galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

EDICIÓN 709 – Martes, 7 de julio, 2026.


LOS CELTAS

Los celtas, invasores aquí llegados, dejaron de estar presentes en la explicación del principio de esta Tierra, nuestra vieja obsesión. Aunque el celtismo sigue presente en nuestra cultura porque una buena parte de ella se asentó sobre sus pilares. Porque el celtismo es hoy todo un mito galaico, en el que se fundamentan algunas de las leyendas más atractivas y determinados ritos populares.

Una de las fábulas más bellas y celebradas la escribió Wenceslao Fernández Flórez. Cuenta que…

 “Habitaba en A Capelada el bandido Fendetestas, que atemorizaba por aquel entonces a toda la comarca de Cedeira hasta que, una noche, de regreso a su guarida, fue sorprendido por el alma en pena de Fiz de Cotobelo en el sendero de Teixido. Y en ese momento, Fendetestas acabó su vida formando parte de la Santa Compaña”.

El cuento se entronca en el Samaín celta, el tiempo en el que se abre la puerta del Mas Allá para que uno y otro mundo se intercomuniquen. De hecho, los muertos visitan las casas de sus familias para vivir intensamente esta fiesta, donde no faltan bebida y comida abundante.

Los celtas de Galicia ocupan una pequeña parte de nuestra historia y un mucho de nuestra imaginación. Algunos de sus ritos fueron galleguizados.

Por ejemplo, los que se basan en la fertilidad, en la primavera de los mayos o en las bodas del Lugnasad, para las que se elige la luna de agosto, que también es, curiosamente, el mes de las vírgenes cristianas más veneradas.

Sin embargo, para algunos historiadores no está nada claro que los gallegos tengamos mucho que ver, en cuanto a tradiciones, con los celtas.

La mayor parte de ellas, cuentan los más, pertenecen a los diferentes pueblos que habitaban el territorio comprendido entre Asturias, el Bierzo, la actual Galicia y el norte de Portugal, que posteriormente la romanización identificó como Gallaecia y que, sí, previamente había sido invadido por tribus celtas llegadas desde BretañaEscocia e Irlanda.

A mi amigo Moncho García, ilustre miembro del grupo Milladoiro, le enfadaba mucho que le dijeras que ellos hacían música celta cuando en realidad eran los más sensacionales intérpretes del folk gallego más puro.

A pesar de lo antedicho, personalmente me considero un celtista… de Cudeiro. Es decir, fiel seguidor del Real Club Celta de Vigo, desde la mas temprana edad y aunque de íbero no tengo nada, en este mundo del futbol, también soy un hincha de La Roja porque es el equipo que nos une a todos. O por lo menos, así debiera ser.

CUANDO LA ROJA VISTE DE BLANCO

Ayer La Roja vistió de blanco y para mí que es ese color el que le hace perder su embrujo, su juego de filigrana, preciosista, el que no le permite dominar el centro del campo y marcar goles previamente trazados. Ganó, sí, pero 1-0, en el último minuto y de aquella manera. Hoy Merino es mas héroe que ayer, pero no por ese gol, un “fungueiraço” que cogió desprevenido a Diogo Costa. Me dirás…

—- Ganaron los mejores.

Y yo te contestaré…

—- Sí, pero de aquella manera, que también Portugal pudo haber ganado.

Vamos, que La Roja fue ayer la blanca, mas inocente, menos batalladora, poco acertada. Y aún así ganó y está en cuartos. Estamos, todos, que cuando gana La Roja ganamos todos.

Es una alegría, pero para nosotros, los gallegos, menos intensa, porque hemos dejado a Portugal fuera de la Copa del Mundo. Y los portugueses son nuestros hermanos.

Ahora nos tocan los belgas, que le han metido 4 a 1 a Estados Unidos, a pesar de que los yanquis hicieron “trumpas” con la FIFA.

Contra los belgas hay que ponerse el mono de trabajo e hilar muy fino si queremos llegara a semifinales, que llegaremos, ya verás.   

TERRA DA FRATERNIDADE

El agua del Miño supera el vértigo del salto de Frieira en pos de la corriente y navega con ella en busca de la aventura compartida. Porque el río es aquí espacio común y genera Portugalicia.

Te estarás preguntando… ¿Y eso que es?

Portugalicia es un estilo de vida, fronterizo y emocionante, desde aquellos tiempos casi inmemoriales, solidarios, románticos… De hambre, contrabando y rebeldía. Años de dictaduras a uno y otro lado del río. De espaldas mojadas. De silencios compartidos. Años de exilio y emigración obligatorios.

