galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

JULIUS LEDERER, EL ALEMAN DE A MARIÑA

 

          Me ha despertado el periódico con el final de Julius Lederer, el alemán de A Mariña que se nos murió en Lugo,  pese a que su perspectiva fue más marinera que interiorista, aunque se trate de un interior pétreo y urbano.

          Nadie sabe porqué se vino a la Galicia cantábrica pero fueron muchos los que le vieron por Viveiro, San Cibrao, Foz o Burela, zona de acogida de quien,  al parecer, solo quería  ser un libre vagabundo…

         Seguro que detrás de esta vocación había alguna historia de desamor o de fracaso que Julius se lleva al Mas Allá, desde la Ciudad Augusta…

         A mí Julius me recuerda a Man, el alemán de Camelle, aquel que murió de pena entre el chapapote del “Prestige” que había teñido de luto su mundo.

         Y también me hace pensar en la conexión galaico-alemana; primero con todos los jóvenes de mi pueblo emigrando a las fábricas de Frankfurt y luego con esa gente como Gallinger, aquel del Ancoradoiro muradán, que traía de vacaciones a sus paisanos de Munich.

         Porque existió siempre ese vínculo entre Galicia y Alemania, no me podía pasar desapercibida la muerte de  Julius Lederer, el vagabundo de A Mariña.

         También porque, como cuenta Juan Carlos Fernández, su mano amiga, el que le llevaba alimentos, la buena gente con la que conversaba…

         — Julius era un gran tipo…

         Juan Carlos le fotografió y subió su rostro al Facebook, a ver si, por casualidad, lo veía su familia y así sabía de su vagabundeo…

         Facebook fue la última ventana a la que se asomaron unos angustiados padres para ver a un hijo en el umbral de la muerte…

         José Carlos, que es de Burela,  los conoció ahora, tras la llegada de la Parca a la manta de Julius, en el Hospital de Lugo.

         Ahora sabe un poco más sobre él…

         —  Era un ser brillante, que en su día fue un estudiante merecedor de premios.   

         Julius solo deseaba sentirse libre junto al mar, algo que no le fue posible en los últimos días de su vida.

         Sus padres llegaron tarde, pero llegaron; y Juan Carlos siempre recordará a Julius Lederer, el alemán que dormía en la calle porque buscaba ser libre.

        Para mí siempre será el “Alemán de A Mariña” y su vida formará parte del mar de incógnitas de nuestros mitos.

         (Fotografía de JUAN CARLOS FERNÁNDEZ)