galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

OURENSE, TERRA DA CHISPA

“Auga que chouta e rolda
polos caneiros, ca nosa historia.
Que laia por nós en cada retorta.
Auga do Miño da nosa memoria.”
(Xosé Lois García)

El puente mas antiguo es de origen romano.

La primavera de agua, generadora de la Tierra Verdescente que canta el bardo Pondal en nuestro himno, me llevó esta vez a Ourense capital como punto de partida para recorrer su provincia. Prepárate para conocer el verdadero Jardín de Galicia y leer en sus piedras historias de romanos, judíos, suevos, monjes y nobles. Y, naturalmente, de ourensanos.
Esta mi ciudad se refleja en el Miño como su más antiguo símbolo: el puente que construyó el Imperio y también de peregrinos. Aunque los nuevos tiempos aportan aquí imaginativas experiencias e innovadoras culturas.
La vieja Auria y el nuevo Ourense conforman hoy mi propuesta viajera por la Galicia Única…

Nace el Arnoia, río de vida.

PRIMAVERA DE AGUA

Ourense fue, tradicionalmente, “un lugar en el camino”: en el de Santiago y en el de la Costa. Pero la revitalización de sus valores turísticos –el casco antiguo, las riberas del Miño y la actividad cultural- así como el impulso dado a los valores naturales de la provincia, junto a la promoción del termalismo, hacen que aumente su interés turístico. Conocer Ourense es indispensable para conocer bien Galicia.

Monasterio de Oseira, el Escorial gallego.

El mayor interés de la capital radica especialmente en su casco histórico, muy bien conservado; tiene un excepcional atractivo para el turismo cultural. Las plazas, las iglesias de Santa María o de Santa Eufemia; la Catedral con su Pórtico del Paraíso y la capilla del Cristo; las Burgas, uno de los símbolos de la ciudad; el Museo Arqueológico…
Pero también existe un Ourense verde en las riberas del Miño y en los montes que rodean la ciudad, que merece la pena conocer. Además, tomando la capital como punto de partida, en tan solo una semana, podremos aproximarnos a los aspectos esenciales de la vida en la provincia ourensana. Es fácil llegar a la Ribeira Sacra. A la Alta Montaña, Manzaneda, O Invernadoiro, Trevinca… A los cascos de las villas medievales como Allariz o Ribadavia… A los grandes monasterios, como San Rosendo de Celanova u Oseira… A los castillos y fortalezas, como la de Monterrei o Maceda… Y disfrutar del agua saludable en cualquiera de los modernos y múltiples balnearios.

El río de la sierra

En la primavera ourensana todo reverdece porque llueve y sale el sol, incluso al mismo tiempo. La provincia se mira en el espejo de sus ríos que configuran senderos de agua desde la alta montaña, creando los más hermosos valles.
Por esta geografía vibrante aún es posible asombrarse con el paisaje que germina la belleza y la ilumina con esa luz especial de las estaciones suaves.
Son, los ríos ourensanos, creadores de vida, fuentes de energía. Danzarinas aguas capaces de recomponer el relato nuevo y construir pirámides de luz para que brillen más sus espacios verdes.

Entre los dos puentes más antiguos del Miño, que conocimos siempre como el romano y el nuevo, crecía en mi adolescencia una flora salvaje que escondía amores furtivos puesto que no cabía en mi etapa salesiana la posibilidad de encontrar la comodidad en un hotel para practicar sexo.
Al atardecer seguíamos un sendero estrecho de hierba pisada y a uno y otro lado te ibas encontrando con gente que buscaba el placer lejos de la mirada del franquismo.
Era curioso, pero los chicos que estudiábamos con los sucesores de Don Bosco buscábamos pareja en el colegio de las Hermanas Carmelitas.
Ambos rezábamos tanto, que esos pecados nos eran perdonados por el Todopoderoso al día siguiente…

Los que no creo que perdonase Dios son los pecados cometidos por los curas profesores, inductores de la homosexualidad infantil, que tanto se comentaba en el Colegio de María Auxiliadora y que por aquello de las relaciones Iglesia-Dictadura nadie se atrevía a denunciar, claro… Ya sabes, transcurrían los años cincuenta y “África empezaba en los Pirineos” para el resto de los europeos.

