galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

NEGROS

Por José A. Perozo

La soberbia imagen de Ana Peleteiro extendiendo la bandera de España a su espalda con los brazos abiertos en cruz, después de ganar una medalla en la Olimpiada de Tokio, ha retorcido las tripas de la extrema derecha. Ella y Ray Zapata, más dignos de españolidad que Abascal y su cuadrilla, nos han representado con sus esfuerzos, nos han emocionado con sus triunfos y el color de su epidermis se ha mostrado como un claro ejemplo de nuestra normalidad social, recuperada después de décadas de discriminación por múltiples razones.

En esta península han convivido razas y etnias de toda índole. Ni esfuerzos históricos, como los discriminadores de los Reyes Católicos, o los mal disimulados del franquismo –incluida su Fiesta de la Raza-, han conseguido destejer una realidad enriquecedora de la que la gran mayoría nos sentimos partícipes y orgullosos ante la ignorancia fascista de quienes se creen superiores por la blancura –quizás bronceada– de sus pellejos.

Desalienta comprobar cómo perviven estirpes humanas empeñadas en poner palos al progreso de la convivencia en paz y armonía. Este desprecio de ahora a nuestros deportistas se mueve guiado por el mismo espíritu demostrado por Hitler en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín. El líder nazi le negó el saludo al medallista negro Jesse Owens. Previamente había vetado la participación de la atleta alemana Gretel Bergmann por ser judía. Un lamentable precedente que ahora se repite entre nosotros despertando viejos y arrumbados temores.

Desaparecidas las aulas la Formación del Espíritu Nacional, puestos los pilares para conseguir una educación democrática, plural y no excluyente, confiábamos estar caminando hacia una sociedad mejor en la que el talento y el tesón definieran los valores individuales. Pues vemos que no. En las aulas, en los libros de texto, en las prácticas deportivas… continúan infiltrados quienes aman y votan la discriminación. Se sientan en los Parlamentos y en las redes sociales se hacen fuertes. Caso de gobernar ellos, seguramente, ni Ana Peleteiro ni Ray Zapata habrían subido al pódium, ni habrían podido mostrar con orgullo su bandera española.

José Antonio Perozo