Hoy en día, quienes habitamos estas ribeiras gustamos de llamar Portugalicia a esta región euroatlántica, de riqueza conquistada. Porque el Miño crea un espacio común, de aventura deportiva, de lampreas en viaje nupcial, de agua viva que fertiliza el valle del vino, de refrescante playa fluvial, de paisaje exquisito, de cultura y de ocio.

Así, lo que antes era frontera, es el actual nexo de unión de los territorios de Galicia Sur y Portugal Norte. Del Baixo Miño gallego y del Alto Minho portugués. De la eurorregión…De Portugalicia.

Y aquí… nadie pierde; nadie queda eliminado cuando juegan entre sí, a lo que sea, España y Portugal. Así que ayer, en Portugalicia todos ganamos y todos perdimos. Porque esta es nuestra Terra da Fraternidade…

SIGUE LA CANÍCULA

Que no te ciegue la niebla madrugadora de hoy, es de las que atraviesa y disipa el sol matinal con verdadera facilidad. Estos 18 grados de la mañanita tempranera se van a transformar en 31 al mediodía y tras un amanecer que nos dejó respirar, otra vez nos engaña el tiempo y el calor seguirá agobiándonos durante todo el día y hasta la madrugada. ¿Y mañana? Igual que hoy, por si no estabas bien servido. Por lo menos hasta el jueves no bajará la temperatura de los 30 grados. Dicen que allá para el viernes esta canícula se va por fin de nuestros lares y Galicia volverá a tener su verano de siempre.

MUERE EN EL ESCENARIO UN BAILARÍN DE “CANTIGAS Y AGARIMOS”

No sé si habrá sido por el calor, aumentado por esos trajes típicos que se ponen encima, pero cuando en A Golada se estaba celebrando un evento excepcional que titulan “Corazón da Artesanía”, uno de los miembros de la agrupación folklórica “Cantigas e Agarimos”, de Santiago de Compostela, se desplomó en el escenario y pese a recibir toda suerte de auxilios médicos, falleció. Ni que decir tiene el sentimiento de su familia, de toda la agrupación y el dolor que envuelve en estos momentos a la capital de Galicia.

“Cantigas e Agarimos” es uno de los mejores grupos folklóricos de este país, todo un emblema del folklore gallego y compostelano. Fue una noticia terrible que nos inundó de tristeza a todos cuantos sabemos el esfuerzo que supone conservar nuestros bailes y canciones tradicionales, que a veces obligan a los componentes de las corales y de los bailarines a actuar en condiciones nada favorables.

Vaya mi pesar para los familiares, amigos y compañeros de este bailarín, de 41 años, que anteponía a todo, su agrupación. Su nombre no ha trascendido por el momento, por deseo expreso de su gente.       

LOS RÍOS PELIGROSOS

Cuando yo era un imberbe adolescente a mi abuela lo único que le preocupaba de mis andanzas eran mis chapuzones en el Miño aquel de antes, sin salto en Velle y con corrientes que provocaban pequeñas olas contra las rocas y remolinos. Estos últimos eran los peligrosos. Aunque yo era buen nadador, mi abuela era una maestra sabia…

— Todos los veranos el Miño necesita llevarse a alguien. Ten cuidado.

Eso os digo yo a vosotros ahora, porque no puede ser que en los comienzos del verano hayan muerto ahogadas en los ríos gallegos siete personas, la última un brasileño de 35 años que fue a bañarse al Ulla, a la zona del Xirimbao con tres compañeros de trabajo. No es una zona adecuada para el baño y muy cerca hay dos playas fluviales, en Pontevea y en A Estrada. Cruzar el Ulla por esa zona es un peligro evitable.

Así que tened mucho cuidado. Los ríos, para bañarse en ellos hay que conocerlos muy bien o acudir a las casi doscientas playas fluviales que han acondicionado los ayuntamientos en entornos naturales únicos.

NUCLEARES NO

Mi amigo Alfonso, técnico de la antigua FENOSA ahora jubilado de Iberdrola, contaba con orgullo que los gallegos teníamos bien cubierta nuestra necesidad de energía con la hidroeléctrica que producían nuestros ríos en los embalses construidos. Esto lo contaba el ingeniero en los años setenta y por mucho que aumenten nuestras necesidades los embalses actuales de Galicia aún nos da para abastecer a otras zonas de España e incluso de Francia. El caso es que estamos servidos, como lo estarán en muchas otras comunidades españolas en donde se han instalado parques eólicos -¡Anda que no tenemos nosotros molinos energéticos también!- y muchos kilómetros de sembrados de placas solares.

