galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

SUCEDIÓ ESTA SEMANA – Edición 497

¡ESTO SÍ QUE VA DE FRÍO!

Esta vez me he refugiado en el chiringuito. Es pequeño, coqueto y sobre todo caliente. ¿A quién se le ocurre ir a caminar entre la xiada y con un setenta por ciento de humedad de esa que, a 3 grados, se te mete en la médula y te congela?

—- Pues oye, hay mucha gente que lo hace…

Lo siento, compañera, pero media España vive una semana bajo cero y no voy a ser yo el valiente caminante dispuesto a disfrutar de un panorama gélido para desentumecer este cuerpo de viejo.

Además, si miro las cifras de la tercera oleada de esta pandemia que sigue con nosotros me auto confino. En realidad, ya lo estoy. Ni me acuerdo de cuando hacía vida social, como se dice ahora. Tampoco la extraño mucho porque, aquellos que se decían mis amigos un día antes de mi retiro, ni lo eran ni lo son; y los demás… pocas ofertas de interés traen para mí en su mochila.

Con respecto al coronavirus y sus mutantes he decidido ni ver, ni oír, ni leer. Me limito a cumplir con las reglas dictadas por mi amiga Jovita Muñoz, mi ángel de la guarda hasta hace unos días. Se jubiló y la voy a echar mucho de menos, por su afabilidad y por su gran profesionalidad. Le deseo larga vida jubilar, que se la ha ganado con su esfuerzo. Su gente la seguimos queriendo.

Otra cosa. Bieito Ledo, el editor de “Ir Indo”, me ha contado uno de sus proyectos próximos y la verdad me resulta muy ilusionante porque va a rememorar los tiempos de un Vigo olvidado, el de las tabernas. Anuncia la publicación de un libro sobre “O Elixio”, a dónde íbamos todos los días la gente de buen beber y mejor tapear. Ahí surgían los grandes contubernios socioculturales de la ciudad e incluso se cerró una lista política para las primeras elecciones democráticas del Concello de Vigo.

En la gran City de Galicia, a pesar de los pesares que tanto nos pesan, se siguen ejecutando desahucios y lo malo es que esto pasa porque no hay interlocutor con quien negociar una espera a la vista de los acontecimientos. Los bancos vendieron la propiedad a fondos buitres árabes, por sí no teníamos poco con los de los chinos, los dueños del puerto. Lo que te digo, los propietarios de las viviendas de los vigueses son los mismos que organizan el París-Dakar, ese Rally de coches y motos que ni sale de la capital francesa ni termina en la de Senegal. Dice un amigo mío que sabe de números…

—- Tenemos el país en venta así que dentro de poco no tenemos ni país.

También hay crueles en la directiva que mandó al Depor a Segunda B. Cesar a Fernando Vázquez es una crueldad porque es como matar al espíritu del deportivismo. Es el entrenador gallego con mas éxitos en Primera División y el único que ha entrenado al Compos, al Celta, al Lugo y al Deportivo. Esperemos que no lo pague caro el equipo herculino, llamado este año al regreso a la categoría de plata del futbol profesional… o a la desaparición como sociedad anónima deportiva.

LOS PEORES DATOS

A día de hoy Madrid sigue siendo una pista de patinaje, que Filomena se marchó sin limpiar las calles y tuvieron que ser los vecinos los que se encargaron de ayudar a los militares, guardias civiles y personal municipal a liberar al paisaje urbano del hielo. Entre los vecinos pudimos ver en la tele a Pablo Casado haciendo el ridículo con una pala en la mano, como si estuviera allí, en la zona cero, ayudando. Me recordó a o noso presidente con aquella manguerita de jardín, intentando apagar él solito un incendio forestal. En ambos casos puede que actuasen movidos por la petición de ese cámara amigo, el de la televisión autonómica; ese que les sigue a todas partes como si fuera un fotógrafo de publicidad. Algunos cámaras son muy dados a eso… a mentir con una imagen falseada.

Para nuestro pequeño mundo la nieve, el hielo, ya es un problema menor y todos se preguntan que está pasando en Europa para que no nos hayamos atrevido a tomar medidas mas contundentes contra el Covid… después de haber sufrido dos oleadas anteriores a esta, que está desenfrenada. Otra vez la economía se impuso a la salud porque los que deciden estas cosas no saben que medias tintas nunca fueron buenas.

Hoy no puedo callarme porque los titulares referidos a Galicia asustan:

En un solo día hemos superado los mil contagios.

Las áreas sanitarias de A Coruña y Santiago aglutinan el 43% de los infectados de todo el país

Las cifras de los casos activos están por encima de los peores momentos de la pandemia, ya andamos en los 10.215.

