galiciaunica Un recorrido semanal por Galicia, España.

SUENAN LOS TAMBORES EN EL ARENAL

Por J. J. García Pena

José Artigas luchó por dejarnos las bases de una “libertad civil y religiosa en toda su dimensión imaginable”. Desde el primer momento, nuestra novel Constitución (art.5) consagra la libertad de cultos y la laicidad del Estado uruguayo.

José Pedro Varela, respaldado por un puñado de Amigos de la Educación Pública, conformado por orientales “tan ilustrados como valientes”, plantó el racional, democrático y fructífero árbol de la escolaridad laica y gratuita, hasta ese entonces casi por completo en manos católicas.

José Batlle y Ordóñez (El Viejo Batlle), de un plumazo genial y ejemplar, rubricó el divorcio entre el Estado uruguayo y el Vaticano. En el Uruguay progresista de don “Pepe” Batlle, las celebraciones católicas (que en realidad enmascaran los rituales paganos de romanos y griegos) mantuvieron sus fechas, pero recibieron nuevas denominaciones oficiales.

Así el 25 de diciembre se convirtió en Día de la Familia, el 6 de enero Día del Niño, la cerúlea Semana Santa pasó a disfrutarse oficialmente como Semana de Turismo, o de la Vuelta Ciclista, o de la Cerveza, o de las Criollas o de… de lo que se te ocurra festejar.  Incluso puedes visitar iglesias o flagelar tus pies en alguna procesión portando imágenes de santos. Por más que no ignores el mandato de “No adorarás imágenes”, nadie te lo impedirá ni te ridiculizará, porque el espíritu nacional es tradicionalmente tolerante con las minorías, cualquiera sea su origen o condición.

 Actualmente la añeja empresa con casa matriz en el Vaticano y sucursales desparramadas por el todo el orbe, está en franca y notoria decadencia, gracias a sus graves faltas.  Ocupando el Trono de la anquilosada Casa Central, el actual Administrador General, León XIV, encabeza “el ranking de los famosos mejor ataviados del año 2025, vestido por Filippo Sorcinelli, uno de los mejores (y más caros) modistos italianos”, según nos informa el influyente magazine Vogue.  

¡Cosa e’Mandinga, mire!             

Creo que, ateniéndose a las enseñanzas (nunca seguidas) de Jesús, su atildado Vicario en la Tierra debería dar ejemplo de humildad y austeridad en su guardarropa, sobre  todo sabiendo que la mayoría de la Humanidad padece dolor y hambre crónica.

— ¿Te imaginas a Jesús encargándole sus atuendos al mejor modisto de Nazaret?

Cuesta creerlo. Esta añeja organización enquistada en Roma, siempre nombró a sus fieles creyentes (sus clientes cautivos) como mansas “ovejas y corderos” y a sus templos rediles, arrogándose ellos el muy acertado nombre de “pastores”.  Pues bien, los mansos ” corderos”, más sagaces e informados que los de antaño, están dejando vacíos los “rediles” y dirigiéndose a la costa i-phone en mano, ya que, según su propio dogma, “dios está en todas partes” 

— ¿Por qué no en la playa o montado en una moto náutica? 

Entonces, el buen y rechoncho católico autodenominado “Gordo” Verde, obediente a su casa Matriz, va en busca de las “ovejas” antes de que, con tanto abigeato en la vuelta, se le descarríen del todo y se mezclen con ganado ajeno y ya no haya Cristo que las haga volver al añoso redil. 

Pero esta vez no tuvo en cuenta el buen cura Verde que el uruguayo promedio no es un dócil cordero, sino un heredero orejano y guardián de los ideales de Artigas, de nuestra Constitución, del Viejo Batlle, de Varela. Un pueblo que supo recobrar la democracia después de años de oscurantismo, porque “ni lo corren con el poncho ni lo engrupan con cuatro mentiras los maracanases que viven mintiendo”    

Estimado Gordo, se nota que no sois una mala persona; de hecho, creo que eres un gordo bueno, (que también hay, encanados, de los otros) y te deseo lo mejor en este 2026 que a gatas gatea, pero no busques ovejas en arenoso campo ajeno o por lo menos avísale a la intendencia de tus intenciones proselitistas. (Guarda la tosca, que el 2 de febrero está al caer). Cuidad de que, espantado por la realidad, no se te pierda el resto del “rebaño” y te terminen cambiando por un “pastor eléctrico”.  Amén.