galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

¿QUO VADIS, FEIJÓO?

Alberto Nuñez antes de ser Feijóo. Galicia 2013.

Por Marola Seijo

Creo que Alberto Núñez Feijóo ha perdido los papeles por su desmedida ambición de querer ser él quien gobierne España tras los próximos comicios. Se equivoca el presidente del Partido Popular. Él nunca va a gobernar, aunque le elijan presidente. Será Santiago Abascal el que dicte las normas, sus normas.

Los pactos firmados en Extremadura y Aragón, que Vox exige extrapolar a la comunidad valenciana, donde gobierna en solitario el PP gracias al apoyo de Vox, son como una fotografía de Abascal comiéndose a Guardiola, Azcón y al propio Feijóo. Los acuerdos racistas firmados hasta ahora no son otra cosa que el sometimiento del Partido Popular al fascismo y al supremacismo de Vox.

Pretender el poder perdiendo la esencia democrática es sumamente peligroso para un partido que presumió de escorarse al centro en Galicia con el mismo presidente al frente y excelentes resultados. El voto útil que llevaría al PP al Gobierno de España, no es tal. Es el voto que busca la aniquilación de todo lo que odian los fascistas.

Feijóo ha cerrado los ojos para no ver al monstruo que todo lo quiere devorar, que todo es poco para los nazis. Solo hay que mirar alrededor y ver que está pasando en aquellos lugares donde la extrema derecha ha tocado poder: todas las fieras se sienten atraídas por el ejemplo de Trump que está liquidando todos los fundamentos y las instituciones en los que se basa la democracia. ¿Realmente quiere esa política el Partido Popular? La violencia solo genera violencia y Estados Unidos se ha vuelto un país violento.

Feijóo y todos los que le siguen en su empeño de llegar a la Moncloa, debieran retroceder en el tiempo para recordar como las democracias del mundo entero fueron marginadas cuando los violentos ocuparon las instituciones y la sociedad civil fue sometida con el mayor crack económico de la historia moderna.

¿Quo vadis, Alberto? Esos pactos supondrán para ti un presente efímero que no te permitirá pasar a la historia. Lo estamos viendo todos, incluso tus mejores amigos, los obispos.