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NO PODEMOS PERDER A CARLOS LEIRO

Hace algún tiempo que escribí sobre él, pero hoy no me salen las palabras tan bonitas como entonces. Es que el puto cáncer le hincó el diente y a mí me invadió la tristeza, que no hay derecho a que ese mal bicho se meta siempre en el cuerpo de las buenas personas, como le sucede a mi amigo Carlos Leiro, al que mucho aprecio como vigués ilustre e ilusionista social que os conté en su día.

Es admirable. Sobre todo… con la cruz a cuestas, que era una faceta suya que desconocíamos. Es él quien nos espabila a todos en estos momentos difíciles en los que nos sale del alma un me cago en tal por la enfermedad. Carlos es un tipo que no necesita tópicos porque tiene la sonrisa a flor de labios a pesar de los pesares. Animoso, como ningún otro, solo pide que le hagamos reír cuando a nosotros, presos por la emoción, lo que nos sale no es cuento sino la lágrima que él supera con facilidad.

El otro día me escribió…

— Joder me acabara jodiendo, pero le va a costar.

No estoy seguro yo de que no sea capaz de ganar esa batalla, por mal que pinte el enemigo. Porque Carlos Leiro fue y es un incansable luchador toda su vida, que hizo mucho bien a los demás sin pensar nunca en él.

Fíjate como será que, con tan pesada carga encima, aún sigue dirigiendo desde el lecho del dolor su mejor obra: el proyecto social “Cada niño un juguete” en el que colaboran todos los vigueses de pro, desde hace muchos años. En él pone Carlos Leiro cada año, por estas fechas, su corazón y su pasión. Es la tarea que mejor le define como ser humano.

De él te dije en su día…

José Carlos Leiro Fernández, es un vigués de toda la vida con más amigos que gente en la cola del paro; un músico que tiene llena la nevera después de muchos conciertos; un artista de la imagen de la que conoce todos sus secretos; empresario, organizador de eventos, manager de estrellas que ya brillan, “verde” como la hierba que piso y por ello incorrecto de la política. Le conozco desde mis tiempos del Gran Vigo y por eso hace tiempo que ocupó un lugar especial entre mi Gente Única.

Carlos Leiro es un ilusionista en esta sociedad sin valores, que consigue convertir la utopía en realidad. Un personaje esencial en un medio urbano que ha crecido tan deprisa… que se quedó sin memoria; por eso Vigo necesita a Carlos Leiro, indispensable para despertar conciencias y coordinar los sentimientos generosos de su gente, que es también mi gente.

A nuestro Carlos no lo podemos perder, por eso hemos de rezar, aunque se nos haya olvidado. Seguro que, si entre todos, somos capaces de trasladarle nuestra energía positiva… el mal bicho que se le ha metido en los pulmones tendrá que buscar otro sitio y el amigo podrá respirar tranquilo otra vez.

Permitidme que le mande mi abrazo mas sentido a Carlos Leiro y a la gente del Hospital Povisa una petición…

— Cuidadlo como me habéis cuidado a mí porque no tengo otro como él.