galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

DE EXCURSIÓN PARA LIMPIAR LA MENTE

He subido hasta A Lama, para seguir el viejo sendero de Brea, harto de las conversaciones de ciudad que solo me llevan a pronunciar unas cuantas e indeseables palabras: pandemia, crisis, corrupción, injusticia, mala praxis, futuro incierto... Mis contertulios compostelanos me miran asombrados por mi discurso, como si ellos viviesen en otra galaxia. Intento hablarles del Demérito, les pregunto por Bartomeu o les doy mi opinión sobre la lista de Bárcenas y se asombran…  

—– No será tanto como se dice…

—– Hombre, hay que respetar la presunción de inocencia…

—– ¿Y que va a decir Bárcenas?

Para nada entiendo este carácter gallego que todo lo disculpa. Cuando mandaba Fraga mis amigos de derechas solían contestar a mis críticas…

—– Cuando don Manuel lo hace por algo será.

Así andamos. Estas conversaciones ya han pasado de moda para este viejo periodista… ¿O será que chocheo como dice Gloria? Es que últimamente prefiero hablar con la gata, con los palomos que defecan en el alfeizar del cuarto de baño mientras me ducho, incluso con los carballos que me salen al paso.

Por eso hago estas excursiones que luego te cuento porque me resultan muy reconfortantes y saludables.  

En todo esto iba pensando otra vez –mira que soy reiterativo- cuando llegué a Berducido. Verás. Para mí que este ha sido siempre el núcleo principal del concello de A Lama si nos fiamos de la gran cantidad de grabados rupestres que hay en la zona, en su castro o en la calzada romana que se conocía y se conoce como “Camiño de Brea”, con un puente medieval incluido. Esta senda también fue ruta medieval y lugar de paso de los arrieiros que iban a vender el vino del Ribeiro a los pueblos de la costa.

Sin embargo, en la actualidad, hay otros senderos que conducen al caminante a lugares excepcionales, marcados especialmente por el curso de los ríos, entre montes pelados y valles frondosos. A Freixa, es un ejemplo de lugar paradisíaco. Está bañado por el Xesta, río que alimentan los arroyos del Suido y de Las Ermitas, que también provocan el mar interior de Eiras, en donde el gran Vigo almacena su agua…

A Freixa es una bella postal, antesala de toda una serie de trayectos de agua dulce que las lluvias de estos días atrás llenaron hasta los topes. Tanto que en el agua se fija mi mirada únicamente, buscando la ilimitada hermosura del paisaje de los regatos y de los pequeños puentes, mientras los pájaros cantores aprovechan este día de placer para entonar sus melodías y volar y volar por encima de mi cabeza.

Puedes escuchar otra sinfonía natural que entonan los árboles a petición de ese viento nordés que no se marcha a pesar del anticiclón, seguramente porque comprende que este país tiene esa magia que practican las meigas detrás de cada carballo

Curioso y con ganas de resarcirme de los inagotables días de lluvia, sigo también los otros senderos que persiguen el río Verdugo, curso arriba desde el valle hasta la montaña de la sierra que genera también espacios naturales de ilimitada belleza. Caminando descubres un paisaje de agua esmaltada deslizándose sobre un territorio sereno, que este es el reino de la placidez y el sosiego, interrumpido tan solo por el vuelo del avión que busca la pista 02 del Aeropuerto de Peinador.

Por el Suido y siguiendo al Verdugo encuentras tres paisajes diferentes. Uno es de agua danzarina, que discurre por entre ese bosque que es aún digno de ser llamado bosque, para procurar los cien verdes del interior del valle.

Otro paisaje es el lugar por donde transcurre el camino de serpiente que me llevará hasta el natural refugio deseado, que en este espléndido día de sol de invierno es posible disfrutar de la desnudez del río.

El tercer paisaje es cuando el Verdugo se entrega a la Ría y desaparece en su grandiosidad. El atardecer nos conmueve por la ventana desde ese lugar de siempre, en donde he comido las mejores ostras.

Y ahí me quedo, pensando otra vez en que hubo otro tiempo en que los caminos que se seguían desde A Lama eran más largos, porque la gente que aquí habitaba buscaba otros horizontes de vida mucho más lejos. Méjico fue la meta soñada por más de tres mil lamenses entre finales del siglo XIX y los años sesenta del siglo pasado. Aún hoy, en Méjico, habitan muchas gentes nacidas en este hermoso territorio.

Fin. Se encienden las luces de la Ría y la noche me devuelve por la Autopista del Atlántico a casa. Vuelvo haciendo repaso del recorrido… A Lama y sus espacios naturales… El Suido y sus carreteras de serpiente… Pontecaldelas… Y Verdugo abajo por donde fui cantando hasta Arcade, a dúo con Suso Vaamonde.

En ningún momento volvieron los demonios de la actualidad a mi cabeza, por eso te digo que has de montarte excursiones por el país si es que quieres limpiar tu mente.