galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

LOS PAISAJES DE VALLE INCLÁN

Desde aquí contemplaba Valle Inclán el Mar de Arousa.

Antes de llegar a la primera cumbre del Barbanza, a la de A Curota, ascendiendo desde A Pobra do Caramiñal, se topa uno casi de frente con la figura en bronce de un Valle Inclán mirando hacia la ría de Arousa.

Desde aquí alcanzaba Valle, Vilanova, su villa natal; y puede que, en este alto, -en donde a menudo disfrutaba ya de la primavera si era de las cálidas-, naciese alguna de sus fabulaciones literarias.

Porque en algún lugar de esta Sierra del Barbanza se esconden aún las musas; posiblemente, entre los dólmenes y mámoas de la cumbre, próximos al Arca do Barbanza, monumento funerario que oculta misterio y leyenda.

Aunque el paisaje preferido por Valle Inclán era la vista de la bahía, brillante, amplia y hermosa. Desde los Forcados da Curota, a 618 metros sobre el mar, el plano es casi cenital sobre A Pobra, villa que aún hoy se debate entre ser marinera y veraniega.

La fotografía que destaca desde aquí es la de una ría de bateas, una costa de playas de blanca arena y una sucesión de pintorescos puertos, punto de atraque de barcos pequeños, principalmente los de la flota mejillonera.

Sálvora, telón atlántico desde A Pobra.

Hay otro telón de fondo, sin embargo, que Valle Inclán también admiraba. Es un paisaje de islasCortegada, vilagarciana y forestal. La Illa de Arousa, humanizada y natural. Y Sálvora, que vigila la bocana de la bahía, frente a O Grove mariñeiro. 

El Licenciado Molina mantuvo la tesis, -en su creación literaria-, de que los primeros Mariño –apellido muy frecuente en Galicia- provienen de Sálvora

Dice Molina que…

 “Vienen de una mujer, de hermoso rostro, criada en el mar, a la que un hidalgo de este Reino limpió de escamas y… fecundó”.

Por eso se llaman Mariño, porque su origen está en el mar

Y cuando Valle Inclán abandonaba su balcón de la ría, ya en verano, no resistía la tentación de descender siguiendo el curso del río das Pedras. Para ello, desde este mirador de A Curota hay que buscar los senderos que nos conducen, bordeando el perfil de la sierra donde los modernos molinos de viento comparten espacio con el caballo “barbanzón”, a ese lugar mágico de la ladera en donde el agua salta y se remansa para deleite de la gente joven, que utiliza estas pozas como piscinas naturales.

La Sierra do Barbanza ofrece otros paisajes dignos de conocer. Pero esos no eran los preferidos de Valle Inclán. 

El agua baja encañonada para saltar en As Pozas.