galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

NO MIRES ARRIBA

Por Marola Seijo

Me dirás que no es más que una película, pero yo te contesto que, bajo el disfraz de la comedia, esconde la realidad del tiempo que nos ha tocado vivir. “No mires arriba” es la nueva ficción de Adam Mckey, pero nos obliga a tener presente el dicho aquel: “la realidad siempre supera a la ficción”. Y es para echarse a temblar.

El argumento se basa en el terrorífico descubrimiento de Kate Dibiasky (Jennifer Lawrence), estudiante de postgrado de Astronomía y de su profesor Randall Mindy (Leonardo DiCaprio): un enorme cometa del tamaño del Everest viene en dirección a La Tierra con rumbo de colisión directa. Será la destrucción total según el cálculo de los científicos, pero lo peor es que ni la presidenta de los Estados Unidos (Meryl Streep), ni su jefe de gabinete (Johan Hill), ni los altos mandos del Pentágono… se lo creen. Quedan seis meses para el impacto, pero la codicia del líder mundial tecnológico -el hombre más rico del mundo- evita la intervención de la Nasa porque descubre que el gigantesco cometa contiene todo el mineral que se precisa para fabricar móviles y otros artilugios, además de oro y diamantes. Lo peor de todo es que los medios de comunicación pasan de la alerta y resulta imposible gestionar la atención de un mundo obsesionado con las redes sociales… Kate y Randall no saben que hacer para que la gente mire hacia arriba.

No te cuento el final para no destruir la emoción. Porque deberías verla en Netflix y recapacitar sobre el porqué nos llaman “rebaño”.

No es solo la ficción quien nos pinta de imbéciles capaces de aguantar escépticos todas las grandes putadas; el film de McKey es otra crítica más a la mala gestión de los estados, que dirigen unos políticos corruptos dominados por el poder del dinero, sin la suficiente formación para detentar el liderazgo de los pueblos del mundo.

Haced la radiografía de los “veinte principales” y ya veréis como os salen las cuentas.

Porque esta es la realidad del planeta: para ellos, los poderosos, somos un rebaño. Los políticos se pelean por el poder, mienten en las tribunas preparadas para su infame oratoria, comercian con medios audiovisuales y digitales para silenciar las realidades y les importan un rábano esas “menudencias del pueblo”:

La pobreza reflejada en el hambre que solo palian los comedores sociales, el sensible aumento de los suicidios porque nos han contagiado la locura colectiva, la existencia de una clase épsilon sin trabajo, enfermos haciendo cola en los centros de atención primaria, una pandemia que está a punto de convertirse en endemia…

Yo también me pregunto hoy que hay que hacer para poder mirar hacia arriba sin que te caiga mierda en la cara y solo se me ocurre sentarme al lado de científicos y gente seria, culta y preparada -hay en nuestro mundo muchos Katy y Randall– para evitar un apocalipsis parecido al que imaginó Adam Mckey.

Esos agoreros que se suben a la tribuna pública nos habían vaticinado que tras el coronavirus íbamos a salir mejores y ahí tienes el resultado tras seis olas: expertos que descubrieron remedios ignorados por los ignorantes que deciden, ciegos que no quieren ver la muerte que les está llegando y sordos que viven felices con unos euritos en el banco sin saber lo que ocurre.

Hazme el favor de no formar parte del rebaño. Sube a la colina, no tengas miedo, mira hacia arriba y piensa que tienes un arma poderosa: tu voto. Cuando puedas, deberías vengarte de ellos…