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MORENO BONILLA EN LA ENCRUCIJADA DE LA SALUD

Por Xosé A. Perozo

A Juanma Moreno Bonilla le ha explotado la sanidad pública camino del adelanto electoral en Andalucía. Su nave iba viento en popa hacia la repetición de la mayoría absoluta obviando la muleta de Vox. Ahora la demoscopia de nuevo le pone la proa hacia el pozo de la ultraderecha. Yo no creo en las encuestas electorales fuera de las convocatorias efectivas pero las que circulan, tanto por los foros públicos como por los corredores del PP, han sembrado el nerviosismo en la pirámide conservadora. La privatización de la sanidad pública andaluza ha sido uno de los principales escollos del líder andaluz, quien se ha visto obligado a nombrar a cuatro responsables de la consejería en sólo siete años en el gobierno autonómico.

Sin embargo, el asunto del cribado del cáncer de mama ha destapado actuaciones y ocultamientos inesperados por la ciudadanía. Los resultados de más de dos mil mujeres han sido ignorados por mecanismos no sabemos si consecuencia de una estrategia de ahorro, de la desidia del negocio de la privatización o simplemente de la incompetencia. Lo evidente, dado el volumen del fraude descubierto y sus consecuencias, es que no se trata de un error informático. Un fallo puede afectar a un grupo limitado de pacientes en un tiempo restringido, pero no al volumen denunciado, a la continuidad de más de dos años y, por lo que vamos viendo, extendido por toda Andalucía.

Frente a ello Moreno Bonilla, como Mazón, ha remitido a la reconstrucción del sistema en unos pocos meses poniendo hipotéticos millones sobre la mesa sin diagnosticar el origen de la enfermedad.

Nada nuevo si nos atenemos al modus operandi del PP en la gestión de la sanidad. Lejos queda, pero no olvidado, el “Modelo Alzira” puesto en marcha por el PP en 1996 para la comunidad valenciana en beneficio de Ribera Salud y en perjuicio de la hacienda autonómica. Después de veinte años de inoperancia y conflictos, con la llegada de los socialistas a la Generalitat, el invento se revirtió a la gestión pública. Al tiempo en la comunidad de Madrid el engranaje de conciertos de Isabel Díaz Ayuso con Quirónsalud es una permanente sangría económica para el erario público. En Murcia tanto el Tribunal de Cuentas como la Federación en Defensa de la Sanidad Pública han denunciado millonarios desvíos de capital público a los servicios privados. En Castilla y León las empresas sanitarias protegidas por Fernández Mañueco han duplicado sus hospitales mientras los públicos se depauperan… El suma y sigue es muy amplio, hasta llegar a este terrible conflicto andaluz, donde se demuestra que la verdadera sanidad pública es un servicio social mientras la privada nos remite a oscuros negocios.

En este conflicto, público versus privado, también el partidismo conservador ha salido a la palestra. Mientras la ministra del ramo pide datos de la situación de los cribados de cáncer para escanear la situación global, las autonomías regidas por el PP se declaran en rebeldía. ¿Se oculta así el modelo de privatización? Es posible. De ahí que no sorprenda ver a la Xunta de Galicia alineada en esta absurda y mediática batalla. Según el juicio de respetados profesionales sanitarios, nada sospechosos de conservadurismo político, los cribados en el Sergas son intachables y eficaces. ¿Por qué esconderlos? ¿Por solidaridad con Moreno Bonilla, Isabel Díaz Ayuso y compañía? De ser así Rueda da la razón a quienes lo acusan de estar al pairo de Génova 13 antes que servir s la ciudadanía gallega. Y de este modo incrementa la imagen de continuar siendo el vicepresidente en funciones de Feijóo. Mal asunto pues aquí, en Galicia, las encuestas también pintan mal para el PP-G de cara a la llamada de las urnas en 2027. Saludable Año Xacobeo, por cierto.

XOSÉ A. PEROZO