galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

GALICIA SALVAJE

La montaña nos espera esta vez entre nieblas y nubes bajas, sobre las que destacan los altos picos de las grandes sierras. Es otoño y las colinas surgen del paisaje… a medida que avanza el día. Llega temprano el sol para despertar todo cuanto nos rodea y comenzamos a escuchar el canto de las aves entre la música del agua que, trepidante, marca los senderos; suena la gran sinfonía natural y los animales del bosque escuchan en silencio el sonido de la belleza.

El rey es el oso pardo. Su reino es Ancares, en donde se avistó una familia este año por la cima del Mustallar, mientras un ejemplar solitario se atrevió hasta el Piapaxaro de O Courel. Este hermoso animal desapareció de la mayor parte de España y los pocos ejemplares que habitan entre los bosques asturianos, como Muniellos, y las sierras gallegas, reciben los mimos de quienes nos recuerdan que hubo una vez cientos de ejemplares que convivían con los galaicos, respetando ambos este maravilloso entorno.

El Lobo comparte honores con los reyes de este espacio. El lobo ibérico que, a pesar de la mala fama que tiene entre campesinos y ganaderos, es un noble animal capaz de escribir extraordinarios relatos literarios. Fue siempre perseguido por el hombre que sin embargo tiene en el perro a su mejor amigo. Y el perro no deja de ser el primo del lobo, ejemplo magnífico de los carnívoros de la Galicia salvaje. En toda la península Ibérica quedan unos 600 aunque esta esquina atlántica parece mantener la mayor población de las últimas décadas.

El zorro, por su inteligencia y esa larga cola que luce con orgullo, es otro de los animales hermosos que te llamará la atención en la fauna carnívora de Galicia, pese a que tiene mala prensa como ladrón de gallinas. En realidad, se alimenta de ratones, aves y muy pocos conejos. Es un gran caminante. Hace siete kilómetros al día para completar su dieta con frutos salvajes, pero no desperdicia los cultivados, como higos, uvas, cerezas, peras, manzanas, ciruelas… Por eso se allega a la aldea cuando entonan los perros sus nocturnos ladridos de aviso.   

Hay en los bosques gallegos otra serie de animales carnívoros que campan en libertad y son difíciles de ver; pero, al margen de que cumplan su importante misión de preservar el equilibrio ecológico, no dejan de ser animales simpáticos, algunos más guapos que otros… pero todos sorprendentes en el entorno natural. Los gatos de monte, el hurón, el tejón, la comadreja, la garduña, la nutria y el peligroso visón americano, una plaga que se ha colado en la vida salvaje después de haber sido introducido aquí en granjas para aprovechar sus cotizadas pieles. Es fácil verlos en los lugares más escondidos de las sierras, con paciencia, disfrutando plenamente de esa Naturaleza oculta.

El animal montañés que más noticias nos proporciona últimamente y el protagonista del mayor anecdotario salvaje es sin duda el jabalí, al que en Galicia llamamos “porco bravo”. Está en todas partes. Si lo quieres ver, toma en coche cualquier carretera secundaria porque te saldrá al paso si cerca tiene verduras o cereales que echarse a la boca. Yo no sé si fue porque también les gusta el pescado, pero hubo un ejemplar que atravesó nadando la Ría de Arousa. Y lo que sí sé es que tiene tremendamente enfadado al mundo agrícola. Un solo jabalí te puede destrozar una cosecha.Los cazadores, sin embargo, están encantados con tanta abundancia. La verdad es que podrían llegar a los 100 mil ejemplares y eso sería toda una plaga. Habría más jabalíes en nuestros montes que habitantes tiene la ciudad de Lugo.

En Galicia sí abundan los animales herbívoros, sobre todo el corzo, que es el más numeroso de una población que se cifra en 22.0000 cérvidos, cifra que supone que este país tiene una población de estas especies. Además del corzo, destacan el gamo y el ciervo. Puede que la cabra montesa llegue a ser la que fue en los montes de la sierra del Xurés, donde la Xunta de Galicia lleva a cabo una intensa labor para su recuperación.

Sin embargo, no hay que recuperar, porque gozan de buena salud, algunas especies de insectívoros como el aguaneiro, el furafollas, el patibranco y sobre todo el erizo.  Estas especies son todas ellas muy llamativas por sus formas y algunos elementos que las distinguen, como son las púas de defensa que tiene el “ourizo”. Es más, algunos son de esas escasas familias de animales que gozan del privilegio de pertenecer a aquellas que sobrevivieron a los dinosaurios.

En este país de paisajes tan variados y cuya geografía va como resbalando desde la montaña al mar, no es de extrañar encontrar réptiles de gran valor morfológico, como algunas especies de serpientes y lagartos; e incluso lagomorfos como la Lepus Castroviejo. Aunque… lo que más te sorprenderá es que la mayor cantidad de vampiros no esté en Centroeuropa, como pudiera parecer…

Sí, los vampiros son animales quirópteros y también se refugia en Galicia. Aquí habita la mitad de las 40 especies catalogadas de murciélagos. Y no creas que viven todos en cuevas, también lo hacen en la proximidad de las viviendas. Yo tengo varias familias a las que saludo todas las noches, mientras sobrevuelan el jardín próximo.

Se me paro un instante no vértice da escuma, recupero o meu corpo contra o vento salgado e tamén a consciencia. A consciencia da tarde. No outro lado da praia aínda está a casa e non podo saber como cheguei aquí, onde as rochas agardan o final da marea…”

(Marta Dacosta)

Frente a los paraísos próximos a los dos mares gallegos habita una fauna marina de gran importancia, entre la que yo destaco siempre a los pinnípedos cetáceos, que por aquí nadan 22 especies distintas gozando tanto de las aguas atlánticas como de las cantábricas. Sea cual sea el balcón marinero al que te asomes será raro que no dialogues con los delfines, mientras el caldeirón y la marsopa bailan al compás de las olas.

Al alzar la vista, desde ese mismo balcón verás como vuelan cien especies de gaviotas, paíños, alcatraces y cormoranes; son los grandes protagonistas de nuestro cielo marinero. En el Parque Nacional de las Illas Atlánticas, sobre todo en las Cíes, invernan muchas de las aves marinas del Atlántico Norte; y el cormorán de la cresta forma en ellas la mayor colonia europea de esta especie.  

Finalmente quiero invitarte a vivir el otoño intensamente. Para ello has de escuchar en el entorno de la aldea vieja las nuevas canciones de pájaros: los jilgueros que anidan entre las cañas… los pío-pío de los gorriones… el arrechouchío de los mirlos… y las protestas de las urracas por tal alboroto musical.

Eso, si no interrumpen el concierto el halcón, el azor o el aguilucho, este último descendiente directo del águila real que tiene su hábitat en Trevinca, el techo de Galicia y de su hermana comarca de El Bierzo.