galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

COMULGAR CON RUEDAS DE MOLINO

Por Marola Seijo

Yo no entiendo nada de economía, por eso acudo a mi vecino Luís, que sí que entiende. Para empezar, le pregunto si paga los mismos impuestos que yo creo que paga…. y me cuenta:

—– El 22% de mi modesto salario se lo lleva el IRPF… Por circular por una pista asfaltada llena de baches pago 500 euros de Impuesto de Circulación… Cuando echo gasoil al coche, pago el 50% en concepto de impuesto… Por haber comprado una casita pequeña pago 600 euros de catastro… Al Ayuntamiento también le pago el agua y la recogida de basuras… Pago el más elevado IVA de todo lo que compro… ¿Sigo?

Luís es economista y minucioso, de los que lleva sus cuentas al dedillo. Sus impuestos suman al año nada menos que 16.000 euros; además afronta una hipoteca y eso sí, ha dejado de comer de restaurante los domingos por falta de presupuesto. Tampoco se va de vacaciones como antes y solo se permite el “lujo” de conquistar conmigo el monte San Marcos por un sendero que no arreglan desde hace nueve años…

—– Ese es el resultado de nuestra actual economía… ¡Trabajar diez horas diarias -el que puede- para tal vez ir tirando!

También le pregunté a Luís si le habían subido el sueldo, porque ya que todo sube…

—– Subieron los impuestos, la luz, la cesta de la compra, incluso las rebajas… suben. ¡Pero a mí me bajaron el sueldo un catorce por ciento en cinco años! Ahora… no solo tengo el salario congelado, sino también mi casa, porque he tenido que reducir la calefacción.

Luís es un ejemplo de lo que antes llamábamos clase media, esa que ha desaparecido de las definiciones demoscópicas porque ya no existe. Ahora solo quedan ricos empresarios y pobres empleados, los que han sido capaces de conservar el trabajo, que del paro no se habla.

Dicho lo anterior y sin meterme hoy en los asuntos de los pobres de solemnidad que denuncian Cáritas, Cruz Roja y demás oenegés… no veo por ningún lado el risueño panorama con el que nos intoxican. Salvo si me limito a analizar a la clase política, que algún diputado tengo en la misma parroquia…

Verás, su señoría es de los de Casa Grande, BMW, le abastece a domicilio El Corte Inglés y sus santas vacaciones las pasó en el Caribe.

—— Este diputado sí que ve como repunta su Economía… ¡Este sí!

Los demás no. Y lo que más indigna es que, según la llamada casta o estamos ciegos o somos unos ignorantes pájaros de mal agüero que solo creemos en meigas.

—— Yo creo que son más sinceras, pero que mucho más, las meigas… que esta gente que nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino.