galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

PAISAJES DEL SOL NACIENTE

AMANECER EN RUBIA

He venido a la frontera del sol naciente para contarte historias de paisajes viejos. Desde O Barco de Valdeorras me he adentrado esta vez en las tierras de Rubiá, a las orillas del Sil,  nacido en las fuentes del Bierzo. De verdad te digo que no tiene límites la hermosura del paisaje que se contempla caminando por los antiguos caminos de la Gallaecia.

Ahora conducen a la Sierra de la Encina da Lastra, al río embalsado para que sirva de espejo; a las palas o cuevas fantásticas que se encuentran entre Covas y Biobra; o a la aldea bonita que forman esas casas levantadas ya por los abuelos…

Covas

Dicen por aquí que el río Sil entra en Galicia entre calizas cortadas a cuchillo. Una buena prueba de ello es el estrecho de Covas, cuyo puente, de unos 400 metros, se cuelga entre los paredones que vigilan el paso del río y el túnel del Estrecho.

Covas es un pueblo de postal sobre una colina desde la que avista no solo este viaducto sino también el embalse de Penarrubia, que se asemeja a un pequeño lago entre desfiladeros de rojiza coloración. Es el embalse más antiguo que se construyó en la zona. El de Pumares es de 1970 y marca la línea divisoria entre  las tierras de Rubiá con Carballeda y el Bierzo. Rompe el paisaje sirviéndole de espejo. Tanto Penarrubia como Pumares son aptos para la práctica de deportes acuáticos y en ellos se practican mucho, en verano, el piragüismo y el esquí.

Embalse de Penarrubia.

Con tiempo, si eres curioso y  quieres conocer bien los paisajes del sol naciente deberías dejar el coche en Vilardesilva y caminar hasta Covas por la carretera que sigue al Sil por su margen derecha. Poco a poco irás descubriendo un gran cañón fluvial con increíbles gargantas…

Aquí es fácil contemplar el vuelo del águila, del gavilán y del halcón, además de otras aves. Este paisaje es único… pero, naturalmente,  aún quedan muchas sorpresas por conocer viajando al interior de la tierra.

En este territorio abunda lo que mis paisanos llaman aún “palas”, palabra de origen prerromano que significa “cuevas”.

Cuevas fantásticas

Las Cuevas de Rubiá son una de las singularidades de este territorio y poseen un gran valor para los amantes de la espeleología. De hecho, solamente pueden ser exploradas en compañía de expertos.  Hay alrededor de doscientas simas y cuevas censadas, que forman la mayor red de cavidades subterráneas del país, con una de las mayores colonias de murciélagos de España.

A Cova da Zorra es la de mayor longitud con sus 600 metros y otras como las de Xilberte, Transmonte, Pombo o Tralapala son verdaderas maravillas para los espeleólogos gallegos.  Las “palas” o cuevas se concentran en su mayor parte entre Covas y Biobra.

Parque Natural Serra da Lastra

Con tanta belleza a su alrededor tenía que contar Rubiá con un Parque Natural en el que se encuadrasen, además de los espacios del Sil y las “palas” o cuevas, otros hermosos espacios naturales que configuran las sierras y otros ríos, especialmente el Entoma.

Las sierras son la de Cereixido, la dos Cabalos y la Serra da Encina da Lastra, que es por el nombre por el que se conoce comúnmente a este Parque.

 —- Pero… ¿Por qué si no hay encinas?

Esta es una tierra fantástica y según parece el nombre se lo debe la sierra a una gigantesca encina que servía de guía a los viajeros. Aunque la encina, ya se sabe, precisa para crecer de suelos calizos y clima mediterráneo y no es de extrañar que en otro tiempo abundara en esta zona de la provincia de Ourense.

Os Penedos de Oulego

Por lo de pronto, una encina como la de la leyenda rompe el paisaje del cementerio de Covas desde una finca próxima y cuenta con la distinción de “árbol singular”.

Dicen por aquí que los castiñeiros los trajeron los romanos así que están en Rubiá desde hace dos mil años. Y el castaño sí que es árbol singular, sobre todo en otoño.

Volviendo al paisaje de este Parque Natural, la gran postal la ofrecen los Penedos de Oulego, las torres montañosas que se alzan al cielo hasta alcanzar el kilómetro de altitud. La senda que hasta allí nos lleva esconde casi secretos paisajes que son la gran seña de identidad de estas sierras orientales gallegas.

Fluyen los pequeños rios como el Entoma

Otros dos lugares muy visitados son la Pena Falcueira y   el barranco que llaman Val do Inferno. Y por si aún no estábamos convencidos del valor ecológico de estas tierras valdeorrenses, bajando desde Oulego  pueblo,  aparece el río Entoma  para formar uno de los más hermosos valles de Galicia, que llega hasta el mágico lugar de Veiga de Cascallá.

Viaducto sobre el Sil desde a Serra da Lastra.

Sin duda, tras viajar a este protegido municipio ourensano, te convences de que existe eso que llamábamos paraíso escondido. Hasta millones de murciélagos lo saben…

Murcielagos