galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

CRÓNICA DEL DÍA


Miércoles, 9 de septiembre, 2026.

TIEMPO CÁLIDO

Eran las ocho y dos minutos cuando el Sol, definitivamente, atravesó la nube gris para cumplir con su tarea de proporcionar a nuestro valle la luz brillante que necesitamos los seres vivos para iniciar la jornada. Se fueron las lluvias y vuelve el verano, al menos hasta el domingo. Suben otra vez las temperaturas y las playas nos invitan al saludable baño entre las olas atlánticas. El verde se sobrepone al otro verde en A Mahía y uno, camina feliz porque es consciente de que cada día que vivimos es un gran día. Otra vez me veo como un cazador de amaneceres y me creo el mejor oyente que tiene el coro de pájaros cuando entonan sus canciones en el Parque Central de la City… Y eso es porque el tiempo es cálido.

¡ATÓNITOS!

Llevamos tres años de lío político y por lo que se ve aún nos faltan plazos para saber quién nos va a gobernar en el futuro. Ya no estamos indignados, estamos atónitos. Ninguno de nosotros, ciudadanos de a pie, podíamos suponer tan desmedida ambición de poder y tan poco interés político.

—- ¡Vaya tropa que nos ha tocado en suerte!

Después de tanto corrupto, de los más golfos de la historia, de los mafiosos cobijándose bajo el paraguas de los partidos, de los partidos aforando a los mafiosos, del saqueo impune de toda caja pública… nadie podía esperar este circo que ha convertido a los políticos en unos pesados titiriteros sin gracia que, por demás, censuran a todas sus marionetas.

Hoy por hoy, el mundo se ríe de nosotros cuando contempla el espectáculo que le sirven las teles. Son tan pueriles los argumentos de esa gente que dan risa.

—- ¡Es que son todos igualitos!

Así andamos. Las risas foráneas ya importan poco. Hace tiempo que hemos perdido la vergüenza torera y no parece que existan “honorables” para recuperar las instituciones deslegitimadas.

Un país como este, con una sociedad civil que soportó una guerra y dos crisis cuyos resultados desembocaron en escalofriantes datos de empobrecimiento aún vigentes, no se merece que le hagan esto.

Así que, prepárense ustedes, los autores de este guion. Cuando a los ciudadanos nos convoquen de nuevo a las urnas… la furia española les echará del mapa.

OTRO CHISTE DEL CATASTRO

Dice el Catastro de Arcadi España García, ministro de Hacienda, ese generoso organismo que regala su impuesto a los ayuntamientos, que en Galicia cada habitante tiene cinco propiedades y que hay catorce millones de fincas rústicas y urbanas.

Lo de que existan, contando las propiedades públicas, pazos como el de Meirás, castillos de la Casa de Alba y demás propiedades de casas nobles de la España monárquica, es probable. Pero que cada gallego tenga cinco propiedades es un chiste y de muy mal gusto.

La mayoría de la gente que vive en el rural tiene una “leiriña” en la que planta viandas para su autoconsumo y gracias.

LAS CUENTAS PERDIDAS EN SUIZA

En los bancos suizos existen 2.600 “cuentas perdidas”, así conocidas porque nadie ha preguntado por ellas ni han registrado movimientos desde hace décadas. Han sido “abandonadas”, las preguntas sobre ellas no suelen tener respuesta y nadie reclama su propiedad; aunque cada año, Marco Franchetti Ombudsman, que desempeña el papel de “defensor del cliente”, consigue “encontrar dueño” a unas 30 cuentas con dinero y cajas de caudales, en las que se encuentran joyas, obras de arte y hasta objetos de valor meramente personal.

Te hablo de unos 41 millones de euros de cuyos dueños nada se sabe desde hace mucho tiempo y que de no aparecer sus herederos, pasarán a las arcas del estado suizo. De todos ellos hay dieciséis españoles identificados: el marido de una alcaldesa que fue de Bilbao, otros dos vascos, dos gallegos, ocho catalanes, un madrileño, un andaluz y un asturiano.

Si tú crees que alguno de tus ancestros pudo haberte dejado una cuenta en Suiza ya es tiempo de que la reclames, pero ten en cuenta que no te entregarán los valores y el dinero tan fácilmente: tendrás que demostrar, mediante testamento, que eres el heredero.

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS

Se llama Jeremy Meeks y ellas lo eligieron como el preso más guapo del planeta en uno de esos concursos que se organizan en las redes, tras haberse publicado la foto de su ficha policial, esta que ves. Ahora ya está en libertad y varias agencias de modelos le ofrecieron contratos. El chico fue a la trena por posesión de armas, pero cumplida su condena le aguarda el éxito que se inició ya con una entrevista en la cadena ABC. Estas cosas pasan solo en Estados Unidos… Si no fuera por Trump seguro que sería “el país de los sueños”.  

PIDE UNA CAMARERA “UN POCO PUTA”

Un reclamo aparecido en milanuncios.com indignó a los internautas hace unos días y no es para menos. El dueño de un bar de Ordes publicó una oferta de trabajo con el siguiente texto:

—- Se necesita camarera para bar de pueblo a una hora de Santiago y a 15 minutos de Arzúa y Órdenes. Imprescindible chica trabajadora responsable, guapa y un poco puta, con un trato agradable con los clientes. Incorporación inmediata y contrato fijo, sueldo de 1.500 euros. Opción de alojamiento si eres de lejos.

