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¿ES POSIBLE PASAR 34 AÑOS SIN COMER?

LA SANTA DE GONZAR

O Pino es uno de los municipios más conocidos de laRuta Xacobea. Se halla en las proximidades de Compostela, de ahí que cuente con dos albergues y que resulte ser la última parada antes de llegar al Monte do Gozo, desde el que se contemplan ya las Torres de la Catedral.

Gonzar es una pequeña aldea de O Pino con una historia muy peculiar, protagonizada por Josefa de la Torre (1773-1848), conocida como la Santa de Gonzar. Verás. Durante los últimos 34 años de su vida solo se alimentó con una ostia que recibía del cura de la parroquia, una vez al mes… Josefa permaneció durante todo ese tiempo postrada en la cama. Nadie la vio comer ni beber y dicen que de su débil cuerpo no salían excrementos. Ni heces, ni orina, ni bilis. No se movía nada más que para comulgar y su postura era la fetal.

La historia de la Santa de Gonzar la cuenta el catedrático de la Universidad de Santiago Francisco Díaz-Fierros y de su libro “Arte e Ciencia en Galicia. A Ilustración científica e técnica”, aunque comprenderéis que tan complejo relato ya despertó la atención de otros historiadores y científicos de media España. En Medicina, este asunto pasó por las revistas más afamadas del mundo como el primer caso de anorexia que se conoce. En 1838, el Dr. José Varela Montes, la gran figura de la medicina española y gallega del momento, diagnosticó “una inedia crónica”, es decir, una forma de ayuno absoluto.

Josefa de la Torre, hasta 1.808 cuando cumplió los 35 años, llevaba una vida normal, cuidando no solo de sus hijos sino también de su suegro. Fue en la primavera de ese año cuando comenzaron los desmayos y las diarreas, tras una discusión con su suegro y exponerse al frío engañoso de finales de marzo.

Como consecuencia de esos desmayos y de esas diarreas, decidió ayunar. Y mientras en el pueblo de Gonzar le comenzaban a llamar la “Espiritada” o la “Santa” se organizaron cientos de peregrinaciones desde todo el país y más allá de sus fronteras, incluso desde Portugal. Venían enfermos y gente que padecía dolencias de la cabeza con el objeto de que las curase.

Hasta tal punto fue en aumento la “devoción” a la Santa de Gonzar que el obispo de Santiago, Rafael Vélez, envió a cuatro curas para que investigasen el caso; luego fue el ejército y más tarde el Dr. Varela Montes quien comprobó que no ingería ni una sola gota de agua ni alimento alguno, tras estar trece días con ella. El afamado médico dijo que no había tal intervención divina y manifestó la siguiente teoría:

—– Josefa no necesita comer porque tampoco consume energía. La enferma, sin alimentarse ni gastarse vive en un círculo de movimiento de partículas nutritivas que se desprenden; son de nuevo elaboradas, descansan y luego vuelven a ocupar el mismo lugar. Así, sucesivamente.

Otros dos ilustres doctores disintieron de Varela Montes. Uno, el médico de la Corte, el Dr. Logú y Celada expuso otra teoría que rebatía parcialmente la del médico gallego. Otro fue el psiquiatra Tiburcio Angosto

—– Se encontraron restos de comida en su cuerpo por lo que creemos que, de manera muy hábil, debía alimentarse en algún momento del día…

Pero ya es curioso que en el siglo XXI algunas gentes sigan sintiendo devoción por una santa que no fue canonizada por ningún papa.