galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

EDICIÓN 769 – Sábado, 5 de septiembre, 2026.

OTRO FIN DE SEMANA VERANIEGO

Los días se van acortando, que el gran amanecer sobre el Valle sobrevino esta vez un minuto después de las ocho, hora prudente para estar caminando por el parque central de la City. Te aconsejo que aproveches bien el finde porque la semana que viene ya se irá la quinta ola de calor del verano -aquí la hemos soportado bien- y entrarán las nubes de lluvia que, como dice Lino, alternarán con los claros al cincuenta por ciento. Avanzamos hacia el otoño y en los pocos castiñeiros que me salen al paso hoy ya se nota que está creciendo la castaña. Pero tu aprovecha para ir a la playa o al río hoy y mañana, que toda Galicia estará por encima de los 30 grados y los baños son muy saludables.

SÁNCHEZ, EL OBJETIVO

Hoy todo el mundo habla de Sánchez. He ido a desayunar al New York y los trabajadores de las obras, entre los que reina la diversidad, no tenían otro tema de conversación…

— Non hai dereito o que están a facer con este home. Todos os fachas de Europa están a insultalo e a meterse con él.

— Boeno, é único que dí que Marrocos non tivo nada que ver co de Ceuta…

— Él ten a sua opinión porque ten a sua información.

— Boeno, pero non me negaredes que está solo contra o mundo.

— Si son eu mandoos a todos a merda.

— Entón chegarían os ultras e sí que te ibas a enterar ti, porque ibanche por na frontera.

Hasta las tres Marías que están en la mesa de al lado dicen…

— Pobriño, a mí el presidente me está dando mucha lástima.

— ¡Que hagan lo que quieran pero que no lo insulten!

— Estos del PP siempre actúan igual…

La verdad, te digo, se les nota a todos cierto hartazgo de esta política barriobajera. A mí me da mucha pereza hablar siempre de los mismos y de las mismas historias…

PAÍS DE CIEGOS

Anoche, en El Perro Andaluz, contaba el actor Miguel Rullán una anécdota que le había pasado a él. Decía que había hecho una encuesta entre veinte a las que le preguntaba…

— ¿Sabes quién es Begoña Gómez?

Y por lo visto los veinte le contestaron correctamente…

— La mujer del presidente.

— ¿Y Jorge Fernández Díaz?

A esta segunda pregunta solo contestó correctamente una persona, relacionándolo con el caso  Kitchen, la trama parapolicial de espionaje por la que el exministro del PP puede ser condenado a 15 años de cárcel.

A mi entender, esta anécdota habla correctamente de la influencia de los medios de comunicación en el conocimiento que tiene la gente de lo que está pasando. El que no lo vea está ciego.  

LOS PRECIOS SUBIRÁN MÁS

Y lo harán por culpa del Guerrero Americano y sus socios judíos, que son los que mantienen activas las guerras y los genocidios de Oriente Próximo, que, además de sus consecuencias propias, mantienen cerrado el estrecho de Ormuz y el precio del petróleo sube por encima de las nubes. Estáis pagando el gasoil a 2 euros litro y a la gasolina le falta poco para llegar a ese precio. Dentro de nada no habrá pescado porque las cofradías van a ir a la huelga y en los verdes campos tampoco se verán tractores, por lo que la carne va a encarecerse más aún que todos los productos que dependen del transporte de mercancías, cuyos responsables están por lo mismo.

Esto es lo que realmente debiera de preocuparos a todos porque los todopoderosos quieren ver a una España empobrecida y a estas alturas poco le falta: entre la gente que duerme en los coches porque no puede pagar el alquiler de una vivienda, los sin techo que no tienen coche ni nada que llevarse a la boca, y las familias que tiran del racionamiento propio para llegar a fin de mes… entre todos estos y los que se callan su situación por vergüenza, mas de siete millones de españoles malviven en las ciudades más ricas.

Mi amigo Daniel, marinero y patrón adscrito a la Cofradía de Vigo me dijo ayer…

— ¡Isto vai rebentar!

Mientras, los que dirigen la Unión Europea están hablando de mas tanques, mas aviones, mas armamento y mas soldados. Los tiempos están cambiando a una velocidad vertiginosa… pero que nadie os mienta a los jóvenes: con Franco esto era mucho peor.