En una España con ríos de sobra, ventosa y soleada debieran sobrarnos las energías renovables, que generan menos emisión de gases de efecto invernadero y son prácticamente inagotables… ¿Para qué entonces estamos pensando en seguir produciendo energía nuclear?

El Consejo de Seguridad Nuclear se reúne esta semana para tomar una decisión que marcará el futuro de las centrales nucleares en España: va a decidir si prorroga la actividad de la central de Almaraz, en Cáceres, hasta el 2030. Esto significa que si Almaraz continúa en funcionamiento es porque no supone peligro alguno para la población y que la energía nuclear no es una amenaza. Eso dicen algunos, sobre todo los que se benefician de su comercialización.

Pero… Si no hay necesidad de correr riesgos… ¿Por qué nos empeñamos en seguir montando nucleares?

Creo que la mayoría de los españoles están en contra de la continuidad de Almaraz y del resto de centrales nucleares -auténticas bombas- ubicadas en suelo patrio. 

LAS VELUTINAS NOS AMENAZAN

Dice que no quiere crear alarma, pero…

—- Este verano nos espera una catástrofe.

Son palabras de José María Vázquez, experto en retirada de nidos de velutinas de la empresa Serpa, de Viveiro.

—- En tan solo los últimos 17 días hemos retirado 127 nidos, cuando lo habitual era neutralizar 50 en un mes. En 12 años es cuando más velutinas he visto; nunca jamás habíamos trabajado tanto.

Los expertos de Galicia están sorprendidos por la virulencia con la que este año se ha reproducido esta especie invasora y la gente, especialmente los apicultores, están seriamente preocupados…

—- Se trata, de una “pequeña catástrofe medioambiental”, pues si a las abejas ya les costaba defenderse otros años, en esta ocasión va a serles prácticamente imposible. No aguantarán tanto ataque desde un mes y medio antes de lo habitual.

A Gloria, mi pareja le ha picado una, ayer, en el balcón de casa y le puso el brazo como un pandero. Tanto que tuvo que ir a urgencias cuya sala de espera estaba llena de gente con picaduras.

Así que tened mucho cuidado donde metéis la mano, sobre todo si andáis con plantas y os metéis entre los árboles y los matorrales. 

LOS SANFERMINES, UNA SALVAJADA

¡Mira que hay maneras de atraer el turismo con fiestas! Pues ahí siguen los “sanfermines” que consiste en evitar que el toro te dé una cornada y te mate, para lo que tienes que correr más que él. Mires por donde lo mires, no deja de ser una verdadera estupidez. Aunque Hemingway escribiese sobre su plasticidad y mi amigo Pepe Suárez, que se ríe desde el Mas Allá de todo esto, le hubiera regalado sus fotografías para su famoso libro.

Lo peor de todo son esas retransmisiones por la tele pública como si se tratase de un espectáculo, cuando en realidad lo que estamos resaltando es el maltrato animal, horas antes de esas corridas que están demodé en toda España. Los pamplonicas -hay muchos miles que opinan lo mismo que yo y se van estos días de vacaciones- debieran compararse con las tribus salvajes de las selvas del mundo, aunque a esos no se les ocurre maltratar a un animal, que ellos solo matan si es para comer.

Supongo que discutir de esto es hacerlo contra un muro.    

MIRANDO AL ATLÁNTICO DESDE MUXÍA

A mí me siguen emocionando los acantilados de A Barca, limpios por el devenir de las mareas.

De este lugar parten los caminantes y peregrinos hacia Fisterra. Esta punta muxián es como la proa de un barco apuntando al Atlántico. En el horizonte es difícil ver cargueros o veleros, que estos navegan ya por la autopista marítima fijada más allá de las doce millas. Si acaso, verás cómo va o viene algún pesquero. Va y requetevá. Viene y requeteviene. Se esconde y aparece en la cresta de la ola. Cuando lo ves en la distancia puede que te marees como si estuvieras a bordo.

A la izquierda del panorama marinero, aparecen las Huertas del Campiño perfectamente marcadas por el hombre, que podrías confundir con un poblado castreño. No lo es, solo se trata de campos de cultivo a los que sus dueños protegieron de los temporales con estos muros de piedra seca. A la derecha el pequeño faro enfrenta al de Cabo Vilán. Y siguiendo el camino a Fisterra te encontrarás aún el pintoresco secador de los congrios que asombró a mi amigo César Conde.  

Hoy nos quedamos en Muxía, que hace fresquito. Mañana nos reencontramos en esta Galicia Única. Buenos días y buena suerte.