Quizá sea el otoño la estación adecuada para despertar el sentir poético de las montañas donde nacen tres ríos mayores: el Umia y el Lérez que buscan por si mismos el Atlántico; y el Deza, que termina su vida alimentando al Ulla.
En su discurrir por senderos de agua próximos a los caminos de los arrieiros, los ríos del Candán se beben la belleza de un paisaje inigualable.