galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

OURENSE, UNA PROVINCIA SERENA – II

Habíamos quedado la semana pasada en el Invernadoiro o Invernadeiro. ¿Te acuerdas? Es el bosque encantado descendente desde el Macizo Central ourensano hasta Campobecerros. Quiero contarte, antes de nada, un capítulo del pasado de Castrelo del Val, motivado por la precaria economía de estas tierras de la media montaña y que supuso la creación de un imaginativo oficio.

En Campobecerros o en Portocamba. En Fontefría o Veiga de Nostre… en las zonas más altas del municipio había y hay cantidad de torgos o turgueiras, las raíces del toxo o de la xesta. Con ellas se hacía el carbón vegetal, indispensable combustible de aquel tiempo… Tanta turgueira dio origen al oficio de carboeiro,personaje mítico, consustancial con este paisaje.

El carboeiro fabricaba el carbón con las raíces del torgo, que ardían en un brasero hecho en el suelo del propio monte. Para conseguir el mejor carbón, había que tapar el brasero con tierra para que se apagasen las brasas por sí mismas… Una vez logrado el carbón, lo metía el carboeiro en sacos y lo llevaba hasta las villas y pueblos próximos a lomos de burro o de mula. Los ferreiros –oficio de gran renombre en Monterrei– eran sus mejores clientes…

DE SAN MAMEDE AL XURÉS

Sigamos viaje. Vamos de San Mamede hasta el Xurés, las sierras entre las que se asentaron los galaicos pueblos límicos, protagonistas de la historia de un amplio territorio que termina donde comienza Portugal.

De las cumbres a los valles verdes hay lugares transparentes cuya vegetación atraviesa el sol final de la primavera, para iluminar un paisaje hermoso de río y de aldea pequeña; de agua embalsada y de ermita vieja; de villa y de pazo.

Esta Santa Sierra ha tomado el nombre de San Mamede, al que ha dedicado capilla en lo alto de la cumbre, para que acudan romeros cuando el verano haga posible la claridad en la colina.

Ofrece hacia el sur un paisaje dominante, que surcan mil torrentes y en el que también nacen ríos grandes, como el Arnoia y el Limia. El Arnoia lo hace en Rebordechao y el Limia en Paradiña. Ambos se rehuyen, buscando valles diferentes, de Galicia y de Portugal.

La Sierra Santa es atalaya que alcanza en su perspectiva, por un lado, las cumbres del Fial das Corzas, del Invernadoiro y la Cabeza Grande. Y por el otro, la planicie de Antela, en la que resurge la antigua Laguna de la leyenda romana.

Entre San Mamede y el Xurés existe un trayecto sin fin en el que aún es posible sentir la completa paz de los árboles centenarios y contemplar el vuelo del ave en libertad, sin más revelaciones que los colores de todo cuanto existe en este espacio único:

El blanco de la cumbre nevada, si es invierno. El verde de la hierba que crece a su aire en la ladera, si es verano. La transparencia de las danzarinas aguas. El fulgor de las estrellas del río. Y los ocres sobre los árboles, que se alzan entre los grises de la niebla de otoño…Al final del camino, el arco iris construirá píramides de luz en la profundidad del paisaje. Estaremos entonces en la otra sierra: la que llamamos del Xurés, territorio compartido con el Portugal del norte.

Entre San Mamede y el Xurés, precisamos el tranquilo paso de un caminante perdido en el tiempo, para proclamar la belleza de la tierra que respiramos esta vez.

OS BLANCOS

Si te parece, hagamos un alto en Os Blancos, el lugar ideal para pasar un tiempo sereno si te apasiona la naturaleza, aunque seguro que despierta tu interés la iglesia paleocristiana de San Breixo y la Casa de Arroxo, en el bonito pueblo de Ouvigo.

Pero no te entretengas demasiado porque hay que ascender desde la tierra llana a los primeros montes que desean encaramarse a la sierra del Xurés. El municipio tiene su techo en O Cebreiro, A Fonte do Lobo y Axorita. Aquí nace el río Eiroa que afluye sus aguas al Limia.

