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EL GRITO DESESPERADO DE HAITÍ

Por si no fuera suficiente un terremoto, como muestra del ensañamiento del planeta con su país más pobre, sobre él despachó su furia la tormenta tropical “Grace”. El balance ya supera los 2.000 muertos y la situación se hace cada vez más insostenible. Rezad a todos los dioses los que sepáis para que la naturaleza se calme y no haya mas tragedias. Y ayudemos todos a Haití, en la medida de nuestras posibilidades.

Por Sara Rubio

La situación se complica aún más en Haití. Después de que el pasado sábado un terremoto de magnitud 7,2 sacudiera toda la zona sur, ahora el huracán ‘Grace’ ha alcanzado el país dejando fuertes vientos de más de 80 kilómetros por hora y fuertes tormentas. La situación meteorológica está impidiendo que la ayuda humanitaria llegue a las zonas más afectadas y que los equipos de rescate puedan continuar trabajando en las labores de búsqueda para tratar de localizar supervivientes entre los escombros.

«Ha estado lloviendo desde anoche y continúa, también ha habido fuertes vientos, la gente gritaba, lo único que tenían para cubrirse eran algunas sábanas. Los que pudieron salvar algunos objetos de debajo de los escombros vieron sus pertenencias empapadas por el agua», explica Guy Vital-Herne, oficial de comunicaciones de World Visión que se encuentra en Jeremie, una de las ciudades más afectadas por el seísmo. El mal tiempo no permite tampoco la llegada de vuelos que transportan ayuda humanitaria. «Hemos tenido que cancelar todos los aviones que iban a salir de Puerto Príncipe con ayuda para los afectados, estamos desesperados y agotados», señala Eloísa Molina, coordinadora de World Vision.

A medida que pasan las horas se hace más complicado encontrar supervivientes del seísmo, por ahora la cifra de muertos ha alcanzado ya los 2.000 y la de heridos supera los 12.000. «Se calcula que se habrán encontrado unos 35 supervivientes, pero no existen datos oficiales sobre ello», apunta Molina. Unas 176.000 familias habrían perdido su vivienda y más de 700.000 esperan la ayuda humanitaria, que por razones de seguridad y para evitar accidentes no puede llegar.

«El primer día pudimos entregar algo de ayuda gracias a un almacén que tenemos en República Dominicana, pero ahora urge que llegue comida, pastillas potabilizadoras y material para hacer refugios, también consideramos muy importante el apoyo psicosocial y la ayuda a los menores solos o en orfanatos», destaca Molina. Desde su asociación y desde el Comité de Emergencias han habilitado varias líneas para recaudar dinero para suministrar ayuda a las víctimas, la principal vía es un link en su página web, pero también se puede colaborar enviando un bizum con el código 33415, una transferencia a la cuenta bancaria que indican y un SMS con la palabra «juntos» al 28014/38014.

CRISIS ECONÓMICA Y POLÍTICA

La situación social y política del país no era la más idónea al estar sumido en una profunda crisis que lo convierte en el más pobre del hemisferio norte. «La situacion era inestable, había robos, violencia, trabajo infantil, violaciones, peligraban los derechos humanos», cuenta Molina. A esto habría que sumarle el vacío de poder generado tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, el pasado 7 de julio. Y también, el colapso de los hospitales debido a la pobre infraestructura con la que cuentan y a la cifra elevada de heridos tras el terremoto y la pandemia.

Este terremoto ha hecho revivir el trauma que sufrieron los habitantes de Haití el pasado 12 de enero de 2010, cuando otro seísmo de 7 grados -menor que el de ahora- sacudió al país, con epicentro en la capital, Puerto Príncipe, que ahora no se ha visto tan afectada, y dejó más de 200.000 muertos y de 300.000 heridos.

SARA RUBIO