MI ABUELA, LA GRAN MATRIARCA

Mi madre hojeaba todas las semanas dos revistas y leía otras dos. Entre las primeras estaba “Diez minutos” y a mi abuela le encantaba guichar los contenidos por encima de su hombro. Esta noche apagué la radio en su honor y me puse a pensar en ella, preguntándome, en primer lugar, como se me había podido pasar el día de su santo, que es cuando rezo… desde aquel día en el que todos la despedimos para siempre de este mundo, a los 92 años y con una vitalidad extraordinaria, que merecía otros ocho años de vida.

Tres amores: mi abuela, mi compañera y mi sobrina Ana.

Pasé embobado la madrugada, recordando historias y encuadres únicos de aquella enjuta anciana que me quería mas que a su alma; y eso era mucho, porque se pasaba media vida en la Iglesia.

La verdad es que Mamá Ramona nunca celebró su santo y yo la veo siempre en Cudeiro, sentada en la terraza, con su vestido de alivio, que era lo siguiente al luto. La guerra la había convertido en la única madre ourensana que enterró a ocho hijos, porque solo le sobrevivió la mayor, es decir, mi madre.

Aunque no gustaba de celebraciones, mi abuela era maestra acostumbrada a lidiar con adolescentes, pero permitía que mi tío Aníbal me llevase de fiesta el día de su onomástica. A Cambeo, que celebraba un San Ramón por todo lo alto, con carne o caldeiro y banda de música.

Nunca olvidé la cara de sufrimiento de mi abuela en aquella terraza y también los días felices que pasé a su lado. Hoy pienso que Mamá Ramona era una matriarca de las auténticas, pero poseía una enorme candidez en las cuestiones… de la vida. El “Diez Minutos” de entonces ya era para ella un pecado y por eso lo miraba, furtiva, sin que mi madre se diese cuenta.

Me la imagino hoy contemplando en la misma revista lo del beso apasionado que se dieron en plena calle madrileña la presentadora de televisión y la exgranhermana. Don Felisindo, su confesor, no encontraría las palabras adecuadas para consolarla ante tamaño desliz.

Pasan los años, pero a mí por estas fechas me resulta imposible no recordar a mi abuela.

EL INVIERNO DE LA VIDA

—- Y tú…. ¿Cómo te enteraste de que eras mayor?

—- Me lo dijeron en el trabajo, me contaron que ya no estaba para subir al andamio…

—- Pues a mí me empezaron a doler las rodillas cada vez que me agachaba… Estaba prejubilado y no sabía qué hacer. Dormía mucho. Veía demasiado la tele. Vivía sentado todo el día…

—- Cuando me mandaron para casa, tampoco yo sabía que hacer.

Tú aún no te enteras, mi amigo, pero el invierno entra en nuestras vidas para rodearnos de largas y dulces melancolías. Lo hace cuando, como ya no tienes prisa, te miras fijamente y con detenimiento en el espejo: ves como las canas tiñen de blanco nieve tu cabeza, las arrugas marcan los senderos de tu frente, tus ojos han empequeñecido y te notas cansado, muy cansado después de cada ducha.

Entonces te propones abrir la puerta que conduce a esa nueva vida templando el espíritu con tus colegas sabios, escuchando sus ilustradas palabras, mil batallas curtidas por el paso del tiempo.

Y procuras seguir con tu vida, te reinventas, haces esas cosas que nunca harías y te lo vas creyendo hasta que te despierta el joven colega que te escribe un mail que termina siempre…

—- ¡Un abrazo maestro!

Sin embargo, tú no te rindes y te vas a pasear la ruta del colesterol. Es lo que toca. Luego lees, escribes, escuchas la música de tu tiempo y pierdes la mirada en el bello paisaje que percibes desde la ventana.

Y si te pregunta el vecino…

—- ¿Cómo estás amigo?

Siempre le dices lo mismo…

—- ¡Ímola virando!

Todo va más o menos bien hasta que te dan el susto y los cuatro médicos que te rodean un buen día te dicen que…

—- Tienes que descansar; en los próximos días, nada de hacer esfuerzos, nada de escribir, deja tu mente en blanco y olvídate de que el mundo existe.

Por la amistad que os profeso y el agradecimiento que os debo por vuestra semanal dedicación durante tantos años, os regalaré nuevas postales del país mientras mi mente y mis manos me lo permitan. Como hoy.