Simplemente un recorrido por las tres cumbres de Os Blancos te incitará a seguir camino… porque ya escuchas dos acentos…

CON DOS ACENTOS

Hubo un tiempo antiguo, en el que no existían las fronteras; y solo un río y una sierra ponían límites al paisaje y a las tradiciones. Un río con dos acentos y con dos trayectos: El río Limia o el río Lima…

El Limia es el que los gallegos vemos aún nacer en las fuentes de Antela de la Sierra Santa… El Lima es el que los portugueses del norte ven morir en el Atlántico, por Viana, la del Castelo.

La Sierra, como el río, mantiene también dos fonéticas: Es el Parque del Xurés para los gallegos de A Limia… Y es el Parque del Gerés, para los portugueses de A Lima.

En esto, surgió Lindoso como nombre común en una Tierra de una Europa también común: Y así se llama este paisaje de agua, provocado por una presa construida en A Lima con agua aquietada de A Limia.

CALVOS DE RANDÍN

Te invito a que nos detengamos un tiempo en la villa de Calvos de Randín. Es coqueta y tiene una hermosa plaza, la del Eirao, con una arquitectura civil de cuento de hadas. Y en todo el territorio podemos descubrir encantadores lugares y aldeas, con abundancia de elementos etnográficos, como los lugares de O Cebreiro y Agioncha, en Feás… Y si nos acercamos a Rubiás dos Mistos podremos admirar el románico de la Iglesia de Santiago. Merecerá la pena subir al Castro de Paradela y profundizar el paisaje del Outeiro de Almena, en la parroquia de Randín, incluso te permitirán acompañar al burro “fariñeiro”, de vuelta del molino…

Pero, para disfrutar de Calvos hay que seguir el curso de los ríos. De los pequeños -como el Firbeda y su cascada- y de los medianos como el Salas, que se hace grande cuando sus aguas se aquietan en el embalse del mismo nombre.

Y hay que subir a las cumbres más altas, que son las de la Serra da Pena, y las del Parque del Xurés, el espacio natural más impresionante de todo este territorio, compartido con Portugal, en el que te sorprenderá descubrir aguas termales entre abedules, poco antes de llegar a la cumbre de los megalitos.

LOS MEGALITOS

En ellos vemos el origen de nuestra civilización. En los megalitos, cementerios del ayer. Abundantes, graníticos, bellos, misteriosos, legendarios… Son la roca primigenia de nuestra raza, porque fueron así dispuestos entre cuatro y dos mil años antes de Cristo.

Los megalitos, también llamados mámoas y túmulos. Y menhires. Y dólmenes. Porque son monumentos de muerte, que a veces aparecen aislados y a veces agrupados en lo alto de la montaña, en la ladera y en la plenillanura de la sierra. Como otras piedras que cantan muertes en la Galicia del culto al Mas Allá. Ni más ni menos.

Esas rocas-monumento ubicadas en los puntos prominentes de cada paisaje nos cuentan legendarios relatos… protagonizados por moura o morena mujer tan bella como malvada y especialmente dotada para la magia.

Megalitos, forma funeraria implantada como dolmen al que llamaron también Pedra da Arca. Calcolítica roca con tesoro oculto en su interior que no hay humano capaz de rescatar de las profundidades más profundas.

Los megalitos abundan en las tierras asentadas a la sombra del Xurés y del Leboreiro. Tan diversos en magnitud y estructura arquitectónica, como las extrañas comunidades neolíticas de su procedencia…

Según la historia, nuestro paisaje ancestral. El origen.

BANDE MONUMENTAL

En las Tierras de Bande nació mi viejo amigo Luís Devesa, que dejó de ser “contador” en Madrid para aprender el oficio de aventurero y empresario, a mitad de camino entre Caracas y Valencia. Venezuela es el pulmón con que respira y Bande su corazón, que aún late fuerte en su cuerpo de emigrante.

Hacia el sur de Bande, el paisaje se deja ir porque es río: El Limia da origen al embalse das Conchas, que también alimenta el Cadós, pero la mayor parte del territorio es una masa forestal que supone una de sus mayores fuentes de riqueza. Y un prado verde, en el que pasta el ganado en libertad: algunas vacas cachenas y principalmente, las rubias gallegas.