El embalse de Velle cuya cola permite practicar deportes náuticos

El Miño, siguiendo su curso hacia arriba y tras el salto de Velle, conforma un mar interior, en el que se practican los deportes náuticos, sobre todo la motonáutica y el esquí acuático.
Pero a mí me encanta buscar su encuentro con el Sil, en Os Peares; y desde allí ascender por la Ribeira Sacra ourensana hasta los Cañones del Sil y los Balcones de Madrid, los paisajes únicos que, según decía Xaime Quessada…
—- Non teñen nada que envidiarlle o Gran Cañón do Colorado… ¡Iste é o Gran Cañón Verde!
Quessada era un enamorado del color y la luz de Galicia a pesar de que yo creo que el paisaje poco tiempo ocupó a mi amigo pintor.

El verde Cañón del Sil

Otros ríos de la provincia como el Arnoia, ofrecen incomparables paisajes. Nace en la sierra de San Mamede, atraviesa Molgas, Xunqueira de Ambía, Allariz, Celanova y se encuentra con el Miño en tierras del municipio al que le prestó su nombre, Arnoia.
El Arnoia es el más largo de los ríos ourensanos y a su paso por Allariz es el espejo de una villa que mereció, hace años ya, el prestigioso premio Europa Nostra.
Miño arriba, desde Arnoia, me sorprende mucho su encuentro con el Avia, que baña las tierras del Ribeiro y crea sus mejores espacios en Leiro, lugar idílico con camping para unas vacaciones.
Ernesto Romero es el dueño del Cine de Leiro. El séptimo arte despierta en él tanta pasión que llegó a hipotecar su casa pasa comprar un equipo 3 D para esa sala que apenas le da para vivir. Si paseas la villa con él, te irá diciendo…
—- Es que este río es de cine, no me digas… Esta isla-parque, es de cine… Este atardecer es de película…
Y sí, yo creo que es de película; y mi amigo José Antonio Dávila, autor de esta fotografía, también…

Río Avia

BALNEARIOS

En el entorno de los ríos, crece la oferta balnearia en Ourense… Molgas y Carballiño, al pié del Arenteiro, son los más antiguos. Lovios, Laias y Arnoia, los más modernos. Pero en toda la provincia, hay numerosos manantiales de aguas medicinales, que curan todo. Y en Verín, el agua se embotella para que llegue más allá de nuestras fronteras.
Ourense ciudad apostó por el termalismo y a lo largo del río Miño, te encontrarás termas públicas y privadas que son una delicia, invierno y verano…

Termas del Miño

Porque uno de nuestros grandes placeres es aligerarnos de nuestro peso adulto y sus gravedades, a remojo… escuchando el canto del agua. Sobre todo esta primavera, cuando la lluvia rompió el silencio de la tierra, porque cayeron gotas a millones y la fuente de montaña entonó su gran sinfonía.
El agua de esa fuente sabe a néctar y a miel y fluye peregrina buscando el vientre del río, que procura las corrientes favorables para su danza y remansos para descansar. Y en las fuentes creadas por el hombre, el agua entona su canto vital, porque brota de ellas la perfecta armonía; beberla es salud y su transparencia es el alivio que cauteriza los males.
Está donde nació el espacio de resurrección, en el lugar balneario que serena nuestros días de plata con una canción última.
Si la escuchas con calma sentirás el placer de los placeres.

LA CULTURA

Eduardo Blancoamor

Registra la memoria días, horas, minutos de enseñanzas paternas y maternas; de inolvidables tertulias al filo de la madrugada que ya son historia, en el viejo café desaparecido en combate urbanístico.
Mediodías y atardeceres al calor del Ribeiro del Tucho, envueltos en el arte de aquellos artistiñas, temperatura cordial, poesía viva en las paredes recompuestas y en la voz de los poetas.
Ilustrada partida de tute con el maestro Risco. Noches de cine con la imagen de Pepe Suarez. Viaje literario al exilio bonaerense con Blancoamor. Conversación prohibida con Julio Losada, también prohibido.
Prohibido prohibir, que ilustró Vidal Souto… Nuevas generaciones, de artistas, de poetas… Ateneo, Liceo…
Por la rúa de la Paz aún pasea el espíritu de don Ramón… del Xocas… de Pepe Corbal… de Ferro Couselo… Del poeta Acuña…
Todo esto registra la memoria…
Es la traducción de la cultura nacida en tertulia, en la Atenas de Galicia.