TRAZOS Y TROZOS (de mi vida)

CARREIRA

Nada más llegar a Carreira, hice dos días intensivos de caminata porque quería empaparme de aldea. Tras la tempestad llegó la calma y nos trajo el sol que no quema. Seguíamos asando las últimas castañas y humeaban las chimeneas de las casas, mezclándose en la corredoira del agro los maravillosos olores del campo y el de las viandas que nos aguardaban en el mediodía próximo.

Parece que ya no hay crisis.

Lo sentenció Pablo, el taxista …

—- Home, eu noto que a xente xa non ten medo a coller o taxi.

José, a su saludo afectuoso añadió:

—- Mira. Alá, embaixo de Carreira, están rematando dúas casas novas. En Pedras están facendo outras tres. A Jeanette fixo a súa por onde a de Tino. Os rapaces de por aquí teñen todos traballo…

Y por si eso no me llegara, Victoria insistió…

—- E xa non veñen a pedir como viñan antes.

Esta mi gente solo me da alegrías, así que decidí dejar de dormir la siesta y gastar suela para, como buen jubilado, ver las nuevas obras anunciadas por mi vecino, y si es posible contemplar de nuevo el vuelo majestuoso del halcón peregrino…

Porque me recuerda que no pude despedirme de Manuel, al que se llevó la pandemia sin compasión, como poco tiempo después su señora, Carmen, fue en busca de su cielo… que no se puede quedar aquí mujer anciana, enferma y viuda.

Manuel fue mi guía y amigo desde que llegué a la aldea y hasta que, viejo y muy cansado, volví a la City cosmopolita de Bertamirans, que es periferia compostelana, empujado por mis hijos y por Gloria, que siempre fue más urbanitas que otra cosa.

Como te imaginas, a Carreira llegué más aburrido que jubilado. Esos primeros días te invade la más pura indecisión. Además, la canción del teléfono aquel que sonaba cada diez minutos dejé de escucharla. Es como si de repente me hubiera quedado sin amigos. Aquellos fueron días de barrena en los que me aprisionaba el paisaje. Hasta tal punto que era capaz de ir hasta la parroquia vecina huyendo del reposo, procurando una imagen distinta con la que mantener a tono el gusto, no fuera a ser que la belleza que me rodeaba fuese solo producto de mi entusiasmo.

Caminaba lo mío para llegar a Piñeiro, a Oca, a Ponte Maceira… Subía a los montes circundantes, el Liñeredo, el San Marcos… Me guiaba Manuel por pistas reconvertidas en estrechas carreteras de asfalto y por senderos inimaginables en los que te salen al paso cruceiros, petos de ánimas, antiguos lavaderos y hasta algún molino viejo que ya no muele. Me detenía a pensar en lo rico que es el patrimonio popular del Val da Mahía y en la poca importancia que le damos.

Oye, y mis vecinos de la aldea, que aún siguen mereciendo la pena pasados los años…  

Por eso aún hay pájaros cantores que te saludan al paso, que nunca se van del lugar donde habita la gente de bien.  

LA CITY

Mi venerable amiga Adelaida estaba sentada esa primera mañana en la parada del autobús al que nunca sube. En la mano derecha el móvil; es de los antiguos como mi Nokia, del noventa y poco. En la otra el bastón, como si sintiera algunos miedos de los que no puede escapar.

—- El móvil es para llamar a mi hija en caso de apuro y el bastón para ahuyentar a los malos.

Adelaida es de película. A la que fuera maestra de Bastavales, donde está la parroquial cuyas campanas escuchaba Rosalía, no se le escapa detalle pese a sus muchísimos años encima de su alma y de su cuerpo.

Me dijo aquella vez, cuando todos teníamos el miedo en el cuerpo:

—- En los años veinte la gripe española causó más muertes que el coronavirus, pero cuando salimos de ella la normalidad era, como dice el diccionario, la “condición de normal”. Puedes ser normal y joven… o normal y viejo; pero no hay “un nuevo” normal. La “nueva normalidad” aquella, la del año pasado, se la inventaron los políticos europeos de acuerdo con los intermediarios ricachos, para subirnos el coste de la vida. Y ahí nos tienes, pensando que vamos a inventar hoy para comer, que no hay quien llegue a sus precios.   

