galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

EL ANTIGUO REINO

EL VALLE DE ORO

      Basta decir Cunqueiro para que surja otra vez la fábula en este lugar habitado por musas silenciosas… Porque es el paisaje el que inspira esta nueva historia en esta tierra a la que llaman de oro, por la hermosura de ese momento irrepetible en el que el sol brilla en los espejos de sus ríos.

      Cuando la historia es compleja, se desconoce el límite de lo real y lo imaginado. También aquí hay crónicas entre las paredes de la vieja Escuela de Gramática que hablan del caudillo-obispo Maeloc, capitán de bretones. Dicen que habitó entre las más antiguas piedras, sobre las que se edificaría el gusto románico de la Catedral, que es el espíritu de la vieja ciudad… 

   

       Y según la historia,  aquí están también las villas y aldeas posadas en el regazo verde del valle que baña ese río de oro,  el que dio de beber al Mariscal Pardo de Cela, antes de que surgiera de la medieval noche de A Frouxeira  la primera gran Negra Sombra, cuando –según escribió el poeta Cabanillas- “a Patria escravizaron os reises de Castela”. Son luces de tragedia que iluminan los recuerdos de esta antigua Britonia.

      Hay  otras páginas en las que escribieron sus vidas los ausentes  en aquella Cuba de aquel siglo de miserias… ¡Qué aún están en pié, con su magnitud y esplendor primigenio, aquellas  primeras muestras de gran riqueza que decíamos indiana¡

 

     Los soles de cuatro estaciones reverdecen hoy la tierra que llaman “Valadouro”, la que extiende la fantasía de su paisaje hasta el mar Cantábrico. Es la perfecta simbiosis entre la tierra y el agua.  Crecieron  por ello importantes villas y pueblos ricos de modernos caseríos, decorados con jardines y huertos en los que florece el naranjo, a lo largo y ancho de la más bella llanura litoral…

     Lugares renacidos con la magia de Merlín y matizados por el brillo lejano del mar abierto,  en la Galicia perfecta.

PARA VAGABUNDEAR

     La magia de Mondoñedo no está en los conjuros fantasiosos de Merlín: la escribió su historia, su gran riqueza monumental y el sosiego de una ciudad para, como diría Cunqueiro… ¡Vagabundear!

    Nació en el actual barrio de Os Castros. Fue antigua capital de la Britonia y una de las siete del Antiguo Reino de Galicia.  La Plaza de la Catedral está teñida con la sangre del Mariscal Pardo de Cela, último defensor de la soberanía de Galicia.

     Tuvo y tiene un gran esplendor cultural  que debe a ser sede episcopal y a cuanto esto significó a lo largo de los años: en su Seminario se fundó la primera Escuela de Gramática de Galicia. Aquí nacieron grandes músicos como Pascual Veiga o escritores como Cunqueiro, Noriega Varela o Leiras Pulpeiro.

 

      Su riqueza monumental es un triángulo arquitectónico: la Catedral, que es monumento nacional; el Seminario, en el que destaca su gran biblioteca; y el Museo diocesano, con piezas de gran valor.

     Y Mondoñedo es una villa apacible, para pasear tranquila, para pasar un tiempo de vacaciones y desde ella conocer los lugares hermosos del Valle del Oro.

LA TIERRA DEL MARISCAL

Foto de Miguel Vila. 

    Sigo. Alfoz me entretiene en el trayecto entre la sierra de Xistral y el Valadouro. Tiene zona montañosa propia, la de A Toxiza, reino del caballo salvaje y desde cuya cumbre se alcanza la totalidad del valle e incluso el mar.

     Los ríos son elemento indispensable en su perspectiva: el Ouro, coto truchero, con afluentes que generan su belleza natural: Beloi, Covos, Ferreira y Bao.

     Sus pueblos son hermosos y tienen una arquitectura y configuración características, en las que destacan singulares hórreos y palleiros, aunque en su entorno se desarrolla una agricultura modernizada y una ganadería en la que prima la explotación láctea.

   

     Su historia está marcada por trágicas páginas de la Galicia medieval, con el mariscal Pardo de Cela como principal protagonista.

     Así sus monumentos principales son las ruinas románicas de A Frouxeira, los restos de las murallas y de la capilla de la fortaleza del mariscal, la torre del homenaje reconvertida en Casa Consistorial de Alfoz, la Iglesia de Bacoi con un bello retablo churrigueresco, los pazos de Rizal y Carracide… A todo esto, si eres curioso, visitarás Carballido y Lagoa, en donde  los zoqueiros mantienen viva la tradición artesanal.

     Ya ves, en esta Galicia Única, en donde menos te lo esperas surgen grandes atractivos paisajísticos, senderos marcados para disfrutar de ellos, cotos trucheros para la pesca y una excelente gastronomía. No dejes de visitar Alfoz, donde te recomiendo alojarte en Finca Galea, muestra del pionero turismo rural de Galicia.

LA VIDA TRANQUILA

       Para comprender la grandeza de este territorio has de subir a los miradores de la sierra de Buio (al norte), a la del Xistral (al  oeste) o Cadramón (al sur). Porque entre estas montañas se encaja el Valadouro, el Valle de Oro, cuyo nombre se debe al río Ouro según la leyenda que le adjudica un pasado de pepitas de oro, aunque aquí se dice que se llama así porque siempre lo tiñe el sol “dourado”.

 

       Las montañas son aún hoy en día los espacios naturales más desconocidos de Galicia, pese a poseer  bosques de intensa vegetación autóctona. Aunque si lo que buscas es contacto con la naturaleza, has de seguir el curso del río, de refugio en refugio.

       A finales del siglo XIX, la principal industria de O Valadouro fue la emigración. Cientos de habitantes de esta hermosa tierra se fueron a Cuba en busca de mejor vida, fundando en La Habana la “Asociación Educativa y de Recreo Hijos del Valle de Oro”, una de las más antiguas del mundo.

       La situación es hoy bien distinta: la modernización del campo, las explotaciones ganaderas cárnicas, la industria maderera, el turismo, la mejora de las comunicaciones que acercaron los grandes polígonos industriales de A Mariña… Todo esto ha hecho posible una calidad de vida envidiable para esta mi gente que aquí vive.

      No te lo puedes perder. O Valadouro es un municipio atractivo con interesantes propuestas para el ocio y un variado patrimonio monumental del que son ejemplos, la capilla románica de Santa Filomena, del siglo XI,  en plena montaña de Cadramón. El Pazo de Gradaille, en Santa Cruz, del siglo XVI. O los molinos recuperados.

      Las ferias tradicionales, la artesanía de cesteiros y zoqueiros, el buen comer, la proximidad de la costa lucense… son alicientes que han hecho de O Valadouro un lugar ideal para los amantes de la vida tranquila.

 

 

 

 

 

 

 

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