galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

LA RESURRECCIÓN DE “CHOCOLATES CHAPARRO”

Por Eugenio Eiroa

En las aldeas, en las ciudades de Galicia, en las llamadas tiendas de “ultramarinos”… por supuesto que también en aquella extraordinaria “España y sus Colonias” que en la viguesa calle Policarpo Sanz existía, en todas partes… en el estante de los chocolates, no faltaban las elaboraciones de “Chocolates Chaparro”, gallega marca por excelencia, ourensana siempre hasta que ha dejado de serlo.

“CHOCOMIÑO” EVITA EL ENTIERRO DE “CHOCOLATES CHAPARRO”.

171 años de existencia acumuló la ourensana “Chocolates Chaparro”. Ahí es nada…Había sido fundada en 1850. La fábrica, en Quintela de Canedo, echó el cierre. Y donde había una nave a modo de fábrica, pronto transformarán aquello en viviendas o lo que la inmobiliaria disponga.

Sin embargo, la marca “Chocolates Chaparro” va a resucitar tras su reciente muerte. Una firma pontevedresa, la “Chocomiño, S. L.”, consciente del valor que sin duda tiene la marca “Chocolates Chaparro”, no se lo ha pensado dos veces y se ha hecho con la marca hasta ahora ourensana. 

Estos de “Chocomiño” parecen tener buen olfato para este negocio, un tanto complicado, del mundo de los chocolates. Chocomiño S.L. nació en el año 2000, en el seno del Grupo de Empresas “Do Noso”, y muy pronto recogía, en sus inicios, parte importante de la notable tradición chocolatera gallega, ya que tras el cierre de la legendaria “Chocolates La Perfección”, en Vigo, adquiría su importante maquinaria e incorporaba a sus filas a su gran maestro chocolatero de entonces.

Los de “Chocomiño” pasarían luego a absorver la entrañable firma ourensana “Chocolates Anthony”, con sede en Allariz; y también “Chocolates el Maragato”, de Vigo. Y ahora, al hacerse con la legendaria marca “Chocolates Chaparro” (la más antígua de Galicia, la última de la provincia de Ourense), no hay duda de que “Chocomiño” se convierte en la reserva espiritual chocolatera del Occidente ibérico, fiel depositario de nuestra tradición al respecto y auténtica referencia en el sector gallego del chocolate.

Y es que la marca “Chocolates Chaparro” va a ser -¿por qué no?- una especie de buque insignia de “Chocomiño”, la firma de Arentei, Salvaterra do Miño, que sueña ya con expandirse más a poco que la pandemia afloje. “Imos seguir producindo Chaparro coa mesma fórmula, a mesma imaxe, a mesma receta… Queremos que todo siga igual e que o cliente non note os cambios. Incluso no precio. O tempo dirao. Esperamos facelo ben”, dice Joaquín Eiras Pazo, gerente de “Chocomiño”.

“Chocomiño”, que no deja de ser una empresa familiar, tiene mucho mérito. El chocolate “Chaparro” deja de salir de la fábrica ourensana donde hasta hace poco se elaboraba, ubicada en una zona poco antes de llegar la vía del tren a la ciudad de Ourense, al ladito de la vía férrea casi, cerquita del cauce del río Miño… y pasa a ser elaborado también cerca de la misma vía del tren Vigo-Ourense, solo que en el municipio pontevedrés de Salvaterra do Miño…en las dependencias de “Chocomiño”.

Al gerente de esta empresa pontevedresa, no le dan llegados los días hasta ver que la marca “Chaparro”, ahora salido de su factoría en Salvaterra, inunde de nuevo las estanterías de las tiendas de toda Galicia, en donde habitualmente estaba. 

Varios negocios gallegos del mundo del chocolate sucumbieron con el paso de los tiempos, pero sus marcas, de la mano de la familia Eiras Pazo han ido resucitando. Hasta elaboran un turrón de chocolate de gran aceptación, que en la última Navidad colocó más de 20.000 tabletas en los paladares gallegos.