—- ¿Y qué futuro nos espera entonces? Porque si dependemos de los políticos da igual Alberto que Pedro…

—- Algunas ya no tenemos ni futuro y tú deberías de empezar a pensar que el futuro en este mundo es una mera entelequia…

Le digo que Iñaki Gabilondo le confesó a Keké que, pese a buscar el futuro entre los grandes pensadores de este planeta, ninguno de ellos le contó donde se escondía. Y claro, no lo encontró.

Entonces Adelaida me expuso su teoría:

—- La gente siempre vuelve al pasado en el presente: a través de los recuerdos, de la moda –ahí está lo vintage-, a través de las artes, de la historia… Pero también realiza viajes al futuro desde este presente: con la imaginación, con los falsos futurólogos, con los cineastas que lo imaginan, con los creadores literarios que lo vislumbran en sus mentes…La conclusión es que “presente, pasado y futuro se enmarcan dentro del mismo círculo y ni Rita sale de él”.

¡Asómbrate! ¡Nuestra vida es una circunferencia!

—- Tú escribes mucho sobre la sociedad imperfecta…

La anciana maestra entendió mi expresión porque también la sufre en varios aspectos, hoy más que nunca.

Hay gente escatológica y maleducada que se cree que leer a Cela es tirarse ventosidades en público, de esas que suenan a trompeta con sordina y a guarrería. Otra, sin embargo, es muy limpia y hasta diría que puritana, pero critica a la vecina porque viste ropa demasiado fresca. También hay gente mala capaz de acusar a sus semejantes de no cumplir las reglas. Luego está el sistema, imperfecto desde su implantación y sin embargo duradero en el tiempo a pesar de que nadie está de acuerdo. Hay más pruebas de las imperfecciones sociales, pero no quiero agobiar a mi venerable compañera de paseos que, a pesar de estar de acuerdo con todo esto, termina la conversación diciéndome…

—- ¡Qué ben falas, deberías adicarte a política!

Y yo le contesto que, por mayor y por cansancio, ese arte no es lo mío. Mientras, el cielo viste cárdeno para recibir a las tormentas que nos anuncian para el lusco fusco. 

Cuando me atreví a entrar por primera vez en el New York, el que está en la plaza principal de la City a este lado del Atlántico, conocí a Balbino tomándose su café de las once. Con el descaro de un gallego a otro me preguntó…

—- ¿E logo gustache mais a vila que a aldea?

A lo que le respondí:

—- Os primeiros grelos deste ano, da leira do José, son os que lle botará o caldo a miña compañeira, a Gloria. Nesta moderna cafetería estou esperando a que ti ou alguén me invite a un café. Eu son da aldea, por eso te invito… Anque a miña idade xa non me permita facer o que facía nestes últimos anos.

UN PARAÍSO POCO CONOCIDO

Lo más sorprendente, solitario y natural de la Serra do Barbanza, en A Pobra do Caramiñal, es el espacio que crea en su descenso el Río Pedras, que va de salto en salto creando una serie de pozas que se utilizan para el baño. Los amantes del agua dulce y de la tranquilidad hallaréis en este lugar un paraíso. Estaría bien que te plantearas la excursión para este fin de semana, que mañana viene bueno.

Para llegar, primero hay que tomar la carretera CP-6702 sin desviarse de ella en ningún caso. Se pasa por debajo de la autopista, al lado de un cementerio y la iglesia de Lesón hasta llegar a Aldea Vella en donde se acaba la carretera asfaltada.

Si bajamos a pié hasta el río encontraremos una casa de turismo rural y lo ideal es ascender por el propio río, donde veremos el puente romano de la calzada que unía Boiro con Porto do Son.

No llega a un kilómetro el trayecto hasta las piscinas naturales y el premio de hacer senderismo por entre las piedras es la espectacularidad del recorrido, además del final en ese paraíso que conforman la sucesión de pozas o piscinas naturales en las que nos podemos dar un baño.

También se puede seguir desde Aldea Vella una vieja pista que nos lleva hasta el lugar deseado, pero para ello se precisa de un vehículo tipo jeep.

Hoy nos quedamos gozando del aire puro y de las aguas cristalinas, como en los viejos tiempos. Eso sí, encontrarás el agua fría, pero merecerá la pena que nades unas brazadas para sentir en tu piel la naturaleza. Es un verdadero placer.

Si te parece nos juntamos de nuevo mañana en la Galicia Única. Buenos días y buena suerte.