galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

“LA PARADA 5.060.000”

LA DESESPERACIÓN DEL DESEMPLEO

              Elsa B.C. es la “parada cinco millones sesenta mil”. Viuda, cincuenta y pico, con hijos treintañeros que no saben lo que es trabajar porque nunca tuvieron oportunidad. Está asustada, dolida, atormentada, preocupada, cabreada y al borde de la desesperación…

              —- Me despidieron el lunes pasado, después de 25 años en la misma empresa, en la que comencé de vendedora, ascendí luego a jefa de equipo y ahora formaba parte del engranaje de dirección.

              —- ¿Va mal la empresa?

              —- No, porque solo bajaron un 14% los beneficios, que siguen siendo muy altos… Factura 300 millones de euros al año…

              —- ¿A qué se dedica?

              —- A la venta de productos de limpieza para el hogar que no fabricamos; los importamos de Rusia y de otros países del Este, muy baratos; y los vendemos en un mercado donde el intermediario es el más beneficiado, porque sus márgenes son muy altos: España.

             Elsa, la parada cinco millones sesenta mil, cobraba –tras 25 años de fidelidad y servicio- dos mil cien euros “brutos” por ser la “organizadora de equipos”. Con ese salario pagaba todos los gastos de la familia, incluso los de su anciana madre…

            —-  He ido al INEM –me contaba- y pasé el peor momento de mi vida. No sabía que respuestas dar… Yo no sé hacer otra cosa que organizar grupos de venta para el ama de casa… Allí me aconsejaron que me reciclara, que pensara en irme al extranjero… ¡Dios mío! ¡Están fomentando la emigración en lo que se supone son oficinas de empleo!

            A su edad Elsa aún no puede jubilarse, tiene por delante dos años cobrando 900 euros netos que no le llegarán para cubrir los gastos de su familia. Todos viven con ella y ella atraviesa la travesía del sin vivir. Porque piensa…

            —- ¿Conseguiré un trabajo antes de dos años? ¡Dios mío, ayúdanos! ¿Qué va a ser de nosotros? Los empresarios quieren gente joven, no quieren a una cincuentona…

           —- Los empresarios ricachos, Elsa, quieren seguir teniendo beneficios y harán lo que sea por conservar lo que tienen. Los autónomos desaparecerán del mapa como empresarios porque serán todos empleados; y las medianas empresas serán “familiares”, para subsistir ante la avalancha que se avecina de las multinacionales…

         —- Sí, es el caso de Roca, de Iberia y de tantas y tantas…

         —- Esto se parece poco a la España que yo conocía…

 

         Dice el CSIC, tras su última encuesta, la que dio a conocer esta misma semana, que el paro sigue siendo la máxima preocupación de los españoles, que la segunda es la corrupción y que la tercera es el estado de la economía…

         Mientras, el ministro Montoro amenaza a diestro y siniestro con publicar las listas de los defraudadores…

         —- No solo los hay entre los actores –dice, con cara de judío de los del “compro oro”- también tengo fichados a presentadores y tertulianos de los programas esos tan críticos de televisión…

         Y la ministra de Trabajo, tras encogerse de hombros, aún tiene respuesta…

         —- Hay un dato positivo: en febrero de este año hubo menos parados que en el del año anterior…

        Ninguno de los ministros de este gobierno consuela a Elsa B., la parada número cinco millones sesenta mil. Ella solo confía en Dios y en sus hijos,  que apuran el inglés y ven todos los días las ofertas de empleo en todos los países de Europa

        Ella, me sonríe y termina…

        —- Y para colmo,  este lunes no paraba de llover por lo que no pude ni ponerme al sol.  

       —- ¿Sabes lo que te digo, Elsa? Que tú si eres un personaje único. Y seguro que en esas listas del desempleo hay muchos personajes únicos.

      —- ¿Tú crees?

      —- Sí. Volverás a triunfar, ya verás… ¡Y ojalá te puedas reír de ese ricacho “amasa fortunas”!

         Y le dejé el sol posándose sobre su mar para que pudiera contemplar la belleza de la Tierra, mientras tomaba fuerzas para vencer a la negra sombra…