galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

CERVANTES, EL FAVOR Y EL TEMOR EN SUS TIEMPOS

Sobrevivió a dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda, tiro que se la desgració para siempre.  Si al valiente  hidalgo  Saavedra  le hubiese tocado nacer en el siglos XX-XXI, sus méritos al servicio de su patria le hubiesen garantizado un buen pasar económico y el reconocimiento de sus conciudadanos en vida.

Pero en los siglos XVI – XVII los gobernantes de trono y púlpito  no se detenían  en pequeñeces y zarandajas tales como jubilaciones,  pensiones honoríficas ni vitalicias , derechos humanos o simple previsión y justicia social. En vez de maravedíes y aposentos cómodos en los que reposar su dolido cuerpo, nadie se ocupó de que  no pasara ni un día en las cárceles cristianas, como tampoco se salvó de penar en los calabozos argelinos, “carcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”.

Eso en cuanto a los padecimientos  físicos y vacíos estomacales, moneda corriente entre las gentes de armas de la época, siempre dependiendo del favor de señores altaneros y veleidosos, que a menudo escondían hábitos de santurrones viciosos.

Su cuna ,de menguada hidalguía,  nunca lo puso a resguardo de envidias , penurias y malaventuranzas. Ni siquiera sus altos méritos como bravo soldado lo elevaron, ni por asomo en vida, a los altares  de honra y respeto universal que por sus letras,  ya muerto,  se erigieron en su memoria. El socarrón Miguel, aunque pareciera vaticinarlo, creo que nunca habrá sospechado  la larga y vigorosa vigencia de su creación máxima.

Si viviese hoy en día, príncipes y monarcas , presidentes y dictadores, decanos y primeras damas, narcolíderes y cardenales ,  se disputarían el honor de invitarlo a su mesa y sus salones. Aunque ninguno de ellos podría, por más que se estiraran, alcanzar la redondez de su cráneo insigne.

Como a tantos otros genios -no sé por qué me viene a la mente el pobre Van Gogh- el reconocimiento y las pesetas le llegaron tarde y nunca . Es lamentable que hombres de su talla tuviesen que doblegarse, genuflexos , ante otros que, comparativamente, no serían dignos de cavarle su sepultura ni de bruñir su estatua. 

Por el contrario, ese ser escaso, único, privilegiado por la Naturaleza con un cerebro prodigioso, debió rendirles forzada pleitesía y mendigar su intercesión para atender asuntos tales como apadrinar la impresión de un libro, adelantarle dinero u oficiar de mecenas . 

El lenguaje que Cervantes se veía obligado a utilizar para no enojar a los poderosos  en el trance de  suplicar su favor y protección, tiene más de plegaria al Altísimo que de diálogo  y trato de humano a humano. Buena parte de la obra salida de su pluma son sonetos, epitafios, dedicatorias y otros escritos por el estilo, muchos de los cuales le fueron encargados para honrar tal o cual acontecimiento mundano. No pocas veces fueron formas de devolver favores y compromisos para ganarse el pan, exprimiendo sus neuronas para abonar loas o mentiras ajenas. La zalamería, el halago servil y hasta la adulación lisa y llana, se intuyen (cuando no emergen) en más de uno de tales trabajos por encargo. 

La enumeración exhaustiva de los que hoy llamaríamos “méritos sociales” , que  por entonces eran Títulos de Nobleza, representaban el primer peldaño de la vertiginosa pirámide escalonada en cuya base se prosternaba el humillado pretendiente. Cuanto más alto el pedigüeño situase a su encumbrado protector y cuanto más se encogiese ante él, más probable sería que sus implorantes ruegos fuesen atendidos. La súplica, entonces, en De Cervantes y sus coetáneos, adquiría ribetes cuasi religiosos. 

A propósito, sin ser esta la más ilustrativa de las dedicatorias, podrá servirnos de ejemplo la que encabeza la primera parte de  El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, que  en lo básico reza:

AL DUQUE DE BÉJAR, CONDE DE BENALCÁZAR Y BAÑARES, VIZCONDE DE LA PUEBLA DE ALCOCER, SEÑOR DE LAS VILLAS DE CAPILLA, CURIEL Y BURGUILLOS.

¡Todo en uno, joder!

Por si fuera poco, sigue una retahíla de tratos pomposos (Excelencia, Príncipe, Clarísimo Nombre, Grandeza, Prudencia) y de auto humillaciones que reflejan el espíritu servil imperante en  la época.

Le hace saber a su alto valedor la fe que tiene y espera de el “buen acogimiento y honra con que “Vuesa  Excelencia acoge y favorece a las buenas artes”. Rinde a sus plantas su acatamiento, su deber. Le suplica “recibo agradable, protección y favor” para la obra presentada, a la que tilda de “desnuda de elegancia y erudición”.  

Mentira flagrante, pero agradable a la oreja del multititulado noble.

Remata su ruego con un genuflexo “fío que no desdeñará  (Vuesa Excelencia) la cortedad de tan humilde servicio”.  Miguel de Cervantes Saavedra.

¿De verdad el valeroso Miguel se reconoce humilde y corto? ¡Claro que no!  Es otra mentira estratégica, destinada a ampliar, artificiosamente, el abismo entre amo y esclavo.

El perro finge sometimiento y pliega, sumiso, el rabo, a la espera de que le acaricien el lomo….

¿Podremos situarnos en el pellejo del brillante Miguel de Cervantes e imaginar, extrayendo y analizando  el ADN de su pensamiento fecundo, la náusea que le debe haber producido escribir y pronunciar, sin sentirlas en lo más mínimo, las denigrantes plegarias que se autoimponía a la hora de plañir merced para sacar del anonimato el fruto de su prodigiosa creatividad?  Creo que sí.  Pero el fin perseguido lo valía.

No fue estéril su sacrificio. Gracias a ese estudiado comportamiento participamos, gozando hoy de su genialidad.

Autores: David Rubín y Miguel Anxo Prado

Ese hombre supremo se debe haber asqueado y horrorizado escuchándose a sí mismo haciéndole creer al poderoso de turno , que su intelecto superior no sobrepasaba la altura de los regios escarpines ante los cuales se inclinaba en ruego. Él, como todo humano, debió convivir con el semidiós que llevamos larvado en nuestro interior de licántropo en mutación:  bestialidad y genialidad.

Solo que, en El Manco, las proporciones lo alejaban de la bestia, hermanándolo al genio. Porque solo un genio logra trascender su tiempo y su condición social para ocupar el máximo sitial de las letras universales , eludiendo al filo del hacha y la soga del verdugo , largos e implacables brazos del terrorismo conjunto ejercido por  la nobleza y la Inquisición.

Imposible no preguntarnos qué otras cumbres literarias podría habernos legado don Miguel si hubiese tenido ocasión de escribir con la libertad que lo hace cualquier escritor de hoy.

Como reflexión final hagamos el ejercicio de figurarnos cómo se habrá dirigido un hombre del pueblo llano a un noble cualquiera, cuando un hidalgo esclarecido, para lograr su merced, se ponía a la altura de un felpudo.

Cuando escucho decir que “todo tiempo pasado fue mejor, “ le recomendaría al ingenuo parlante bucear en la vida y obra de don Cervantes Saavedra, honrado manco español, preso endeudado y escritor impagable, para regocijo y honra de la Humanidad.