El anuncio fue retirado, obviamente, tras las críticas recibidas; pero como gallego no deja de abochornarme esta nueva muestra de machismo asqueroso. Por eso te invito a que no vayas nunca a esos locales donde la camarera es un estúpido reclamo de mamelucos.

GALICIA EN ROJO

LA SANTA COMPAÑA DEL MAR

Desde Galicia a América solo hay un mar común. El de la vida y el de la muerte. El de las leyendas y los naufragios. Más de mil, dicen las estadísticas y algunos tan recordados que parece ocurrieron ayer. Vida en un paisaje de muerte, pero perspectiva de ensueño desde la tranquilidad que da la Tierra. Leyendas celtas, romanas y suevas. Naufragios reales contados por náufragos salvados por supuestas vírgenes o por los espíritus de otros náufragos.

Mi inolvidable compañero José Antonio Silva, a quien me unía mi pasión por la aviación y sobre todo sus extraordinarios conocimientos de la Galicia Mágica, me contó en aquellos almuerzos de Porto do Son algunos de los más espeluznantes accidentes de buques que se recuerdan, sobre todo, en nuestra querida Costa da Morte.

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“O MAR HAI QUE TERLLE MEDO”

Siempre que me encaramo al Faro Touriñán para ver las olas del temporal de otoño, me acuerdo de José Antonio, mi querido amigo, gran periodista y escritor que lo mismo presentaba un Telediario en TVE que pilotaba un “Jumbo” de Iberia. Silva fue el autor de la primera enciclopedia gallega porque supo reunir en sus guías los cuatro elementos: el aire, que le permitía volar; la tierra, que amaba; el agua, su espejo perfecto; y el fuego de la “lareira” para conversar con los viejos marineros en aquellas sus noches de miedo al mar.

Mi amigo Churruca, marinero de remo fácil en el mar del Morrazo de los sesenta, me sentenciaba siempre:

– Ó mar hai que terlle medo, moito medo. Así nunca levarás un susto.

Todos los marineros de Galicia llevaron alguna vez algún susto y si te paras con ellos en el puerto… cada uno te contará, orgulloso, el suyo. Lo adornará con algún relato inexplicable y te quedarás siempre con la duda de si lo narrado es ficción o realidad. Como las leyendas…

José Antonio Silva conoció en Vilagarcía de Arousa, una década antes de volar al espacio, a Julio Couto Peña que fue, según me contó Gumersindo Rodríguez Eirea, uno de los precursores de la vela y patrón aventurero insaciable del paisaje .

Julio le contara a Silva como había sido el naufragio de su barco, el 12 de febrero de 1938…

– El “Ocho Hermanos” navegaba plácidamente frente a la Costa de Camariñas, entre el Cabo Vilano y el Puerto de Camelle, cuando nos embistió brutalmente un mercante alemán, el “Madeleine Reig”, hundiéndonos en un minuto…

– ¿Cuántos iban a bordo?

– Solo cuatro y a los cuatro nos salvaron… Aparecimos todos en la Playa do Trece abrazados, como si fuéramos un solo cuerpo.

– ¿Y quién les salvó?

– Fue un milagro… En la playa no había nadie y en la mar solo vimos cómo se alejaba el “Madeleine Reig”.

– ¿Entonces?

– Un viejo pescador de caña, en Camariñas, nos dijo que a veces la Virxe da Barca era muy generosa y salvaba vidas. Pero que también podían haber sido los fantasmas de otros náufragos…

Es probable que cuando salvas la vida “milagrosamente” quieras ver vírgenes y santas compañas hasta bajo el agua… Pero, por lo visto, sucedió algo más. Silva me contó que…

– Dicen que la Costa da Morte no perdona y el que las hace las paga…

– ¿Por…?

– Este mar es justiciero y así pasó lo que pasó…

– ¿Qué pasó?

– Amanecía el 30 de mayo de 1957 cuando aquel mercante alemán, el “Madeleine Reig”, que veinte años antes había abordado e hundido a un modesto velero gallego en aquellas mismas aguas, navegó directo hacia el Cabo Testo contra cuyo acantilado chocó, hundiéndose allí para siempre…

– ¿Y la tripulación?

– Los 23 marinos alemanes también se salvaron milagrosamente y dice una leyenda que todos fueron sorprendidos por gente de Arou en la misma playa do Trece, abrazados como si fueran solo un hombre…

– Así que las rocas del Testo no perdonaron al “Madeleine Reig”.

– Tan real como la vida misma.

Ya no hay tantos naufragios como antes, tal vez porque quienes navegan por este mar de la muerte tienen más medios a bordo y desde tierra les ayudan mejor.

Ahora esta es la Costa de la Vida y de la belleza ilimitada. Cuando muere el sol en el océano se incendia la tarde y desde el mar, las olas te suenan a música de arpas y violines.

Los nobles celtas, fuertes y peregrinos, ya no luchan por la Tierra de Breogán y las “legiones romanas” vienen en autobús, como turistas. A mí me gusta sentarme en las piedras de la Ensenada do Trece para presenciar el espectáculo más grandioso y conmovedor que atrae a todos hasta este lugar fulgurante de la Galicia Mágica: es donde muere el sol pero… para renacer en la próxima alborada.

Y siempre me acuerdo de José Antonio Silva y de Churruca:

– O mar hai que terlle medo, moito medo.

Mirando al mar y contemplando como se van los barcos en busca de la vida, nos quedamos hoy, que para mañana tengo mas historias que contarte. Gracias por leerme, buenos días y buena suerte.