CHISPA

Lo recalcaba Eduardo Blancoamor en las madrugadas de aquel Café Miño:
—– Tiene más actividad cultural Ourense que las cuatro capitales de provincia gallegas juntas. Y esto no es casualidad. Se debe a que esta es la “Terra da Chispa” y así se le dice por lo ingeniosos e inteligentes que son, que somos, los ourensanos.
Una vez conocí a un viejo afilador en Vigo, capaz de afilar las tijeras y los cuchillos del primer edificio en el que yo viví: sesenta viviendas y otras tantas familias. En cada una habría un mínimo de dos piezas por afilar. Eché cuentas:
—- Son 120 cuchillos a 100 de aquellas pesetas cada uno, 12.000 ganadas en un solo día. ¡Pues sí que es inteligente al haber encontrado un oficio tan productivo!
Enseguida le pregunté…
—- ¿Usted sabría decirme porque a los de Ourense nos llaman “afiladores”?
No lo dudó:
—- Porque Ourense es la “Terra da Chispa”. Es decir, la tierra que habita la gente más inteligente…

MAESTROS

Pepe Conde Corbal

Ourense fue cuna de grandes maestros, entre los que cabe citar a Otero Pedrayo, Vicente Risco, Florentino López Cuevillas, Manuel Luís Acuña, Eduardo Blacoamor, Pepe Suarez y una larga lista de escritores, poetas, pintores, cineastas, y gentes de la cultura, a los que debe un florecimiento cultural, a mediados del siglo XX, por el que mereció ser llamada la “Atenas de Galicia”.
Eran tiempos de magistrales tertulias de café y de arte en las paredes de bares tan tristemente olvidados como el del Tucho, en la Plazuela del Cid, epicentro de un movimiento artístico inusual en el resto de España, protagonizado por “los artistiñas”, como los bautizó Risco…
A la sabiduría de Risco se añadía por aquel entonces la imaginativa plástica de Pepe Conde Corbal, un jovencísimo Xaime Quessada que marcaba algunos trazos picassianos y un Acisclo Manzano interesado en dar formas escultóricas a las maderas nobles, entre otros como José Luís de Dios.
Son solo algunos ejemplos. Como el del Ateneo, que aún pervive en el tiempo, como catalizador de culturas propias e importadas. O el Liceo, más selectivo, escenario preferido por ilustres conferenciantes de más allá de A Gudiña.
Los tiempos han cambiado. Ya no quedan viejos cafés ni maestros de tertulias; y el Bar Tucho, también llamado O’Voltaire, se esquina ruinoso en el peor aspecto de la Plazuela del Cid. Pero surgen nuevas iniciativas culturales que dan vida a un renacer de esta ciudad y tienen su símbolo principal en el Centro Cultural “Marcos Valcárcel”, ubicado en el antiguo edificio Simeón.

Centro Cultural Marcos Valcárcel

Nuevas figuras literarias, como Xosé Carlos Caneiro, el ejemplo más popular. Nuevos artistas que exponen nuevos modos en nuevas salas de exposiciones que transgreden método y fronteras. Foros que importan los más conocidos conferenciantes. Y un Festival de Cine asentado entre los mejores certámenes españoles, sobre todo en ese tiempo en el que contó con Nora Sola al frente de él. Todo esto da nuevas formas a la cultura ourensana.
Cultura que tiene su mejor futuro en el campus universitario, en su conservatorio de música y en las escuelas de arte como la “Antonio Failde”.
Es posible que este Ourense del siglo XXI ya no precise comparaciones con la cuna de la antigua cultura griega…

PATRIMONIO

“…Vellas calles empedradas,
tempo precario que nos fala
daquelas mozas pisadas,
que baixaban pola vella Auria”
(Xosé Lois García)

Soportales Plaza Mayor

La ciudad más antigua es piedra milenaria, nacida de la roca primigenia, personalidad geológica que diferencia su nacer cósmico.
Ourense es piedra cincelada con encallecidas manos de artistas a veces anónimos, capaces de crear templos con torres que crecen sobre el entorno y músicas románticas de campanas.
Piedra que resiste el paso del tiempo y de las gentes, testigos de la historia.
Piedra de fortaleza, valiente en mil batallas. Piedra santa que habita en el silencio del monasterio.
Piedra de fuente que acaricia el agua.