Nació con vocación turística y al paisaje hay que añadir numerosos valores monumentales, pero principalmente dos: los restos de la mansión aquis querquennis y la iglesia de Santa Comba.

Sí. Bande fue una importante ciudad romana, en la que destacaba la mansión Aquis Querquennis –una estación balnearia- y un campamento militar. Desgraciadamente, la mayor parte de este conjunto se halla bajo las aguas del embalse das Conchas… el primer salto hidroeléctrico construido en España, en el año 1949. Tan solo queda en pié, en la orilla de este mar interior, una parte de lo que fue el Campamento, declarado monumento histórico-artístico, en el año 1981.

A los visigodos debemos la construcción del monumento más emblemático de todo este territorio asentado a la sombra del Xurés: la Iglesia de Santa Comba, la más antigua de España, del silo VII; y el templo visigótico más importante de toda la península Ibérica.

Pero como telón de fondo está el mayor parque internacional de Europa, el Xurés. Por eso tampoco faltan aquí los espacios naturales con encanto, aunque esta vez veamos con pavor las huellas que dejó aquel fuego que amenazó a toda la sierra.

EL MAYOR PARQUE DE EUROPA

Verás. Portugal había creado el Parque Nacional Peneda-Gerés en 1971, absorbiendo gran parte del turismo de naturaleza del sur de Galicia y despertando una sana envidia entre los gallegos que lo conocíamos. Galicia tardaría veintidós años en conseguir la declaración de Parque Natural para la Baixa Limia y el Xurés, pero en él se incluía también la Serra do Leboreiro.

En 1993 se puso en marcha el gran Parque gallego, pero con los ojos puestos al otro lado de la frontera y con la ambición de que ambos espacios naturales fuesen uno. En ese mismo año de gracia se cumplió el sueño y el transfronterizo Gerés-Xurés es, desde entonces, el mayor parque natural de Europa.

Y aquel sueño para el Parque del Xurés se completó en el año 2009 al ser declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera internacional.

El primer gran Parque Transfronterizo Europeo y la gran Reserva de la Biosfera está lleno de atractivos y de todo tipo de recursos turísticos: cascadas, valles, ríos, montañas y aldeas dan vida a uno de los espacios más hermosos del continente, en el que reinan el lobo, el lince, el corzo y la cabra montesa, entre otras más de dos mil quinientas especies animales.

…Y PARA DESCANSAR, LOBIOS.

Tras haber recorrido los mejores espacios naturales de la Sierra Santa y del Parque Internacional del Xurés, nos merecemos un lugar especial de los muchos que hay al pié de la mayor Reserva de la Biosfera de Europa. Te llevaré, para que descanses y disfrutes del agua que sana, a uno de los mejores balnearios de Galicia, a Lobios.

Esto de los baños termales le viene a Lobios de antiguo, que no puede negar su ascendencia romana porque la villa está emplazada justo al lado de la Vía Nova, de la que se conservan algunos tramos y miliarios que atestiguan el paso hacia la antigua Brácara Augusta, la actual Braga, capital del Minho portugués.

A los romanos debe Lobios el descubrimiento del termalismo, del que gozaron en la mansión Aquis Originis, posiblemente, una casa de reposo.

Los paisajes de Lobios nos muestran un espléndido territorio natural. Son de montaña, de río, de regato, de fervenza… con el telón de fondo de las cumbres megalíticas y sus laderas llenas de especies autóctonas, que conforman el hábitat de la cabra montesa, especie que se ha convertido junto al lobo, el zorro, el lince ibérico y el águila real, en la reina de este enclave… Aunque es el hombre quien más lo disfruta sobre todo cuando el verano llega anticipado, como esta semana.

Así que… descansa, mi amigo. Disfruta de estos lugares de este Ourense hermoso que aún nos queda una semana más de viaje por las altas cumbres de esta provincia. Partiremos de A Veiga para comprender mejor Trevinca y, después de dar un paseo por a Serra da Lastra, terminaremos admirando el paisaje de oro del Bierzo, tierra hermana que también habla gallego.