas. En primer lugar, un olivo, que para mí es el símbolo de la paz y de mi viguismo. En segundo término, al menos tres camelias asomándose a mis ventanas para transmitirme su sonrisa de lluvia: no olvides que es de las pocas flores que mira con optimismo el invierno… Y en tercer lugar, tres arces de hoja malva luminosa que significan los tres hijos que Gloria me trajo al mundo y que son mi apoyo, ahora que a uno ya le cuesta subir las escaleras.

El nombre científico de la planta es “camelia japónica”, quizá la bautizaron así para marcar bien su origen japonés, aunque también se da y muy bien, en Asia Oriental, en China, en Indonesia y en varias de las islas de ese archipiélago. Pero por esta vez me van a permitir los orientales que descubra el secreto de su creador. Fue un cura jesuita, italiano,  llamado Camellus, de ahí su nombre. Y los jesuitas fueron los que la trajeron a Europa pero no antes del siglo XVIII.

A Galicia llega la camelia a principios del siglo XIX y sorprende tanto por su belleza como por esa cualidad únicamente suya de resistir los duros inviernos de galernas que, de cuando en vez, se arriman a las Rías Baixas. Cuando escribí por primera vez de esta flor, tal vez en una de las primeras exposiciones provinciales, de aquellas que únicamente se celebraban en Pontevedra, le llame La Emperatriz de los Jardines de Galicia, pero Odriozola fue menos rimbombante que yo y en un artículo en el Diario de Pontevedra focalizó su sobrenombre como “La Flor de las Rías Baixas” y así se la identifica desde entonces, incluso en el resto de Europa.

Los japoneses destacan dos cualidades importantes de la planta: sus semillas te proporcionan un aceite que se deshidrata muy poco y retiene la humedad, de ahí que aún en la actualidad existan personas que lo utilicen como acondicionador del pelo y sobre todo en los tratamientos de la piel para prevenir las asperezas. Hay también quien utiliza ese aceite para cocinar por sus excelentes propiedades antioxidantes. Y las japonesas incluso se tiñen el pelo con otro tipo de aceite que también extraen de las semillas. Todo esto me lo descubrió mi amigo Cándido Pazos, que creó la camelia bonsái y  cultiva este aceite.

La segunda  cualidad  que encuentran a la camelia los japoneses tiene que ver con la vida y el amor: si tienes camelias serás más longevo, tu pareja no se irá de junto a ti en la vida y obtendrás la fortuna necesaria para ser muy, pero que muy feliz. Como los gallegos creemos mucho en estas cosas los viveros de camelias se forran vendiendo la planta.

—– ¿Quieres plantar camelias en tu jardín? Te daré algunos consejos que me han dado a mí…

Como son plantas muy vistosas puedes utilizarlas incluso como setos. Te resultará muy caro pero obtendrás una maravilla. Si tienes porche, puedes cultivarlo asimismo en macetones.  Debes plantarla en semisombra pero si no te queda otro remedio que exponerla al sol, rocía con agua frecuentemente sus hojas, que no les falte nunca la humedad. Ten cuidado con los vientos fríos y con las heladas, sobre todo las tardías; es una planta que no resiste los 5 grados bajo cero, a la que le gusta el suelo ácido, poroso, con gran cantidad de materia orgánica. Le encanta el mantillo del castaño, la turba o el compost de brezo.

—- ¿Por qué se multiplica la camelia?

Con la camelia puedes crear un bonsái, un arbusto para diseñar un sotobosque o dejarla crecer hasta que llegue a árbol, pero ten en cuenta que es una planta perezosa y que va poco a poco.

Puedes conseguir camelias por semilla, por estacas, por injerto y por acodo. Precisamente por eso hay tantas variedades de flores, por los injertos y los acodos, pero esta técnica solo la consiguen dominar los muy expertos.

—- Dice tu meiga que es una flor mágica.

Sí, tiene un cierto halo de enigmática y en torno a su belleza gira su fama de flor amorosa. Dicen que a Galicia llegó de la mano de los navegantes portugueses y que por eso fue de los primeros lugares de Europa en donde se cultivó. No me cabe duda de que cuando llegó… se sintió muy a gusto; diría que sintió muy gallega.

Las camelias más peculiares podrás verlas en algunos pazos y parques gallegos. En el de Oca, A Saleta, Lourizán, Santa Cruz de Rivadulla, Castillo de Soutomaior, Parque de O Castro, y Pazo Museo “Quiñones de León”, entre otros muchos. Este atractivo recorrido por jardines públicos y privados es delicioso. En invierno y hasta bien pasada primavera, la camelia reina en Galicia con unas ochocientas variedades vinculadas a nuestro patrimonio histórico.