galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

DE ARAGÓN AL ESPEJO DE PORTUGAL

Por Xosé A. Perozo

Para analizar lo sucedido con el adelanto electoral en Aragón politólogos y palmeros tiene la santa madre política. Y ahí los tenemos desde el pasado domingo en tertulias y entrevistas devanándose los sesos para explicar con retruécanos la sencillez del suceso. Suman y restan cantidades, levantan porcentajes, comparan poblaciones, vaticinan acontecimientos y tapan o destacan intereses ideológicos. Está claro que Pitágoras debe carcajearse en su tumba porque él sabía que las estadísticas no explican la vida, la cuantifican o la globalizan, simplemente. Las teorías numerológicas del matemático griego son deterministas, pero explicar los datos es retórica subjetiva de los individuos que se atreven a juzgarlos. Por tanto, la sencillez de lo sucedido en Aragón se aclara mejor con la fe del carbonero que con las calculadoras de la IA y las amasadoras de generar titulares de prensa.

Dice el carbonero, y yo le sigo, que en Aragón como en Extremadura la estrategia de Feijóo para encadenar victorias camino de La Moncloa ha fracasado y tanto Alfonso Fernández Mañueco como Juanma Moreno Bonilla ya han puesto sus barbas a remojar. Está claro que la perversión de utilizar las instituciones, donde gobierna el PP, con intereses partidarios contra el sanchismo sigue naufragando. Enfrente, no hay duda de que el manual de resistencia de Pedro Sánchez no produce los réditos necesarios para flotar en los océanos de la confusión general y pierde elecciones. Al lado extremo de los populares Abascal se ha sentado a la puerta de su casa para ver pasar el cadáver del contrario y en cada convocatoria las urnas le brindan un nuevo pastel de satisfacción. El resto de partidos hace de comparsa y canta o llora según vaya la procesión. Así vemos cómo Podemos se desvanece, montado a caballo de utopías nada pragmáticas o absurdas porque hasta la furia contra el sistema, razón de su nacimiento, se la ha robado la extrema derecha.

La noche de los resultados aragoneses asistimos a una interpretación surrealista de Tellado para explicar el triunfo de Jorge Azcón. El gallego me recordó (en malo) al difunto Fernando Esteso cantando ‘La Ramona’ y a renglón seguido el presidente aragonés debió de comerse un gran bocadillo de flouxetina con escitaloplam para mostrar entusiasmo de palabra cuando su cara reflejaba decepción. Pilar Alegría se enjuagó las lágrimas antes de salir a contar que contra el destino no hay espadas posibles. Fue un ejemplo de resignación cristiana y como Agustina de Aragón se propuso alcanzar la gloria del día después cuando fracasen los contrarios. Por tanto, se quedó a recoger las botellas vacías del banquete. Los de Vox no dijeron nada porque nunca tienen nada que decir, la teoría la dejan para el caudillo Abascal que otra vez se ha sentido el Cid Campeador. Y con razón. Tanto que al día siguiente el señor de Os Peares le pidió la paz de la rendición de Breda con proclamas, como suele, hueras pero altisonantes.

Aragón nos ha mostrado a un PP fagocitado por Vox y a un PSOE absolutamente huérfano por la izquierda. Sumido en la soledad de una posible nueva travesía del desierto. Aunque ese domingo nos quedó el espejo de Portugal donde el socialismo triunfó sobre la extrema derecha gracias al buen sentido de los votantes de centro y a las derechas responsables. Como Iberia es diferente a Francia, Alemania e Italia, aunque el PP muera en brazos de Vox, como le ha sucedido a la derecha europea, nos debemos preparar previendo que el futuro será un partido a un solo encuentro entre Sánchez y Abascal porque hasta en Génova 13 dicen que ha empezado a ponerse el sol para el señor de Os Peares.

XOSE A. PEROZO