Medio millar de enfermos están hospitalizados en planta y 82 en las unidades de críticos.

Se han contabilizado ya 1480 fallecidos.

España registra 454 casos por cada 100.000 habitantes, el doble que en abril. 

La tasa de positividad en Galicia se sitúa en el 11 %, más del doble del límite fijado por la OMS. 

Los virólogos nos dicen que estamos en el peor momento de la pandemia y la vacuna en la que confía toda la sociedad se administra lentamente. Hasta el momento, solo se han beneficiado de ella 37.745 personas lo que supone el 1’51% del total. Aunque en el conjunto del Estado la vacunación aún va más lenta, solo llegó al 1´03% del total necesario.

No sé, pero algo estamos haciendo muy mal para que nos digan que estamos peor que al principio, cuando estuvimos tres meses metidos en casa confinados por decreto ley. El comité clínico anoche recomendó aplicar medidas drásticas en todo el territorio autonómico, que explicó esta mañana el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. La hostelería tendrá que cerrar en toda Galicia a las seis de la tarde y nosotros meternos en casa poco antes de las diez. También se prohíben las reuniones de más de cuatro personas…

—- Non levemos o bar a casa –dijo Feijóo.

 Se mantienen los actuales cierres perimetrales de los municipios y todas las restricciones se aplican a toda la comunidad. Ojo, porque desaparecen las “almendras” y salvo en casos de fuerza mayor nadie podrá salir o entrar en otro municipio con cierre perimetral.

Entre los científicos se pide el confinamiento total porque dicen que lo que está aquí es la cuarta ola de la pandemia.

EL PSOE Y LA CORONA

Hasta que vi los números de la pandemia, lo que realmente me estaba interesando era el cambio de criterio de los abogados del Congreso con respecto a si los diputados deben o no investigar las tarjetas opacas utilizadas por el rey demérito y algunos miembros de su familia. No es que se volvieran atrás los letrados, no; basaron su cambio de opinión en el hecho de que la primera vez el trámite solo fue presentado por una formación política, concretamente Unidas Podemos. Este defecto de forma fue subsanado al presentarse una nueva solicitud firmada también por los representantes de ERC, Bildu, Más País, Compromís, CUP y BNG. La decisión de los abogados es histórica porque es la primera vez que no informan en contra de abrir una investigación contra un miembro de la familia real.

—- ¿Eso quiere decir que se le va a investigar?

Siento decepcionaros porque lo mas probable es que no. El PSOE unirá sus votos a los de las derechas e impedirán que se constituya el comité de investigación. Los socialistas, los mismos que presumían de ser republicanos “de toda la vida”, son el principal baluarte que sustenta políticamente a La Corona en España. Es más, es el único partido socialista europeo que protegió siempre a la Casa Real y a sus miembros. Esto no gusta a la mayoría de los militantes que apoyaron a Pedro Sánchez como secretario general, cuando les contaba que iba a convertir el PSOE en un partido de izquierdas. Hoy, la verdad, pocos se lo creen.

Sobre este tema os recomiendo un excelente artículo firmado por Aníbal Malvar en “Público” y que reproducimos esta semana en nuestra sección de OPINION.  

EN NOMBRE DE LAS NORMAS

Te hablaba mas arriba de los desahucios, la gran desgracia del nuevo milenio provocada por un capitalismo anónimo internacional, sin vísceras en el cuerpo y sin alma que les conciencie. Pero hoy he descubierto algo peor: la ignominia oficial de un ente que quiere obligarte a derribar tu casa por una ilegalidad no demostrada y en cualquier caso ya caducada.

Te cuento la historia de una pareja de Soutomaior a quienes la Axencia de Protección da Legalidade Urbanística, dependiente de la Xunta de Galicia, quiere dejar sin la casa que construyeron mano con mano, con sangre, sudor y muchas lágrimas.

Josefa Bouzón y Gonzalo Cerezo son propietarios de una humilde vivienda del barrio de O Rial. Ambos están en paro. Ella cocinaba en una casa de Turismo Rural pero quebró por la pandemia y este mes se le acaba el paro, por el que cobraba 550 euros mensuales. Él era empleado del ayuntamiento y el mes que viene se jubila, por lo que se quedará con una miserable pensión de 420 euros mensuales.

La APLU les ha multado hasta ahora en siete ocasiones y el montante total de las sanciones es de 44.000 euros que el matrimonio nunca podrá pagar con sus ínfimos ingresos.

—- Pero… ¿Por qué les multaron?

