galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

FORTALEZA

Por José Antonio Perozo

No hay nada más divertido que contemplar las maniobras de los partidos políticos como si estuviéramos asistiendo a una partida de ajedrez. La única diferencia entre la realidad y el tablero es que las figuras no siempre son blancas y negras. Abundan los matices y los colores, así cuando la tropa acorrala al rey en un jaque, este de negro o blanco pasa a azul o rosa, desconcierta a los contrarios y escapa del mate o se mantiene impune en un enroque, bien curioso o bien extraño. Este fin de semana me he divertido mucho contemplando el tablero puesto sobre la mesa del PPdeG.

…Y FEIJÓO GANÓ LA PARTIDA

Contraviniendo las normas del juego, emanadas de la calle Génova, el rey Feijoo dispuso sus peones en la fila de salida para reelegirse todopoderoso en el reino conservador de Galicia. Resultaba fácil sospechar su intención al no aguardar al otoño. Mostraba así al mundo su autonomía. Marcaba camino. Y se libraba de la algarabía de Casado y sus intenciones de influir en este territorio durante la preparación en verano de todos los congresos.

Me aseguran que, los alfiles y la reina del centro, primero se enfadaron sordamente y luego se mostraron nerviosos por los posibles siguientes movimientos del gallego. Corrieron los caballos de un lugar otro del tablero al grito de “¡A Galicia y cierra España!”. Y una torre abanderó el proverbio chino que dice “si no puedes con tu enemigo únete a él”. Los peones de ambos colores avanzaron firmes hacia el centro del tablero, todos a una, bajo el lema: “¡Compostela es nuestra!”. Sin que cayera ni una sola figura, todas se mezclaron en el damero.

La soledad añorada por los de Feijoo se convirtió así en una verbena dónde los vítores, felicitaciones y requiebros amorosos escondían una gran diversidad de intenciones. Si los de Casado pretendían hacerse con el territorio del rey gallego, Feijoo ha dejado clara su fortaleza, que sólo la reina Isabel puede disputar “en la intimidad” y que el resto de los barones solo son piezas de una comparsa. También Casado, por mucho que se haya empeñado en clausurar la partida. Ha resultado divertido, pero no se confundan, el juego no se ha cerrado en tablas.

JOSÉ ANTONIO PEROZO