galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

FALLECIÓ EMILIO NAVAZA

UN ÁNGEL DISFRAZADO DE PERIODISTA

Por Eugenio Eiroa

Como otras veces, informan desde el Colexio de Xornalistas de Galicia de la muerte de un colega… en este caso, “un compañero y, sin embargo, amigo”, como decía aquel inolvidable Sánchez de los tiempos en los que uno era joven. Hace una semana nos ha dejado Emilio Navaza.

No sé qué es peor: enterarte de la muerte de un compañero y amigo con una semana de retraso… o enterarte en tiempo y forma y tener la oportunidad así de acudir a su entierro… Creo que aún hay algo peor: haber hablado con el largo y tendido hace dos o tres años y no presagiar para nada que se podía morir al cabo de poco tiempo…

Emilio Navaza fue un gran periodista; aunque su pasión era el Atletismo, hizo muchísimo por todos los deportes en Galicia. Su trayectoria fue ejemplar. Fue un periodista modélico, con rigor, con exactitud, con responsabilidad, con un modo de hacer las cosas tan especial, tan profesional y al mismo tiempo tan suyo, tan admirable, al fin y al cabo. 

Desde que le traté por vez primera a hoy han pasado muchas décadas, demasiadas tal vez: cinco… eran los tiempos de “Galicia Deportiva”, un semanario vigués de deportes en el que contábamos con su enorme colaboración desde Santiago junto a otro inolvidable como Santiago Davila… A partir de entonces, nunca dejamos de tener relación, en diversos otros medios periodísticos, en la fundación de la Unión de Periodistas Deportivos de España, en muchas tareas en las que nos apoyamos a lo largo de los tiempos… y desde el primer día aquello derivó en una sincera amistad.

Emilio era uno de esos amigos para siempre, con los que -aunque no haya trato diario- no hay otra que considerarse amigo de verdad y con solo descolgar un teléfono saber que contabas con el…  Era la bondad personificada, no soy capaz de decirlo de otro modo. Muy amable, muy correcto… en nada hipócrita y sincero, siempre muy sincero…

Cuando hablamos la última vez, me habló de sus nietos, de su Atletismo -con el que seguía inmerso- de sus libros, de sus ilusiones aún en el tiempo de jubilación… Parece que luego de aquella conversación, me cuentan, empezaron adversidades: falleció una hija, supongo que para él fue desgracia insuperable y… ahora, a los 77 años, ha partido el…

Decía Manolo Seoane, el gran paladín del mundo de la Vela en Galicia, al conocer la muerte de Navaza: “un angel disfrazado de periodista y amigo entrañable”. Eso era Emilio, sí, eso era… y saber que ya no está nos cuesta infinito admitirlo. Nos amarga, sinceramente, nos amarga.

No sé por qué, pero al recibir este sábado, la carta semanal del Colexio de Xornalistas de Galicia -al que nos honramos, como Emilio, en pertenecer- y haber pensado que teníamos que ponernos a escribir dos letras sobre el amigo que se ha ido, no imaginábamos cuánto nos está costando pergeñar estas líneas… nos ha impactado mucho la muerte de quien siempre era positivo, esperanzado, animado… desde su impactante bondad, desde su bonhomía infinita.

Estoy seguro que desde el más allá, viéndome -además- lo que me está costando escribir sobre el… Emilio no tardaría nada en decir: ¡ya está, Eugénio, ya está… no hace falta tanto, yo no hice nada más que cumplir siempre con mi deber como periodista, como comunicador… nada más hice!

Y no es verdad, hizo muchísimo más que eso… porque cuando escribía sobre un atleta, un futbolista, un boxeador, un regatista… Navaza se ponía -antes de nada- en el lugar del deportista, se enfundaba su camiseta, sus colores, se metía en su piel, incorporaba sus sentimientos, sus esfuerzos… y tras ello se ponía a escribir, con la tan especial pasión, el incuestionable sentimiento, la bendita comprensión… que solo aquel hombre tan afable, tan sencillo, tan bondadoso, tan honrado… ponía a contribución en todo lo que hacía. Afabilidad, sencillez, bondad y honradez en el carácter y en el comportamiento. Así era Emilio Navaza.

Me queda un consuelo en esta hora de profundo impacto. Soy creyente. Y como tal, sabiendo cómo en Vida fue Emilio Navaza, no tengo la menor duda, de que no estará San Pedro en la puerta del Cielo para preguntarle si está arrepentido, si ha rezado lo suficiente, tal y cual… para poder franquearle las puertas de la Eternidad. No; sabiendo cómo en Vida fue Emilio Navaza, Dios Nuestro Señor habrá ordenado a quien guarda las puertas del cielo, que extendiese la alfombra roja, que ni se le ocurriese preguntar ni inquirir nada… porque Emilio, el bueno de Emilio, como dirían los hermanos portugueses, es de los que tienen desde hace mucho tiempo asegurado su “lugar cativo” en el Cielo…

Querido Emilio:  pide a Dios por nosotros, por los que aún aquí quedamos, por tus compañeros “y sin embargo amigos”. Mejor intercesor que tu no podríamos tener, cuando llegue nuestra hora.

Descansa en paz y en la memoria eterna donde merecen estar los que tanto bien hicieron, como tu bien supiste hacer.

Hasta siempre, “compañero y, sin embargo, amigo”