galiciaunica Un recorrido semanal por la comunidad autónoma de Galicia, España.

TROMBO

Por J. J. García Pena

Una vez más nuestra civilización sobrevivió a uno de los tantos escollos que cada tanto atacan algún derrotero del complejo sistema circulatorio de nuestro planeta. 

Rutas, vías y encrucijadas las hay alrededor de todo el globo. Las hay terrestres, hidrográficas y aéreas. Las hay submarinas, subterráneas y subfluviales. Las hay naturales y las hay artificiales.

Entre estas últimas figuran dos nacidas del genio intelectual de un solo hombre y del sacrificio de miles de prójimos: El Canal de Panamá y el Canal de Suez. Ambas obras monumentales unen océanos y mares, acortando rutas milenarias.

Pero, mucho más allá de eso, dichos canales simbolizan el espíritu indomable y dominador del ser humano. Mediante cirugía ingenieril, cual, si de dos «by pass» geofísicos se tratase, el genio francés dotó de nuevas vías dinamizadoras al cuerpo del mundo. Vías que Natura ni necesitó ni previó. Hasta que llegamos nosotros.

Cuando -hace poco más o menos un siglo y medio- se crearon esas maravillas de la ingeniería, los barcos que las surcaban no eran tantos ni tenían las dimensiones colosales de los actuales.

Ferdinand de Lesseps, de haberlo supuesto, hubiese agregado unos metros a su desafiante proyecto original.

Como le puede suceder a cualquier sistema circulatorio, los canales artificiales también pueden verse obstruidos – de mala o de buena fe- por componentes del propio tráfico que lo transita. Y el trombo paralizante de hoy tomó forma y dimensión de un barco portador de contenedores.

En territorios de faraones, mitológicos vecinos de tierras santas y de diluvios universales, por primera vez no se elevaron ruegos ni ofrendas a dioses sordos, invocados por oficiantes estúpidos y crueles.

El Hombre nuevo confió en sí mismo e hizo lo que siempre debió hacer: sin perder tiempo deshizo ese nuevo nudo gordiano sin más auxilio que las herramientas de su propio intelecto.

El Canal de Suez, una vez más gracias al esfuerzo humano, vuelve a cumplir con la función para la cual fue ideado por Lesseps.

Esta vez, -2021-, la trombosis fue accidental. La anterior -1956- fue premeditada y criminal. Ambas circunstancias -la accidental de hoy y la criminal de antaño- fueron resueltas, favorablemente, por seres humanos. Solo por imperfectos seres humanos. 

De lo bueno y de lo malo que hacen, ellos y solo ellos son responsables. Y sus justos beneficiarios.