galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

EL PAÍS DE LOS MILAGROS

Galicia son también las almas de sus gentes que duermen en las estrellas del cosmos.  Descienden, cuando el misterio de la noche apaga las luces de la aldea, para revivir la magia de la Tierra Única y reencontrarse con la memoria perdida en el Mas Allá. Ya sabes, este es un fantástico país de milagros, de policromías otoñales que resaltan esa luz capaz de crear la confusión entre el cielo y la tierra; con espacios de leyenda y huellas de la vieja estirpe; y con múltiples variaciones de paisajes que recorren viejos caminos…

Hoy te invito a ascender al balcón de los misterios de la tierra y también de los marinos. Es ese lugar donde siempre nos sorprende la luz que enrojece los cielos…

Brindo contigo con el agua que baja de la sierra porque agradezco infinitamente tu compañía en esta Tierra Única, para que juntos procuremos esos lugares donde confluye la belleza de lo natural y la espiral mística que nos distingue…

El espíritu celta entre los círculos del castro…

Los duendes que duermen en las estrellas del cosmos…

La casa del gnomo en el bosque encantado…

Luces de hadas, en la alborada, sobre la cumbre…

Brillo de ninfas, al atardecer, sobre las aguas…

Sol que alumbra el paso de Merlín camino de la fraga…

Trasnos peligrosos que emergen, como chispas, del fuego…

Los hobbits llegados de América para vivir a contraluz en el agujero del árbol…

Druidas sabios nacidos en pallozas de incierto origen…

Meigas, bellas y buenas, que te curan las penas…

Lo mágico está en el alma gallega que mora,  oculta,  en  nosotros  mismos…

HERMOSA

Ascendamos, entonces, a la cumbre de la sierra para asomarnos al balcón donde se armonizan los paisajes de montaña y los horizontes marítimos; en este espacio todo es posible, porque es el que preside las mareas. Si nos encaramamos a lo más alto lo veremos todo y disfrutaremos de la extraña postal celeste en los días de nubes cárdenas, cuando nos regalan el momento único premonitorio de las tormentas que llegan desde el gran océano…

VERDE

Ya ves. Esta Tierra Única tiene verde la piel. El verde es el color dominante en todas sus perspectivas. Verde sobre el otro verde. Más de mil tonos verdes que resultan de las fragas, bocarribeiras, medialadeiras… de altos, de llanos, de pinares rumorosos, de soutos o de carballeiras.

Todos los verdes son posibles en el trayecto que atraviesa los campos, poseedores del verde color de la abundancia. Porque de verde se pintan también los prados y las leiras…  Y es en los campos cultivados donde se oculta, misteriosa, el alma verde de la aldea.

AZUL

Contempla ahora como el Atlántico deposita suavemente su azul sobre los azules de la gran playa del surf mientras al Cantábrico le crecen agujas que interrumpen la playa bonita. El océano manda repetidas olas para besar, con ternura, la arena blanca; y el mar repite cantos que también son de ola entre las rocas.

Océano y mar confluyen en medio del espléndido paisaje, bajo la misma bóveda otoñal de un cielo, también azul. 

MÍSTICA

¿Los ves? Hasta esta Galicia aún llegan gozosos caminantes en la modernidad de los siglos, para pedirle al Apóstol el gran secreto de su historia y el regalo de su arte barroco, gótico y románico. Arte que se plasma en los edificios de piedra labrada por artistas sabidos e incluso por los que son anónimos.

En estas urbanas piedras que se suceden como las arterias peregrinas está escrito el misticismo, la leyenda y la aventura que hicieron posible la magia de la ciudad… La Compostela de  romántico señorío. De nobles plazas, con fuentes y cruces también de piedra. De monasterios habitados por influyentes monjes. De grandes templos que aún alzan hacia el Cielo sus brazos, igualmente pétreos, repiqueteando el perdón…

MÁGICA

No te asustes, gózala. Esta Tierra es mágica porque resplandece el paisaje. Todo cuanto nos rodea tiene un brillo especial: el mar, los ríos, la nieve de la montaña. De las entrañas húmedas del otoño surgen misterios de niebla y orvallo caído del cielo, mientras al pié del fuego de la lareira se cuentan hazañas protagonizadas por fantásticos personajes de leyenda.

Aquí la Fe mueve montañas y nos hace entender el milagro. Nos debatimos entre la fiesta de la vida y el culto a la muerte, dialogando con santos y con almas en pena que vienen del Más Allá. Buscamos tesoros nunca encontrados… bajo el mar o en la piedra encantada del valle del oro.

Y haberlas hailas. Las meigas. Ellas siguen siendo las heroínas de nuestra ficción y de nuestra realidad.