Las Burgas, el origen.

La ciudad y la provincia de Ourense conservan numerosas huellas de su historia, escritas en piedra. Joyas arquitectónicas del pasado que despertarán un gran interés en los amantes del turismo cultural. El casco histórico es todo él un monumento y pasearlo es tanto como descubrir una riqueza artística poco común, en tan poco espacio. Tú y yo partiremos de la Plaza Mayor, epicentro de la vida administrativa, ya que aquí se ubica la Casa Consistorial. Justo al lado, merece la pena entrar en su Museo Arqueológico porque nos permitirá conocer aspectos poco conocidos de la era prerromana, como la pieza arqueológica más antigua de Galicia, la Cabeza del Guerrero Galaico…

Iglesia de Santa María Madre

En este mismo entorno del Museo, te asombrará la fachada de la Iglesia de Santa María Madre y al lado de ella, la pequeña Plaza. Por sus viejas rúas, se accede a las tres fachadas de su inigualable Catedral, con un cimborrio que destaca sobre el exterior, el Pórtico del Paraíso y el magnífico retablo de la capilla del Cristo.

Pórtico del Paraíso

Un poco más abajo, en plena calle Lamas Carvajal, la iglesia de Santa Eufemia es otra bella muestra de la arquitectura religiosa. Y en la misma rúa, el palacete que alberga la sede del Liceo es otra muestra de imaginación arquitectónica.
Ese recorrido, el del casco antiguo ourensano, lo habré hecho un millón de veces porque por él pasé entre cuarto y sexto de bachillerato para ir al Instituto que entonces se llamaba del Posío y era mixto, cosa que no gustaba mucho a la Iglesia que practicaba en sus centros docentes la separación de sexos, los mismos que luego se juntaban a orillas del Miño.

MONUMENTOS

El Castillo de Monterrei

Desde la capital, hay que conocer los emblemas históricos de la provincia… Los monasterios de la Ribeira Sacra, con San Esteban de Ribas de Sil como emblema principal. Aunque el escorial gallego es el Monasterio de Oseira, en Cea. Y no podemos perdernos el monasterio de San Rosendo de Celanova. Cerca de él, la Iglesia de Santa Comba de Bande es monumento nacional, el templo más antiguo de Galicia.
Castillos y fortalezas pueblan también la geografía ourensana: el de Monterrei en Verín –con sus Torres defensivas próximas, como por ejemplo la de Sandiás; el Castillo de Maceda, y como no, el de los Sarmiento, en Ribadavia. Son ejemplos de magníficas construcciones militares. La Villa medieval de Ribadavia, con un barrio judío excelentemente conservado y la de Allariz, premio Europa Nostra, merecen una visita especial.

LA MONTAÑA

Trevinca, la gran montaña.

Y final. A través de los más hermosos valles batidos por el agua y los soutos de castaños, te descubro la soledad del gran bosque escuchando su silencio.
En este paisaje es posible conocer el Ourense natural y la montaña más hermosa, que es aquella en donde el bosque deja paso al escarpado pico, en el que la hierba jamás crece más allá del desarrollo que le permiten los rebaños de corzos y gamos y algún ciervo.
Cumbres cubiertas de pastos, bosques de carballos y abetos, de acebos, de tejos. Valles profundos sobre rocas enquistadas por la erosión de los ríos. Restos de antiguos glaciares y saltos de agua en libertad que buscan un destino final desde el precipicio hasta el río serrano.
San Mamede, Manzaneda, O Invernadoiro, O Xurés, A Lastra, Trevinca… Son los paraísos en donde aún es posible la paz de los vivos, a poco que nos empeñemos en seguir los viejos senderos que serpentean la solitaria montaña.
Y ten en cuenta que a estas montañas ourensanas sí llegó la primavera…

¡Llegó la primavera!

Xerardo Rodríguez