Por negarse a derribar su casa. Argumentan que la orden se basa exclusivamente en una foto imprecisa realizada por la inspección municipal, prueba que ha sido anulada al reconocer la arquitecta del ayuntamiento que se trataba de un error. Así lo declaró en el juicio contencioso celebrado a instancias municipales.

En cualquier caso, la casa se construyó en 1998 así que cualquier tipo de delito urbanístico hubiera prescrito. Y aunque así no fuera, no creo que la Xunta de Galicia -y mas aún en este año de pandemia- deba dejar en la calle a dos personas humildes, mayores, que jamás se recuperarían de un golpe así.

Por eso apoyo incondicionalmente a esta pareja. Porque el mayor delito que han cometido ha sido pasarse la vida trabajando para tener una vivienda mas o menos digna. La Xunta debe de estar para proteger a los ciudadanos como manda la Constitución Española, esa que llamamos Ley de Leyes.

En este caso la APLU se diferencia muy poco de los fondos buitres de los desahucios.

LA LAMPREA, OTRA VÍCTIMA DE LA PANDEMIA

El cielo se nos ha nublado y me desperté hoy pensando en mis amigos Mauro, Sera, Fernando y demás colegas de Tabagón, que conocen el Miño como la palma de su mano y saben por donde pasan las lampreas para buscar el apropiado lugar en dónde desovar, acto que tiene un significado de vida y muerte: la vida de sus crías, que se lanzarán a la aventura de conocer el océano próximo; y la muerte de las lampreas madres que bien saben que ese abnegado acto es su morir.

Para mí la lamprea es la diosa del río. Por mítica y por sabrosa. Fui pregonero en Arbo de su fiesta, que ha superado sesenta ediciones y que este año hará dos que no se celebra por culpa de la pandemia, que también influye en la pesca de la especie.

Desde el primer día del año, en el que se abrió la veda para la temporada 2021, solo 65 pescadores se afanan en el Miño en capturar lampreas… cuando en el 2019, sin ir mas lejos, la cifra era de unos trescientos. En una temporada normal el precio por ejemplar es de unos 40 euros y ahora encuentras buenas lampreas a menos de 25 euros, incluso a 16.

Los efectos del coronavirus llegan al río de forma indirecta: con los restaurantes cerrados la demanda se reduce a los devotos de este plato ancestral y el precio baja de forma escandalosa, ya que es menú para compartir con amigos y no en la intimidad de la familia.

Así que anotad entre los destrozos económicos del virus a los restaurantes de ambas orillas del Miño, a sus empleados, a los pescadores de lampreas y a cuantos viven de este extraño y ancestral ser, durante solo cuatro meses que dura la temporada.

—- ¿Es verdad que es un vampiro acuático?

Y tanto. Es hematófaga, mas antigua que los propios dinosaurios, su historia se extiende en el tiempo mas allá de cuatrocientos millones de años, cuando el planeta estaba poblado por el error de los divinos errores.

Dice una leyenda que las mejores lampreas se comían en Roma a donde llegaban vivas desde la Gallaecia. La razón es que los nobles del imperio las alimentaban arrojándoles esclavos vivos…

—- ¡Qué salvajes!

Bueno, Torrente Ballester escribió que las lampreas de Baralla eran mas sabrosas y de mayor calidad “cuanto mayor era el número de personas que se habían ahogado en el río, el último verano”.

De las historias que se cuentan sobre la lamprea a mí me parece más creíble la del rey inglés Enrique I que según la historia murió de una indigestión. No me extraña, cuando yo aún estaba para estos trotes me di tal papancia lampreeira que hube de subir y bajar a pie al monte San Nomedio, en As Neves, para bajar aquella copiosa comida en Casa Calviño.

Desde entonces sé que al buen comedor de lamprea le resulta suficiente un trocito del pez, rodeado de un poco de arroz para aprovechar la salsa y un picatoste. Si acaso, vale tomarse un heladito de postre. Si no te pasas, verás que bien te sabe y la digerirás fácilmente.

Aprovéchate ahora de este desplome de precios histórico: desde el primero de enero hasta ayer viernes, solo se subastaron en la Lonja de A Guarda 418 kilos de lamprea y su presión bajó un 45%. Es decir, el manjar de los obispos, reyes y emperadores lo tenemos a nuestro alcance.   

El invierno es ahora blanco en la cumbre y transparente en la ladera de hielo… porque han vuelto a la Tierra las tardes de lareira. Se habla, junto al fuego, del cambio climático, de la fiebre del oro y del siglo XXI en la urbana modernidad, culpable de nuestros males presentes y futuros. Pero la expresividad del paisaje pone remedio a todo. Es la refulgente calma del País que se extiende desde la montaña al mar, siguiendo la ruta de los valles profundos.