Joaquin Eiras es un defensor del comercio tradicional, de los bares de barrio, de las pequeñas tiendas… y pide “más ahora que nunca, que las apoyemos, que todos nos unamos, que veamos al vecino del pequeño negocio, al tendero del barrio y no pasemos de lado, le ayudemos comprando, consumiendo allí, para que pueda subsistir…”.

Eiras recuerda tiempos pasados y cómo “había unha fábrica de chocolate en cada comarca; o chocolate foi un matafame nos peores anos. Había unha tableta en cada bolsillo. Chegou a ser o almorzo nacional!”, decía días atrás a “La Región” el responsable de “Chocomiño”.

Con su apuesta clara por la elaboración de chocolates, un negocio que “nos dixeron que durabamos catro días”, la familia de Eiras Pazo pretende “recopilar cada unha desas chocolateiras galegas tradicionais que foron desaparecendo e que cada unha teña a súa identidade de novo, a partir da nosa fábrica”.

A los tantos gallegos amantes del “Chocolate Chaparro”, les deja un recado urgente: “En dúas ou tres semanas, Chaparro estará nas tendas. Que non se preocupen”.

Eiras no revela los secretos de cada elaboración que sale de su fábrica. “Chaparro conservará su receta, su punto de sabor, su formulación… no queremos que sus adeptos echen nada en falta”.

Bien, no nos revele las fórmulas, lo comprendemos, pero explíquenos en líneas generales la clave del éxito de los elaborados de la factoría de “Chocomiño”… Y ahí, sí, ahí ya ha lugar a que nos diga…


Esta conjunción entre lo más tradicional del chocolate y los modernos sistemas de producción, convierten a nuestros chocolates en productos de alta calidad y actualidad, pero fabricados con el cariño de los métodos más tradicionales. Así nuestra gama de producto es tan variada como exquisita, desde el más rústico chocolate a la taza en block de 1 Kg hasta las pequeñas napolitanas de chocolate de 5 gramos, pasando por chocolate extrafino, turrones de almendras y crujientes, chocolatinas y mucho más, sin olvidarnos de los más sabrosos y delicados bombones. Con formulas que datan, en algunos casos, desde el año 1890 para el chocolate a la taza y del año 1892 para el chocolate de merienda, siendo para nosotros la tradición una seña de identidad y un auténtico referente en nuestro trabajo”.

Ourense llegó a ser una potencia en producción de chocolates… Hasta 20 fábricas llegó a haber en la provincia en sus mejores tiempos. Hace 5 años, en “La Región”, nuestro querido amigo, Paco Gil, escribía precisamente sobre ello… entonces aún sobrevivía la fábrica de “Chaparro” y alguna marca más… entonces solo quedaba eso. Ahora ya no queda nada…

Decía entonces Francisco J. Gil: 

Hoy día tan solo quedan tres marcas ourensanas en el mercado y una única planta de producción, Chaparro, que sobrevivió a todas sus competidoras que llegaron después…

… Del recuerdo de ese estilo de producción con un marcado carácter familiar queda en pie el museo del chocolate de Parada de Sil, sobre las antiguas instalaciones de la pequeña factoría que la familia Casares tenía en dicha localidad…

… Chaparro es, a día de hoy, la única fábrica que queda en activo en Ourense. Fundada en 1850 puede ser considerada también la más antigua de Galicia. En la capital llegaron a tener licencia hasta trece chocolateras en 1908, según José Somoza. Anthony en Allariz, La Carballinesa de O Carballiño y Fénix, inicialmente llamada Phoenix, son marcas que han sobrevivido, aunque su fabricación se realiza ya fuera de la provincia de Ourense.

… Las dos primeras, Anthony y La Carballinesa no se fueron muy lejos. La primera forma parte del catálogo de marcas que la empresa “Chocomiño” mantiene ahora en su cartera, como la viguesa “El Maragato”…

Cinco años después, “Chaparro” pasa a manos de “Chocomiño”. La tradicional marca inicia una nueva singladura, de la mano de Eiras Pazo y allegados. Se acabaron los “Chocolates Chaparro” made in Ourense; ahora serán made in Salvaterra… pero lo importante es que sigan siendo lo que fueron: excelentes y con aquel su sabor tan especial…