galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

MÉDICOS

Por José Antonio Perozo

Acudir a tu médico, a tu doctora, era una peregrinación sagrada. Especialmente cuando avanzaba la edad y los achaques eran jeroglíficos cuya lectura sólo ellos tenían la virtud de interpretar y sanar. El mero hecho de confesar las dolencias abría las puertas a las curaciones. Ellas y ellos, cuando solo se denominaban “médicos de cabecera”, fueron los artífices del crecimiento de la longevidad y también de la protección de la infancia, además del bienestar de los adultos. Ya eran “médicos de familia”, como la universalización sanitaria los denominó. Después, con la llegada de la burocratización, rompieron su personalidad al bautizarlos “de atención primaria”. Un largo camino hacia la deshumanización de la especialidad.

La destrucción de la sanidad pública se manifiesta contra ellos y ellas con gran virulencia. Los burócratas lo están haciendo con una malvada inteligencia digna de estrategas militares. Atacar la atención primaria es minar los cimientos del castillo, destruir las principales almenas de la defensa general. Su escasez y falta prolonga las esperas de los pacientes, genera la imposibilidad de obtener citas. La informatización y realización de consultas por teléfono destruye la confianza del doliente. La saturación y la reducción del tiempo en las presenciales empujan a la deficiencia, a involuntarios malos resultados…

Estos y otros pésimos síntomas hablan de una mala praxis política de la Xunta, de un espíritu privatizador indudable. No es de recibo culpar al Gobierno de España sin datos, ni a la falsa falta de médicos, ni llamar jubilación a quienes dimiten, ni utilizar el silencio ante huelgas y protestas, ni se justifica con levantar edificios sanitarios invirtiendo en ladrillos antes que en personal…

La USC es líder en la exportación de médicos y enfermeras. El SERGAS está a la cola en contratación. La solución no es pagar horas extras ni regalar viviendas en lugares de veraneo. Ni volver la vista a dos décadas atrás. Contamos con magníficos profesionales, pero tanta falta de respeto hacia ellos acabará llenando algunos bolsillos y matando más pacientes que todas las pandemias del mundo juntas.

JOSÉ ANTONIO PEROZO