CON HISTORIA

Al principio… habitaban los egobarros la mediamontaña del norte de Galicia y los oestrimnios el mítico monte Tecla. Los cigurros los valles de Valdeorras y el Macizo central. Los albiones y zoelas, las montañas de Ancares…Navegaban nuestros dos mares los ártabros. Los limiagos buscaban el milagro del agua del gran lago de Antela. En el Pindo, los presamarcos adoraban al sol del Fin de la Tierra…

Te cito solo algunos de los más de cien pueblos galaicos de nuestras raíces, autores de las iniciáticas páginas de nuestra historia. Eran los habitantes de nuestros castros y los dueños de las tierras fértiles y del ganado que libremente pastaba en este confín de los verdes prados. Los pueblos galaicos son nuestro origen más lejano en el tiempo.

Lo son hasta que, en la Edad de Bronce, protagonizaron aquellas primeras batallas contra los invasores Saefes, los celtas; los hombres-serpiente, como los describió en imaginativas crónicas el inolvidable Ramón Piñeiro.

De nuestros antepasados galaicos aprendimos a encaramarnos por encima de la niebla y a trazar senderos de montaña, para procurar, desde la aldea, los paisajes más bellos…

CON SABOR

Vamos, te invito. La alta sierra y el valle fértil. La montaña de nieve y la playa más cálida. Montes geórgicos y dos mares. Los castros y las islas… En medio del paisaje espléndido está el sabor a Galicia:        

El porco celta de A Fonsagrada y el capón de Vilalba. La lamprea de Arbo y la centolla de Lira. Cocido o lacón con grelos y pescado fresco de ría. Empanada y cabrito, o almejas y chocos.           

La Tierra y las Rías. Los ríos. Hay aquí una confluencia de gustos que provocan el lujo gastronómico, de este país del buen comer.

MUSICAL

Galicia es también el sonido de una gaita, aunque…

Te digo que el folk de nuevo cuño, el de este nuevo milenio, no tiene nada que ver con los gaiteiros del quinteto tradicional. El pop vuelve a “moverse” como en la gloriosa década de los ochenta. Y el rock sigue liderado por Los Suaves, que hasta tienen calle en su ciudad natal, en Ourense y por los Heredeiros da Crus de mi amigo Tonhito de Poi, que en diciembre estrena disco en solitario.

La música del país evoluciona y se sitúa una vez más en la vanguardia de las artes. Gracias a ella Galicia suena en Canadá, en Alemania o en el mismísimo Japón, los nuevos mercados de nuestros mejores músicos…

CON ARTE PROPIO

Te comentaré que mi alma registra las viejas enseñanzas de los humildes estudios de mis amigos pintores y también las charlas artísticas de aquella taberna antigua, como principio del arte. Yo soy de la generación de “O Voltaire”.

Sin embargo, a medida se arruga mi piel, surge una nueva plástica que extiende sus modos más allá de lo local. Porque ahora tenemos una Universidad que forma y encomienda a los artistas aquí nacidos, la necesaria responsabilidad creativa para el éxito internacional.

Son jóvenes, pero cuelgan obra en las galerías de la diversidad y reparten esculturas en lugares emblemáticos de este mundo. También han encontrado un espacio para la video-creación y la performance. Todos nacieron hijos de vieja vocación emigrante. Imaginativos y viajeros. Porque hubo una base.

Mediado el siglo XX las artes plásticas gallegas se unen al clamor popular y la pintura cobra un registro de denuncia social, además de estético. Curiosamente, esta fuerza vital para nuestro desarrollo artístico nace en el exilio y en la emigración, que asocia de memoria sus personajes con el entorno que abandonaron.

Para mí, Las Mariscadoras, 1969, pintado en Buenos Aires por Luís Seoane, es una buena muestra de que un artista es constante con su paisaje y su paisanaje.    

Y PARA VIVIR

 Verás. Es que hay una Galicia que se esconde detrás de la gran Catedral y otra que atraviesan siete caminos de peregrinación. Quiero decirte que, si en una puedes oler a gardenias de vivero en la otra puedes revivir viejas aventuras ya olvidadas. Ambas Galicias son únicas. Y muy hermosas.

Claro que, para descansar bien el cuerpo y el alma, también podrías enraizarte en el mismo sueño, que está próximo a mis dos aldeas…  Una es la que dejó mi abuelo en su huida y otra es el paisaje actual, que huele a tierra cultivada.

La aldea del abuelo era un trozo de mundo silencioso… Un lugar sin vida con campo yermo de margaritas y fondo de cementerio. Sin embargo, en mi aldea, esa a la que han vuelto los sudores humanos, sobresalen los agros cultivados en los que renacen los grelos, las nabizas y las berzas. Y también crece el maíz del llano para que el gallo cante una nueva alborada.

Este es un trozo de mundo vibrante lleno de frutos de castaño de souto, atravesado por regato limpio que baja del monte próximo creando verdes brañas, donde aún suena, ligera, una guadaña.