galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

REFERENCIAS, DIÁLOGOS, DECLINACIONES

Por Carlos Penelas

Estimado lector, espero que estas líneas no sean abusivas. No me tome por vanidoso ni petulante. Sucede que este territorio, que esta sociedad cada día se hunde en suburbios. No es nuevo. Prolongaciones simbólicas de décadas. Año a año fue decayendo. Luego, mes a mes. Más tarde, día a día. Rústicos: hora a hora. Una sociedad con delegados itinerantes, fachadas, moralejas y pamplinas. Hartos de parodias, de populismo, de intelectuales bienpensantes, ebrios de mutaciones, de enajenación comunitaria y otras yerbas. Estos surcos fueron escritos hacia finales de 1998. La sordidez cotidiana nos ampara: fanfarronadas y desolación. Desaliento, gente caminando por barriadas de barro. Analfabetos, mugre y flatulencias; muerte, despojo, humillaciones. Aparecen guiños, reuniones clandestinas, susurros, interpretaciones, discursos misionales.  Tangas, prostíbulos y púlpitos. Pusilánimes, moderados al compás del tamboril. Aplausos y estratagemas. Hartazgo, entonces. Truhanes sin antifaces, ujieres. Ladrones de gallinas, ineficaces, orondos.

Estoy solo. Recorro las habitaciones de mi departamento. Hace un instante permanecí pensativo en mi escritorio, en el cuarto de arriba. Libros en el piso, sobre una silla, sobre la vieja máquina de escribir Olivetti. La biblioteca ocupa tres paredes, ya no hay lugar para nada. La casa revive la Sinfonía N° 8 de Antonín Dvorak. 

En una pequeña biblioteca del estar, en la planta baja, busco un ejemplar para guardar entre sus páginas unos recortes de diarios. Abro un libro de Elvio Romero, uno de los poetas sociales latinoamericanos más importante. Leo: “A Carlos Penelas, poeta, esta reincidencia en el delirio. 1984”.

Un ejemplar, un ensayo de otra biblioteca. “Para Carlos Penelas, cordial amigo, lúcido lector, estas consideraciones. Fraternalmente David Viñas”.

Tomo un libro de Ricardo Molinari, el mejor poeta lírico argentino. “Para Carlos Penelas, esta “benvida” tan llena de arena y cielos. Muy cordialmente esta amistad que le ofrezco. 1975”. A su lado un libro de un finísimo poeta, investigador y crítico literario, profesor en Oxford. “A Carlos Penelas, con los mejores deseos en su carrera poética y en su trayectoria humana. Héctor Ciocchini. 1980”. Ahora tengo en mis manos una primera edición. Antología poética. “Para Carlos Penelas, su amigo. Rafael Alberti. 1992”.

(Pienso: no comenzaste ayer. En este mundo de oportunistas uno está solo. Es mejor así. Nadie ve nada. Ni conceptos ni estilos. Se pierde el norte, no se lee. Se improvisa, se confunde fama, prestigio, talento. Se desdeña una tradición cultural y poética. Se amontonan palabras en forma de libro, onanismos insoportables. Se publican cosas horribles. Grandes disparates que mediocres, editoriales y diarios veneran. En los últimos cincuenta años casi nada se produjo en serio. No hay percepción creativa. Surgen entonces los grandes impostores, las políticas literarias, los premios. Aquí y allá).

Ahora un ejemplar de Roa Bastos: “A Carlos Penelas con mi sincera amistad”. Encuentro finalmente el libro buscado. Me emociono. Las sombras recobradas. Con tristeza leo su dedicatoria: “A Rocío y Carlos Penelas recuerdo de mi visita inolvidable a Buenos Aires. Gonzalo Torrente Ballester. 1985”.

Durante años participé de programas en Radio Nacional. Fui representante de LRA en la Feria del Libro para entrevistar a los escritores extranjeros. En 1984 me convoca el director de la emisora y me da una lista de ellos. Advierto el nombre de Torrente Ballester. Había leído Los Gozos y las Sombras, algunos artículos sobre crítica literaria. Me fijé como objetivo a partir de ese momento entrevistarlo. Supuse que iba a ser casi imposible. Medios de más poder seguramente lo entrevistarían con más facilidad. Aún no había ganado el Premio Cervantes (1985) ni el Planeta (1988), pero su famosa trilogía se trasmitía en esos meses por televisión y constituía un éxito increíble. A las pocas horas de inaugurarse la Feria del Libro de Buenos Aires los parlantes alertaban: “En el stand de la editorial… está firmando sus ejemplares el autor de Los Gozos y La Sombras, gran éxito de la televisión que protagoniza la actriz Charo López”. No podía creer lo que escuchaba. Mucha gente se daba codazos para ver a un señor mayor de anteojos gruesos y bastón. En realidad curioseaban un rato y se marchaban. Al segundo día había menos gente. Eran casi todos paisanos. Le hablaban de sus aldeas, de sus recuerdos, de sus parientes, del vino, del pan de borona. Al tercer día pude conversar con él con toda tranquilidad. El furor había pasado. Le hice la entrevista y después hablamos con soltura sobre algunos aspectos de la crítica literaria, de Farruco, el desventurado y de Farruquiño. Se notó sorprendido y al mismo tiempo le pareció estupendo que abarcáramos otros aspectos de su narrativa. A partir de ese día conversábamos casi todas las tardes de sus clases en Estados Unidos, de Galicia, de Cela, de Álvaro Cunqueiro, de Delibes, de Rulfo, de Guillén, de Borges… En otros stands numerosos lectores intentaban obtener autógrafos de escritores de moda. Compartimos horas enteras con serenidad, con afecto, con ironía sin que nos interrumpieran. Fue una experiencia inolvidable.

Algún día, don Gonzalo, iré por Ferrol a dejar una rosa roja. En nombre de doña Mariana y en el de este poeta que quiere volver a conversar con usted.